Movimientos argentinos en beneficio de los jóvenes

Los movimientos argentinos en pro del desarrollo de los jóvenes han estado presentes a lo largo de los años, precisamente por considerarse que este grupo social genera cambios positivos para dotarlos de habilidades, estrategias y destrezas que les permitan convertir a su nación en un mundo mejor, con oportunidades de estudio y trabajo para todos por igual.

¿Qué es un movimiento argentino juvenil?

Es una organización creada para impulsar procesos de cambios sociales, económicos, políticos, culturales o religiosos; dentro de la cual sus miembros son jóvenes y en muchos casos no cuentan con la edad suficiente para entender el mundo que se abre ante sus hijos, pero de igual manera manifiestan su inquietud al sentir que sus derechos están siendo vulnerados.

Son varios los factores que dan origen a un movimiento juvenil, entre los cuales se pueden destacar: las carreras educativas, oportunidades de empleo, acceso a internet, sexualidad, música, derechos ciudadanos y civiles, moda, ideales, responsabilidades, brechas generacionales y más.

Muchos movimientos argentinos han surgido a partir de la década de 1990, en forma de núcleos dispersos que manifestaban resistencia al neoliberalismo o bien como organizaciones para la defensa de los derechos humanos de los hijos.

También ha sido usual la presencia de movimientos piqueteros generados por trabajadores jóvenes desocupados o lo que se conoció como el Movimiento 501; seguido por todo aquel miembro de estrato juvenil que se apegaba a la ley de no incurrir a las urnas de votación por encontrarse a una distancia superior a los 500 kilómetros de su localidad.

Movimientos argentinos en beneficio de los jóvenes

Los movimientos argentinos juveniles son, en líneas generales, considerados brotes generados a consecuencia de las crisis vividas en este país, como es el caso de la vivida en el año 2001.

Los jóvenes para aquel entonces se sumaron a campañas anti políticas y la aceptación del liderato de Néstor Kirchner para el año 2003, como una forma de inclusión juvenil en los procesos democráticos.

Con esto se puede afirmar que los movimientos argentinos en beneficio de los jóvenes maduraron durante el siglo XX; donde dejaron de ser vistos como una fase de preparación para su vida adulta para convertirse en un complemento vital del desarrollo humano.

Esto se vio favorecido por los cambios en las estrategias de comunicación, el mercado de trabajo y consumo, la industria del entretenimiento, además de muchas otras actividades dentro de las cuales era imprescindible contar con gente joven dotada de conocimientos frescos y vigentes.

A su vez, los movimientos argentinos personificados por jóvenes de diferentes edades fueron eco de muchos otros evidenciados en el mundo, como es el caso de los cambios de estilo de vida, la aparición de los hippies, el reguetón, las reformas universitarias, la revolución sexual, el hip-hop y muchos otros.

Este grupo social ha creado sus propios espacios políticos, sociales, culturales y religiosos. No obstante, se debe destacar que suelen ser blanco fácil para la manipulación por parte de quienes ostentan el poder para alcanzar sus propios intereses.

De aquí la relevante importancia que tienen estos movimientos argentinos sobre la conducción de la vida de los jóvenes, pues su objetivo es la creación de sus propios espacios dentro de los cuales desarrollar con libertad todo su potencial creador, habilidad y destrezas.

Las comunidades han crecido tradicionalmente en torno a un criterio adultocéntrico, sin dar a la juventud su justo valor o utilizarlos como una generación de relevo a cargo de la cual estará el destino de su nación.

Los movimientos argentinos juveniles nacen para dar respuesta a las inquietudes de este grupo social que exige que le sea respetado su propio espacio; donde cada una de estas organizaciones tiene como objetivo encontrar soluciones para los sujetos que participan en ellas; sin que reciban a cambio ninguna generación económica o subvención de gastos.

Cada joven decide ser miembro de un movimiento argentino por iniciativa propia, sin que nadie interfiera en ello; pues su meta es compartir un ideal, valores, actividades y espacios comunes con personas de su misma edad. 

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