Torsión de testículo - Cáncer testicular - Inflamación testicular

TORSIÓN DE TESTÍCULO.

 

La torsión del testículo es el resultado de la rotación de esta glándula y el epidídimo sobre su cordón espermático.

A través del cordón espermático llegan las arterias y venas que nutren a los testículos, por lo que al producirse la torsión se comprimen estos vasos ocasionando un serio déficit en su flujo sanguíneo. Las consecuencias van a depender del grado de torsión testicular y del tiempo de instalada, pudiendo ir desde una leve congestión de la sangre hasta la muerte del testículo comprometido.

Se han observado una serie de factores predisponentes, principalmente anatómicos, existiendo una alteración en la fijación normal de los testículos que les permite una mayor movilidad.

Las causas inmediatas que van a desencadenar la torsión son un roce o un golpe, zambullidas, contracciones bruscas de los músculos abdominales, durante la defecación o practicar ciclismo.

Inmediatamente después de producida la torsión del testículo el hombre experimenta un intenso dolor en la región testicular e inguinal que se propaga hacia el abdomen. Al intentar caminar o moverse el dolor se intensifica y se torna intolerable por el roce y se ve imposibilitado de poder realizarlo.

Habitualmente se acompaña de náuseas y vómitos, transpiración fría y hasta desmayos o desvanecimientos.

La mayoría de los cuadros tienen estas características, siendo muy raro que no se presente con dolor. En algunos hombres puede producirse un aumento de la temperatura corporal.

Al examinar el escroto se observa que los testículos se encuentran ascendidos al ser traccionados por un cordón disminuido en longitud por la propia rotación del mismo.

Una vez realizado el diagnóstico o ante la sospecha del mismo deben adoptarse inmediatamente medias terapéuticas para evitar la progresión del cuadro.

El tratamiento quirúrgico es de elección para revertir la torsión.

A medida que transcurren las horas el cuadro evoluciona alterando progresivamente al tejido testicular. Cuanto más pronto se realice la cirugía, menores serán las consecuencias que se establezcan.

CANCER TESTICULAR

 

Es una enfermedad caracterizada por la presencia de células cancerosas o malignas, en los tejidos que constituyen los testículos, pudiendo afectar a uno o a ambos. Estos tumores son relativamente infrecuentes, afectando en su gran mayoría a personas jóvenes, entre 15 y 35 años.

Actualmente, estos tumores son los únicos que tienen un índice de curación entre 80% a 90%. Si bien sus causas no se conocen con exactitud, se han involucrado algunos factores de riesgo, como la criptorquidia (testículo no descendido a su posición normal), en la cual el riesgo es 10 a 40 veces superior en comparación con el varón normal; en cuanto a los traumatismos, se les ha dado un valor exagerado y son más bien un factor que contribuye al descubrimiento del tumor. Otros factores pueden ser la exposición a radiaciones, temperatura elevada y el uso de estrógenos en el primer trimestre del embarazo materno.

Manifestaciones clínicas. En esta enfermedad se observa un aumento del contenido del escroto (bolsa de piel suspendida directamente del pene, que contiene a los testículos), no produce dolor, con un crecimiento relativamente lento, sin que se desarrolle un proceso inflamatorio de los tejidos adyacentes al testículo o la piel.

La detección de estos tumores, no suele presentar dificultades, mediante la palpación del escroto pueden detectase anormalidades o masas. La ecografía es un método auxiliar de diagnóstico muy eficaz.

Debe consultarse al especialista en casa de molestias o hinchazón testicular.

Como mencionáramos anteriormente, la mayoría de los enfermos puede curarse con los tratamientos disponibles actualmente.

El tratamiento quirúrgico, es el de elección para la mayoría de las personas que padecen este tipo de tumores. Este procedimiento consiste en la extracción de uno a ambos testículos.

Posteriormente y dependiendo del tipo de tumor puede recurrirse a la radioterapia, utilizando rayos X, para destruir células cancerosas y disminuir el tamaño del tumor. La utilización de esquemas de quimioterapia para eliminar las células malignas en forma definitiva,

INFLAMACIÓN TESTICULAR.

 

Definición. La orquitis es un proceso inflamatorio limitado al testículo, pudiendo afectar a ambos en forma sincrónica.

La fiebre urleana (parotiditis), representa uno de los pocos ejemplos de orquitis verdadera. Se presenta como una complicación de dicho cuadro sobre todo en los adolescentes y adultos jóvenes, siendo de rara presentación en los niños. El virus de la parotiditis, además de afectar a las parótidas (glándulas salivales), en el 15 al 20% de los casos compromete a los testículos.

Diversas bacterias pueden afectar a los testículos, a los cuales llegan por vía sanguínea durante procesos de diseminación general a través del sistema circulatorio. Las bacterias más frecuentemente encontradas como responsables son: Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Estreptococos, Estafilococos y Pseudomona auriginosa.

Cuadro clínico. En el caso de ser una complicación de una parotiditis, el compromiso testicular aparece luego de cuatro a seis días de instalada aquella, aunque también puede producirse en ausencia de afección de las paratiroides. Aparece como un nuevo cuadro febril, dolor e hinchazón testicular cuando comenzaba a ceder la fiebre de la paperas. En aproximadamente el 70% de los casos es uno el testículo afectado, con algún tipo de atrofia en la mitad de las casos.

En las orquitis de origen bacteriano el testículo se encuentra tenso, hinchado, con una tonalidad azulada y unos puntitos hemorrágicos en la piel. También se acompaña de fiebre, náuseas y vómitos y dolor testicular intenso que puede desplazarse hacia la región inguinal.

Si ambos testículos padecieron la infección existe una elevado riesgo de esterilidad en el futuro, no así si el compromiso es de uno solo donde el riego es bajo.

El tratamiento de la inflamación testicular consiste en la realización de reposo, elevación del escroto y colocación de hielo en el lado afectado. Con la administración de analgésicos y antiinflamatorios se consigue una buena respuesta, aliviando el dolor y disminuyendo la inflamación.

En algunos hombres, el cuadro cede en alrededor de una semana sin ninguna secuela, pero en otros, luego de desaparecida la inflamación el testículo afectado puede quedar más pequeño que el opuesto y muy sensible al tacto durante varios años.

Los antibióticos están indicados cuando los agentes responsables son bacterias; si son utilizados en forma temprana pueden prevenirse secuelas importantes.

 

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya