OSTEOPOROSIS


Debido a la gran frecuencia de aparición de la osteoporosis en las sociedades occidentales se la considera como una consecuencia normal del envejecimiento, olvidando que es una enfermedad causada principalmente por el estilo de vida y una dieta inadecuada.

La osteoporosis es un trastorno producido por una disminución de la masa de los huesos. Estos huesos van perdiendo progresivamente masa y densidad, y por lo tanto resistencia, llegando a ser tan frágiles que pueden romperse incluso por traumatismos leves. Hay una pérdida de las fibras de hueso y también de calcio.

Los huesos del niño recién nacido son ricos en una sustancia elástica llamada cartílago, y se encuentran muy poco mineralizados (similar al cartílago de la oreja). A medida que el niño crece, los minerales, y principalmente el calcio y el fósforo, se van poco a poco depositando en el hueso. El calcio es necesario en la formación ósea.

El hueso no es un órgano rígido como aparenta sino que esta lleno de vitalidad. De forma continua y sin descanso, almacena, libera, intercambia y pone en circulación, entre otros importantes minerales, calcio, fósforo, magnesio y otras sustancias.

El calcio que circula en la sangre es necesario, entre otras cosas, para el buen funcionamiento del sistema nervioso y de la coagulación de la sangre.

El hueso se forma poco a poco

La masa de hueso aumenta rápidamente en el bebé, más lentamente en la niñez y de nuevo aumenta mucho con la llegada de la pubertad. La adolescencia es un período importante para aumentar la masa ósea, al menos la mitad de la masa de los huesos del adulto, según Laura Bachrach, se forma entre los 10 y los 20 años. Las chicas forman más hueso entre los 11 y los 14 años y los chicos entre los 13 y los 17. En los períodos de máximo crecimiento se necesita, según algunos autores, un mayor aporte de calcio, pero por el contrario otros autores no han encontrado relación entre la cantidad de calcio ingerido y la cantidad de mineralización del hueso.

A nivel médico convencional no se tiene en cuenta que aunque se ingiera mucha cantidad de calcio no se asimila más que una parte, y aún menos debido a las malas mezclas de alimentos, a no masticarlos e insalivarlos bien y a la fermentación y putrefacción que impide la buena absorción asimilación y depósito de calcio en el hueso. Además no se tiene en cuenta que muchas sustancias tóxicas y ácidas ingeridas se neutralizan con minerales, y especialmente en este caso con el calcio. Más que un aporte de calcio externo es necesario eliminar los tóxicos y sustancias no aconsejables que lo "roban" del cuerpo.

En un estudio de Fehily y col. con 371 jóvenes de 20 a 23 años que habían participado 14 años antes en una prueba en la cual tomaron una cantidad suplementaria de leche durante dos años no se observó ninguna diferencia significativa entre los que recibieron la leche y los que no.

Al terminar el crecimiento, los huesos están totalmente mineralizados. El hueso es un elemento vivo y cómo tal en continuo cambio. Mientras parte de él se está formando, otra parte se esta destruyendo y renovando, y algo del calcio reabsorbido del hueso ayuda a mantener, dentro de unos límites, constante el calcio en la sangre para ser utilizado en otros procesos del organismo.

Su frecuencia va en aumento

La osteoporosis es un problema cada vez mayor. Debido a que en el envejecimiento hay una pérdida de la masa ósea y por lo tanto de la densidad del hueso, y al haber aumentado hoy en día la expectativa de vida, es más también el número de personas mayores con osteoporosis.

Con frecuencia no da síntomas y se detecta cuando se produce la primera fractura. Las fracturas más comunes son las del antebrazo, caderas y vértebras. Las vértebras pueden sufrir también fracturas por compresión.

Afecta principalmente a las personas mayores y especialmente a las mujeres tras la menopausia. Un factor importante en la mujer es el descenso brusco de los niveles de hormonas femeninas (estrógenos y progesterona) que ocurre especialmente tras la menopausia o cuando se extirpan quirúrgicamente los ovarios. La destrucción o reabsorción de los huesos es mayor que su formación o reconstrucción. No hay que olvidar tampoco que el hueso de la mujer es un poco menos denso que el del hombre.

Balance negativo en calcio

El cuerpo absorbe calcio en el intestino delgado y lo elimina por la orina. Un balance negativo de calcio quiere decir que se pierde más calcio en la orina que la cantidad que se absorbe en la digestión. Un balance positivo quiere decir que se absorbe más calcio que el que se expulsa.

Veamos un ejemplo: Si la dieta de una mujer cuenta con 800 mg. de calcio por día y más o menos un cuarto de esta cantidad se absorbe por vía digestiva, quiere decir que alrededor de 200 mg. de calcio entrarán diariamente en su corriente sanguínea. Si ella expulsa 210 mg. de calcio por la orina diariamente, tendrá un balance negativo. Si pierde sólo 190 mg. de calcio diariamente por su orina, tendrá un balance positivo.

Si se pierde más calcio por orina de lo que se absorbe por el intestino aparece una osteoporosis.

Se necesita un nivel equilibrado de calcio en la sangre para un normal funcionamiento metabólico, lo que comprende funciones correctas de los nervios y músculos, de las membranas celulares y de los mecanismos de coagulación de la sangre. Cuando no existe calcio suficiente en la sangre el organismo debe obtener el calcio a partir del esqueleto, que es el principal almacén de este nutriente. El cuerpo no permitirá que la cantidad de calcio en sangre descienda por debajo de un cierto nivel. La continua disminución de las reservas de calcio durante mucho tiempo da como resultado un progresivo desgaste óseo.

Aunque el consumo de calcio sea muy alto, si perdemos o eliminamos de una manera constante más calcio del que absorbemos, nos encontramos con un balance negativo y la osteoporosis aparecerá con el tiempo. De otra forma si tu ingestión de calcio es relativamente baja, pero tu cuerpo es eficiente en su absorción y no lo elimina en exceso, existe entonces un balance positivo y el esqueleto no tendrá problemas de reservas de calcio.

La pérdida ósea debido a la edad ocurre generalmente en poblaciones que consumen bastante calcio. Países cuya población toma mucho calcio, tienen una alta proporción de osteoporosis en el mundo y otros países, en cambio, que consumen menos cantidad de calcio, presentan a menudo tasas bajas de osteoporosis.

La osteoporosis es debida principalmente a la excesiva pérdida de calcio por la orina, y otras veces es causada por una disminución de la absorción en el intestino y depósito en los huesos.

Fracturas, el primer síntoma

El primer síntoma de la osteoporosis que aparece con más frecuencia es el dolor de espalda agudo asociado con fractura de vértebras por compresión torácica o lumbar. A menudo provocado por actividades habituales (estar de pie, doblarse, levantarse) que en condiciones normales no causan fracturas.

El dolor comienza de repente y la mayoría de las personas pueden recordar el momento exacto en el que comenzó. El movimiento de la columna está muy limitado. El dolor aumenta al sentarse, al ponerse de pie, al toser o estornudar y al hacer de vientre. Se puede acompañar de dolor de alguna raíz nerviosa cómo lumbago o ciática al irritar los nervios que salen de la médula espinal.

Durante los intervalos (a menudo de años) entre las fracturas de vértebras por compresión, la mayoría de los afectados permanecen sin síntomas. Aunque una tercera parte de ellos se quejan de dolores crónicos que sólo se alivia con períodos frecuentes de reposo en cama. Estas fracturas provocan una cifosis o chepa progresiva y la estatura de la persona al encorvarse puede perder algunos centímetros.

Al encorvarse se comprimen los pulmones, disminuyendo así la capacidad respiratoria y con ello la resistencia al esfuerzo, favoreciéndose de este modo la aparición de diversos trastornos, ya que no podemos olvidar que la respiración profunda es una fuente de salud.

Aunque el síntoma más común de la osteoporosis es el dolor de espalda debido a fracturas vertebrales por compresión, a veces el primer síntoma puede ser una fractura de fémur (en la unión de este hueso del muslo con la cadera) sufrida tras un pequeño traumatismo o sin traumatismo, o de la muñeca, producida al caer sobre la mano extendida.

Elementos que aceleran la pérdida de hueso

Teniendo en cuenta que una nutrición adecuada desempeña un papel esencial en el desarrollo y mantenimiento del hueso, hay carencias de algunos elementos nutritivos que pueden conducir a la osteoporosis. La poca cantidad de vitamina C (alimentos crudos, frutas y ensaladas) en el cuerpo puede dar lugar a una disminución de la masa ósea (según F. H. Netter).

El alcohol, el café y el tabaco, aceleran la pérdida de masa ósea (libro: "Enfermedades Reumáticas", de la Sociedad Española de Reumatología). El alcoholismo es la causa más común de pérdida ósea en los hombres jóvenes. El alcohol puede disminuir la absorción intestinal de calcio e incluso puede ser directamente tóxico para las células formadoras de hueso. El abuso de alcohol da lugar a pérdida de masa ósea.

Las mujeres fumadoras tienen una menor masa ósea y una mayor tasa de fracturas vertebrales. Su pérdida ósea es mayor tras la menopausia que en las no fumadoras.

Recientemente Johnston CC y col. han relacionado que el fumar duplica el riesgo de fractura de cadera, independientemente de la masa de hueso.

En los hombres, los fumadores de un paquete al día perdieron el doble de masa ósea que los no fumadores durante un período de 16 años (Slemenda y col.).

El consumo de medicamentos es otro factor que induce a la descalcificación de los huesos: la heparina utilizada como anticoagulante a largo plazo, los corticoides (cortisona), el metotrexato (medicamento que se está utilizando en la artritis reumatoide), hormonas tiroideas y los anticonvulsionantes (contra las convulsiones).

Los corticoides frenan la formación de huesos e incrementan su reabsorción. Con ellos disminuye la absorción de calcio en el intestino y aumenta su pérdida por orina. La pérdida ósea que ocurre con los corticoides parece ser mayor entre los 6 - 12 meses de tratamiento.

Otros medicamentos que favorecen la pérdida de calcio por la orina son: los antiácidos que contienen aluminio, los diuréticos y los antibióticos.

El exceso de flúor y aluminio en la dieta, alteran el proceso de mineralización de los huesos (libro: "Enfermedades Reumáticas"). No olvidemos que el flúor se toma para evitar las caries de los dientes y que ingerido en "exceso", según los médicos convencionales, altera la mineralizacion normal de los huesos. Como se ha observado mucha veces, el flúor incrementa la masa ósea, pero la frecuencia de fracturas es significativamente mas alta entre el grupo tratado con flúor que entre los que reciben un placebo (sustancia inerte sin efecto). Esto sugiere que el hueso formado durante la terapia con flúor puede no ser tan fuerte como el normal.

Algunos estudios sugieren incluso que bajas exposiciones al flúor pueden resultar en un incremento de la tasa de fracturas.

Según el autor del extenso libro "Osteoporosis", el Dr. Robert Marcus, que lleva a cabo un profundo estudio de este problema, recoge investigaciones en las que se demuestra que las comunidades que ingieren agua fluorada (1 mg. de flúor por litro de agua) tienen una mayor frecuencia de fracturas de cadera que los que no la utilizan. Comunidades con un alto consumo de flúor (4 - 8 mg. por litro) en su agua sufren una tasa mayor de fracturas aún sin una excesiva pérdida de hueso.

El hipertiroidismo es otra causa de osteoporosis, el exceso de hormona del tiroides aumenta la reabsorción del hueso. El riesgo de osteoporosis se incrementa con el grado y la duración del hipertiroidismo.

Los trastornos gastrointestinales están asociados con problemas óseos, frecuentemente como resultado de una mala absorción (malabsorción) de calcio, vitamina D y otros nutrientes. La extirpación de gran parte del estómago (gastrectomía) se asocia con osteoporosis. Incluso en la forma más conservadora de cirugía (Bilroth I) se asocia a este problema. Del mismo modo los trastornos del intestino delgado dan como resultado una pérdida de masa ósea.

Las enfermedades inflamatorias del intestino delgado tal como la intolerancia al gluten y la enteritis regional, a menudo dan como resultado una mala absorción de vitamina D y minerales (Modern Nutrition).

La cafeína del café también incrementa la pérdida de calcio por la orina por su efecto sobre el riñón (Robert Marcus). Su efecto parece más perjudicial en la mujer mayor (Modern Nutrition, Diet Therapy).

La sal es una sustancia que favorece la pérdida de calcio por la orina. Cuanto mayor es la ingesta de sal, mayor es la pérdida de sodio por la orina (la sal común es cloruro de sodio). Con el aumento de la pérdida de sodio aumenta la pérdida de calcio por la orina.

Según Zarkadas y varios, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition y citado en el libro Modern Nutrition in Health and Disease, si añadimos de 3 a 6 gramos de sal a la dieta diaria de una mujer postmenopáusica sana, se movilizan y se pierden de 7,5 al 10% de calcio del esqueleto en 10 años, constituyendo un potencial factor de riesgo de osteoporosis.

Según el Dr. Joel Fuhrman, médico higienista, el ácido fosfórico que se encuentra en algunas bebidas carbonatadas o "refrescos" es particularmente dañino, ya que favorece la eliminación de calcio por orina.

Ejercicio y masa ósea

La masa y densidad de los huesos cambia en respuesta al movimiento, trabajo y ejercicio corporal realizado. Cuando una persona queda inmovilizada durante mucho tiempo por una enfermedad o traumatismo, la densidad del hueso disminuye profunda y rápidamente. Tras 6 meses de inmovilización la masa ósea total puede reducirse en un 30 a un 40% (Netter). En la inactividad hay una mayor pérdida de calcio por la orina.

Una persona parapléjica (parálisis de los dos pies) sufre también de disminución de la densidad ósea de los huesos afectados por dicha parálisis.

Si esto es así, lo contrario inevitablemente es también verdad, el ejercicio o el trabajo con movimientos de fuerza es necesario para proteger de la osteoporosis. Las personas que realizan algún ejercicio tienen una mayor masa de sus huesos que los que no practican ninguno y los astronautas, por ejemplo, en estado de ingravidez (de no peso) pierden hueso cuando se mantienen en el espacio. Esto indica que a mayor actividad y carga hay una mayor masa y resistencia de los huesos.

Los deportistas de élite tienen una mayor masa ósea que las personas que llevan una vida sedentaria. En el laboratorio, los animales tienen más masa ósea cuando se les "carga mecánicamente" el esqueleto, y disminuye rápidamente dicha masa ósea con la inactividad. Una movilidad disminuida acelera la descalcificación mientras que la actividad física enlentece la pérdida de calcio, incluso cuando la actividad no es demasiado intensa (2 horas a la semana de intensa actividad) (Slemenda y col.).

Caminar es una forma efectiva de prevenir la pérdida de hueso, además de ser una buena manera de mantener el tono de los músculos y prevenir las caídas y con ello las fracturas.

En resumen, la inactividad se asocia con pérdida de masa ósea y el ejercicio puede mantener o incrementar la masa ósea.

Ocurre también que con la falta de ejercicio hay una reducción de la fuerza muscular y de la coordinación que probablemente contribuyan a un mayor riesgo de caídas y con ello de fracturas. Pero según estudios recientes el riesgo de fractura por osteoporosis es independiente del traumatismo.

Los tratamientos a base de sedantes y antidepresivos predisponen también a las caídas. Otras causas de caídas en las personas de edad son: la hipotensión (tensión baja de la sangre), vértigos, falta de equilibrio o enfermedades (Parkinson, artritis, enfermedades del corazón).

La mayor descalcificación en la mujer tiene lugar tras la menopausia y luego lentamente la pérdida de calcio disminuye progresivamente. Diversos estudios en mujeres mayores han demostrado que cuanto mayor es su actividad física más lentamente tiene lugar la pérdida de hueso.

Masa ósea y fracturas

En algunos estudios a largo plazo la medida de pérdida de hueso no han podido predecir la incidencia de fracturas. Ello indica que además de la pérdida ósea hay otro factor que favorece las fracturas.

Mazes describe que la población de centenarios en Vilcabamba, Ecuador, sufre una minúscula incidencia de fracturas a pesar de tener una masa ósea un 15% menor que los de raza blanca. Lo mismo ocurre con la mujer japonesa mayor de 60 años que sufre un 30 a un 50% menor tasa de fracturas a pesar de encontrarse con una masa ósea por debajo del "umbral de fractura".

La incidencia de fractura de cadera es más baja en las mujeres asiáticas a pesar de tener una densidad ósea del fémur aparentemente más baja.

A pesar de una baja ingestión de calcio en la dieta los adultos de raza negra tienen en relación a los de baja blanca, una mayor masa ósea y menos fracturas. Diversos autores han encontrado que las altas tasas de ingesta de calcio no indican una mayor densidad del hueso y que las fracturas de cadera son más frecuentes en países con una mayor ingesta de calcio en forma de productos lácteos.

La incidencia de fracturas en la primera mitad de la vida es mayor en los hombres que en las mujeres a consecuencia de traumatismos. A los 40 - 50 años esto se invierte y son más comunes en la mujer.

Pero los procesos de descalcificación y fractura en los hombres es mayor de lo que hasta ahora se había pensado, en relación a las mujeres. En algunas áreas geográficas las fracturas se igualan en frecuencia y no hay que olvidar que la vida media de la mujer es varios años mayor que la del hombre lo que significa un aumento de posibilidades de sufrir fracturas. Aunque efectivamente es mayor el número de fracturas en mujeres que en hombres, y la pérdida de hueso es también mayor.

Proteínas y osteoporosis

Abelow y colaboradores demostraron una notable relación entre la ingesta de proteínas animales y fracturas en mujeres postmenopaúsicas (tras la menopausia). El exceso de proteínas, especialmente de origen animal, en la ingesta provoca una eliminación de orina ácida, promoviendo también una eliminación de calcio por orina. Orwoll vio que el incremento de proteínas de la dieta se une con una disminución del calcio y masa ósea. Diversos estudios han demostrado que hay una relación entre la ingesta de un exceso proteínas y la eliminación de calcio por orina. El aumento de proteínas incrementa la pérdida de calcio por la orina.

Estudios comparativos entre personas con una alimentación "normal" y vegetarianos, con el mismo consumo de calcio, muestran una densidad ósea significativamente mayor en el grupo vegetariano (Joel Fuhrman).

Una ingesta rica en proteínas, particularmente de origen animal, tiene la capacidad de producir un balance negativo de calcio; contribuyendo así a una pérdida de hueso (Robert Marcus). La carne y otros productos de alto contenido en proteínas, son alimentos que dejan restos ácidos en la sangre. Para neutralizar esta carga ácida, el cuerpo utiliza las reservas de calcio de los huesos y se provee de sales de calcio alcalinas.

La insuficiencia renal demuestra la gran influencia que la acidez tiene en la densidad ósea. En esta situación la habilidad del cuerpo para expulsar su carga ácida está muy reducida formándose una gran concentración ácida en la sangre. El cuerpo puede perder hasta el 50% de calcio en los huesos en tres años. Debido a que no tolera una fuerte acidez en la sangre sacrificará el esqueleto para neutralizar dicha acidez.

Según el doctor McDougall, numerosos estudios han demostrado, una y otra vez, que si queremos crear un equilibrio de calcio positivo que mantenga sólidos nuestros huesos hemos de disminuir la cantidad de proteínas que ingerimos a diario.

En 1930 se publicó el primer estudio demostrativo de que una dieta con abundancia de carne originaba la pérdida de grandes cantidades de calcio, así como un balance de calcio negativo. Y no obstante, aún nuestras autoridades médicas siguen preocupándose por otras causas de la osteoporosis, y nos dicen a veces que es hereditario.

Según el Dr. Joel Fuhrman, higienista: "El incremento de la pérdida de calcio por la orina con las dietas normales, ricas en proteínas, produce también un incremento de riesgo de piedras de riñón y calcificación de los conductos renales. Numerosos estudios señalan que la formación de piedras en los riñones es directamente proporcional a la cantidad de proteínas de origen animal ingeridas en la dieta. Los suplementos de calcio y el incremento del consumo de leche recomendado a la mujer actual aceleran más la formación de cálculos en el riñón y el depósito de calcio en los riñones, ya que será mayor el calcio filtrado a través de los riñones". Los suplementos de calcio se encuentran especialmente contraindicados para las personas que sufren de cálculos renales.

Las proteínas de origen animal causan pérdida de calcio por orina y según Messina las dietas vegetarianas pueden ser mas beneficiosas que las dietas con proteínas animales). (Food, Nutrition & Diet Therapy).

Otros riesgos de la terapia con una cantidad extra de calcio, es la disminución de la absorción de hierro y un empeoramiento del estreñimiento (Food, Nutrition & Diet Therapy).

Las dietas modernas, que son tan ricas en proteínas animales y en fósforo, con una proporción calcio/fósforo baja, pueden resultar nocivas para el hueso ya que favorecen la eliminación de calcio por la orina (Varios. "La Nutrición en la salud y la enfermedad").

A nivel mundial la osteoporosis es sólo un problema entre las personas que comen carne y leche. Según el American Journal of Clinical Nutrition, de Marzo de 1983, en los Estados Unidos las mujeres que comen carne tienen un promedio de un 35% de pérdida de masa ósea. Las mujeres vegetarianas de la misma edad tienen en cambio una pérdida de un 18%. ¡La mitad!

A pesar de la recomendación de que los productos lácteos son la mejor fuente de calcio, esto no es cierto ya que el calcio de estos productos va acompañado de proteína animal que provoca una pérdida de calcio de los huesos. Los cinco países en el mundo que consumen una mayor cantidad de productos lácteos son los cinco con la tasa mas alta de osteoporosis. (John Robbins. Reclaiming Our Health).

Para John Robbins las mejores fuentes de calcio se encuentran en: los vegetales de hojas verdes, sésamo y crema de sésamo, tofu (queso de leche de soja), bróculi y semillas de girasol.

Muchas investigaciones han relacionado la osteoporosis no con dietas pobres en calcio, sino con dietas ricas en proteínas, sal, azúcar refinado, cafeína y fósforo contenidos en los refrescos (de cola); factores todos que dan lugar a una excesiva pérdida de calcio por la orina.

El incremento de la pérdida de calcio por orina debido a la dieta convencional con una alta concentración en proteínas, lleva a un aumento del riesgo de cálculos o piedras del riñón y calcificación de los conductos renales. Numerosos estudios han demostrado que la formación de cálculos renales es directamente proporcional a la cantidad de proteína animal en la dieta. Estos mismos trastornos pueden ser causados por las dietas de adelgazamiento con alto contenido en alimentos ricos en proteínas (carnes, pescados, etc.).

Los suplementos de calcio y el aumento del consumo de leche recomendada a la mujer podría acelerar estos trastornos ya que se filtra una mayor cantidad de calcio por los riñones. (Joel Fuhrman, higienista, Fasting for health).

Prevención

Se puede llegar a creer que la osteoporosis se previene incrementando la ingestión de calcio, pero el aumento en la ingestión de calcio no es suficiente ni útil para prevenir la pérdida de masa ósea. Lo mismo se puede pensar por tomar mucha leche.

Muchos estudios indican que no hay relación entre la ingesta de calcio y la densidad ósea. La ingesta de calcio en Japón es baja y hay una gran incidencia de osteoporosis, en cambio en Jamaica con una similar baja ingesta de calcio la incidencia de osteoporosis es casi insignificante (Nordin).

Mujeres tratadas diariamente con 670 grs. de leche mostraron una disminución de la formación de hueso (Recker y Heaney).

Según estudios de la medicina convencional, citados por Robert Marcus, la intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) se estima en un 60% en las personas de edad. Según esos estudios el yogur es mejor tolerado por esas personas y es mejor asimilado que la leche líquida.

Según Fujita y Fukase la ingesta media de calcio por los japoneses es de 400 mg./día y la densidad ósea de la mujer japonesa es menor que la de la mujer norteamericana, donde la toma de calcio es bastante mayor. Sin embargo, a pesar de su baja densidad ósea, las mujeres japonesas sufren menos de la mitad de fracturas de cadera que las norteamericanas.

Varios estudios no han encontrado cambios en las biopsias de huesos de mujeres con osteoporosis tratadas con calcio.

La vitamina D es necesaria para una buena absorción intestinal de calcio y favorece el depósito de calcio y fósforo en el hueso. Es el único nutriente que se forma en la piel, bajo el efecto de los rayos solares, a partir de un precursor suyo, sustancia derivada del colesterol. Su carencia da problemas en la regulación del calcio y en la calcificación de los huesos.

El sol es muy importante en la formación de esta vitamina y por lo tanto en la calcificación de los huesos.

Pero el tratamiento con vitamina D de síntesis química no da ningún resultado favorable.

Una cosa es la vitamina D natural y otra la sintética. Aunque tengan la misma fórmula química tienen diferente "vitalidad". El carbón y el diamante tienen la misma fórmula (carbono) pero son "un poco" diferentes, también en el precio.

La vitamina D no debería ser recomendado en mujeres con osteoporosis postmenopaúsica porque no mejora normalmente la masa ósea y tiene mucho riesgo. Provoca un aumento de calcio en sangre y en orina. Las alteraciones en vitamina D y en el balance en calcio son comunes en las personas de edad y probablemente predisponen a la pérdida de hueso. La falta de exposición al sol y los efectos de la edad en la piel reducen la producción cutánea de vitamina D. Esto reduce la absorción de calcio.

No se trata de aportar calcio desde fuera ni de tratar con medicamentos. La mejor prevención de la osteoporosis pasa por evitar los elementos que roban calcio al cuerpo (tabaco, medicamentos, alcohol...) así como no consumir alimentos que dan lugar a una acidez del cuerpo (carne, pescado, leche en las personas adultas, azúcares y almidones refinados -pan blanco, pastas y galletas-). Como hemos dicho antes la carga ácida del cuerpo utiliza las reservas de calcio de los huesos para tener sales alcalinas que la neutralicen. Como el organismo no tolera una fuerte acidez en la sangre sacrificará el esqueleto para neutralizarla.

Previniendo las caídas

Con la prevención de las caídas en las personas de edad evitamos también las fracturas. La mayoría de las caídas ocurren en casa y a lo largo de actividades normales del día. Podemos prevenirlas con el mantenimiento del ejercicio y el equilibrio de la postura corporal. También con un calzado adecuado y sin tacones elevados. Se recomienda pasear todos los días ya que el ejercicio ayuda también a la estabilidad y al equilibrio corporal y previene las caídas.

Debe haber una iluminación adecuada en casa, instalando pasamanos adecuados en las escaleras y mecanismos de agarre y sujeción en la ducha y en el baño.

Además se pueden enseñar técnicas para moverse adecuadamente, al levantarse, al caminar o al ir a la cama. Levantarse bruscamente de la cama puede dar lugar a más de un mareo, evitable si la persona de edad primero se sienta durante unos segundos en la cama y luego poco a poco se pone de pie.

Terapia de estrógenos

Los estrógenos son las hormonas femeninas, producidas en su mayor parte por los ovarios, que regulan el desarrollo de las características femeninas del cuerpo, la menstruación y el embarazo. El nivel de estrógenos segregados por los ovarios se reduce al llegar a la menopausia y posteriormente. La terapia de estrógenos se realiza para reemplazar el descenso de estas hormonas que ocurre con la menopausia.

El tratamiento con estrógenos disminuye el riesgo de osteoporosis pero tiene sus grandes riesgos. Es mucho más recomendable y seguro corregir los hábitos de vida que facilitan una pérdida de calcio por orina y debido a ello una pérdida de masa ósea.

Entre los riesgos de la terapia substitutiva con estrógenos se encuentra un incremento en el cáncer de útero y la posibilidad de un incremento de cáncer de mama.

Algunos autores pensaron que el riesgo de cáncer de útero disminuía añadiendo progesterona (hormona femenina) pero no resultó (Dr. Cridland, higienista).

Están contraindicados los estrógenos en: cánceres ginecológicos (de la mujer), tromboflebitis activa, hipertensión arterial no controlable y en trastornos hepáticos. Son contraindicaciones: la enfermedad fibroquística de mama (quistes), antecedentes de tromboflebitis o la presencia de varices, la hipertensión, las enfermedades biliares y la jaqueca. Cuando se toman los estrógenos, según el Farreras-Rozman, se deberían controlar sus efectos con mamografías y estudiar las concentraciones de grasas y las pruebas hepáticas.

Con los estrógenos podemos incrementar los trastornos de la vesícula biliar y la hipertensión sanguínea y provocar una pérdida anormal de sangre por la vagina.

El único caso que puede justificar una terapia de estrógenos es cuando a una mujer se le han extirpado los ovarios por cáncer u otro problema grave antes de la menopausia, ya que su cuerpo no forma estas hormonas femeninas.

Los estrógenos no facilitan la formación de hueso, sólo hacen que la pérdida ósea más lenta, efecto que se puede conseguir llevando una vida más sana, eliminando los factores que provocan la pérdida de calcio, y todo ello sin los riesgos de los estrógenos.

En resumen: En los países donde las mujeres no comen alimentos de alto contenido proteico y refinados y son físicamente activas, la osteoporosis no es un problema.

CUIDADOS HIGIENISTAS

Como hemos visto durante todo el escrito, para evitar o mejorar la osteoporosis, sin necesidad de aportar calcio mineral o añadir leche, es necesario eliminar de la dieta y de los hábitos de vida todo aquello que facilite la pérdida de calcio por orina, para no crear un balance negativo de calcio y en consecuencia una pérdida de masa ósea.

Elementos QUE HAY QUE eliminar

Con el fin de prevenir la osteoporosis y evitar el aumento de la pérdida de masa ósea se debe dejar el tabaco, el café y el alcohol.

Es aconsejable ir eliminando la sal de la dieta. Para ello necesitamos cambiar la forma de preparar y cocinar los alimentos, manteniéndolos menos tiempo de cocinado, con poca agua o al vapor. La sal mineral es una sustancia no asimilable por el organismo y además tiene un efecto perjudicial sobre él.

Eliminar al máximo posible los alimentos ricos en proteínas de origen animal (carnes, pescados, huevos, leche...).

Como hemos visto, un exceso de estos alimentos es una de las causas más importantes de la aparición de osteoporosis en las sociedades con una forma de vida occidental y consumista. Incluso la ingesta de leche queda desaconsejada. Siendo tolerable, como paso intermedio, la ingesta en pequeñas cantidades de algunos derivados lácteos suaves.

Eliminar el consumo de azúcares y almidones refinados (pastas, galletas, dulces,...).

Evitar algunos medicamentos. Es importante tener en cuenta que ciertos medicamentos que producen una pérdida de calcio son medicamentos que deben eliminarse siempre bajo control y bajo la estricta vigilancia de un higienista experto y médico. No podemos eliminar nunca por nuestra cuenta: los corticoides (cortisona), la heparina (anticoagulante), hormonas tiroideas, anticonvulsionantes, etc.

No utilizar el flúor en nuestra ingesta (agua con flúor, etc.).

Dejar de tomar los antiácidos que contienen aluminio. Igualmente, eliminar los recipientes de aluminio especialmente los usados para mantener y almacenar alimentos cocidos (tomate, compota...).

Cuidados aconsejables

Es totalmente necesario que la persona con osteoporosis realice algún tipo de actividad física. Al menos deberá caminar todos los días y si es posible en contacto con la naturaleza. Una de las actividades más aconsejables es el andar descalzo en la hierba o en la arena de la playa. De esta manera estamos en contacto con el electromagnetismo de la tierra.

Tomar el sol. El sol es uno de los cuatro elementos de la naturaleza del que recibimos mucha energía, aunque no nos demos cuenta. Los rayos ultravioleta del sol, al incidir sobre la capa grasa, situada bajo la piel, produce vitamina D.

La vitamina D es totalmente necesaria para una buena absorción del calcio por el intestino, una disminución de su pérdida por la orina, y el posterior depósito de calcio en los huesos. Debido a estas acciones es un elemento importante que hay que tener en cuenta en la osteoporosis. Por supuesto las recomendaciones de tomar el sol van unidas a los consejos mínimos y sanos de no tostarnos al sol del mediodía en un día de verano con 40 grados a la sombra.

No podemos desaconsejar tomar el sol cuando creemos que tan fácil y alegremente se "receta" no tomarlo hoy en día. El sol es un elemento necesario para nuestra vida en el planeta y nuestro cuerpo necesita recibirlo, si es posible desnudo, para que no se queje ninguna de las partes "que hay que esconder". Estas partes que nos tapamos guiados por nuestros falsos conceptos de la moralidad al uso, necesitan tanto el sol como cualquiera de las otras. Es importante, por ejemplo, que una persona con problemas óseos en la cadera sepa tomar el sol en esa zona (en el culo), sin que nadie se escandalice por ello.

El sol, es un elemento vital para nuestro organismo, del que es cierto que no podemos abusar, pero no podemos evitar tomarlo. En su medida y en su momento justo, sin "tostar" el cuerpo, nos da vida.

Aconsejamos las diferentes técnicas de relajación, estiramientos musculares, reajuste corporal y consciencia corporal, porque como hemos visto al hablar de la artrosis y de la artritis, los músculos tensos son causa y origen de muchos problemas óseos. Cuando los músculos se encuentran tensos, los huesos que unen esos mismos músculos están "sobrecargados" y se abre paso a los diferentes trastornos. Algún día se podrá comprobar que cuando los músculos no están tensos o bloqueados, los huesos que están bajo ellos se "alimentan" y regeneran mejor, los huesos tendrán una mejor circulación sanguínea. Por el contrario los músculos en tensión, la fibras musculares "duras" cierran el paso de los diferentes vasos sanguíneos de la zona y "frenan" el paso de sangre. Así de sencillo.

Algún día nos daremos cuenta de que los bloqueos musculares impiden la circulación de la sangre en la zona y lo que puede ser tan importante o más, la circulación energética de la zona (véase por ejemplo la circulación energética de los meridianos de acupuntura o los centros de energía o chakras).

Una de las épocas donde con mayor frecuencia sentimos los diferentes trastornos óseos es en el invierno: hace menos sol, realizamos menos actividades físicas y el frío nos contrae el cuerpo. ¿Quien no ha sentido alguna vez dolor en el cuello, en los hombros o en la mandíbula por el intenso frío?

En un cuerpo suelto, con unos músculos relajados, la circulación de sangre y energía mejoran y algún día se comprobará que esto es beneficioso para la osteoporosis, entre otros trastornos óseos. Las diferentes técnicas de relajación, estiramientos, yoga, meditación y consciencia corporal son necesarias para una buena salud física, mental y espiritual de la persona. Los ejercicios de fuerza y contracción muscular deben ir seguidos de una relajación o estiramientos de los músculos utilizados, ya que si no podemos ir añadiendo una tensión muscular y un bloqueo mayor en la zona correspondiente.

Es necesario el seguimiento de una alimentación sana y equilibrada, donde predominen las frutas y las verduras, junto con un aporte adecuado de frutos secos y algunos cereales integrales. Los frutos secos son un aporte valioso de calcio. El sésamo o su crema (tahín) añadidos a los purés de verduras o ensaladas suponen un buen aporte de calcio (ver el cuadro del contenido en calcio de los alimentos sanos).

Estos alimentos contienen las vitaminas, los minerales y otros elementos vivos, muchos de ellos desconocidos aún para la ciencia médica, que ayudan a la regeneración corporal y al mantenimiento de un estado de salud adecuada.

Dr. Karmelo Bizkarra

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya

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