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El cuidado de una articulación "mal diseñada"
¿Quién no se ha quejado en alguna ocasión de sufrir molestias en una de
sus rodillas, o en ambas? Esta articulación nos permite andar, correr,
saltar, agacharse, estar de cuclillas.., en definitiva, sometida a muchas
tensiones y presiones, nos garantiza la posibilidad de desenvolvernos en
un amplio arco de actividades que, todo hay que decirlo, se vería
seriamente limitado si, por cualquier causa, sufriéramos en ella una
desafortunada lesión. Es más, parece que la rodilla no es del todo
perfecta. Especialistas en biomecánica han afirmado en este sentido que su
diseño natural no es el más adecuado para permitir al ser humano ejercitar
movimientos del todo habituales. Dicen que se trata de una articulación
con poco encaje entre sus superficies, las condilares del fémur y la
meseta tibial, lo que, si bien le confiere una gran amplitud de
movimientos, la hace muy vulnerable a las lesiones si éstas se producen de
forma brusca. Entre sus protecciones, destacan los dos ligamentos cruzados
(anterior y posterior) situados en el interior de la articulación, que
fijan y sujetan entre sí la tibia y el fémur, e impiden desplazamientos
excesivos y deslizamientos anormales.
El diseño de la rodilla resulta tan complejo que, en caso de lesión, el
proceso de recuperación puede prolongarse durante varios meses y, en las
circunstancias más graves, incluso se producen daños irreparables.
¡Cuántos deportistas han tenido que abandonar su carrera deportiva!.
Siguiendo con la radiografía de esta articulación, nos encontramos con
que, además de los ligamentos internos, está recubierta por una cápsula
reforzada por ligamentos (laterales) en su cara interna y externa. Y si
vamos a la parte anterior de la rodilla, localizaremos la rótula, donde se
inserta un potente músculo, el cuádriceps, de cuyo polo inferior parte el
tendón rotuliano hasta la tibia. Al margen de esta explicación, ni que
decir tiene que quienes hayan sufrido una lesión de ligamentos serán
conscientes de su gravedad.
Llegado a este punto cabe realizar una mención especial de los meniscos,
que, entre fémur y tibia, modelados para recibir y encajar los cóndilos
femorales, cumplen la importante misión de distribuir la presión que
soporta la rodilla sobre una zona más amplia, con lo que se reduce el
riesgo de lesiones. Un movimiento brusco o forzar demasiado esta
articulación puede tener, no obstante, consecuencias nefastas en este
complejo engranaje, cuyas superficies articulares aparecen recubiertas por
cartílago.
Las prácticas deportivas requieren mayor precaución
En el fútbol, ski, rugby... los meniscos y ligamentos soportan una mayor
presión y el riesgo de sufrir una lesión aumenta, por lo que siempre
conviene adoptar una serie de precauciones: practicar regularmente
ejercicios que fortalezcan la musculatura de los muslos (especialmente el
cuádriceps), realizar un buen calentamiento, aprender la técnica concreta
de cada deporte (no vaya a lo loco), realizar unos ejercicios de
relajamiento tras finalizar la sesión y, en casos de mayor riesgo,
utilizar rodilleras, que siempre fijan y estabilizan más la rodilla.
Otra medida preventiva, especialmente cuando la práctica elegida es de
riesgo, sería someterse a un reconocimiento médico específico para
comprobar el alineamiento de las extremidades inferiores y, en especial,
de las rodillas, ya que cualquier desviación -algo bastante frecuente-,
agrava el riesgo de lesiones o de que, simplemente, después de la práctica
deportiva, aparezcan dolores, molestias e hinchazones que, incluso,
dificultan caminar.
Además, una alineación deficiente de unas rodillas sometidas a fuertes
presiones y tensiones puede originar microlesiones en los cartílagos
articulares y en el hueso, hasta el punto de degenerar, con el paso de los
años, en una artrosis de la articulación.
El dolor afecta a jóvenes y mayores
El dolor de rodillas en personas mayores se debe, generalmente, a una
artrosis o gonartrosis, pero también los jóvenes, incluso quienes no
practican deporte alguno, están expuestos a molestias de diversa índole.
Por ejemplo, el llamado síndrome fémoropatelar puede ser originado por
muchas causas y es frecuente en adolescentes y mujeres jóvenes (menores de
35 años). Otros cuadros típicos que se aprecian en estas edades radican en
lesiones del cartílago de la rótula o del fémur (condromalacia,
osteocondritis disecante...), inestabilidad de la rótula, colocación
deficiente de la misma (alta, baja, desviación externa o interna...), o
pellizcamientos de la membrana sinovial. Estas lesiones se traducen en un
dolor alrededor de la rótula que se agrava con el ejercicio físico,
particularmente al bajar escaleras y pendientes, al estar agachados o al
permanecer largos periodos de tiempo con las rodillas flexionadas
(claudicación de butaca). Además, en ocasiones, puede parecer que la
rodilla falla al correr o al andar, que sufre un hinchazón (en la mayoría
de los casos, la exploración física no evidencia derrame articular), o que
presenta crujidos articulares.
Como se ve, la causa-efecto de las lesiones puede ser bien distinta, de
ahí que diagnosticar la afección lo antes posible resulta primordial para
establecer el tratamiento más adecuado. Este puede incluir ejercicios
isométricos para potenciar la musculatura (en especial, el cuádriceps),
estiramientos, aplicación de calor antes del ejercicio y de frío después
de la actividad, así como el uso de rodilleras o de ortesis de centraje
rotuliano. En general, este tipo de tratamientos garantiza la cura de esta
articulación, precisándose únicamente en ocasiones excepcionales una
intervención quirúrgica.
Las afecciones en niños y adolescentes
La enfermedad de Osgood Schlatter es una tendinopatía de inserción que
afecta a pacientes de entre 10 y 16 años. La lesión se produce en la zona
de inserción del tendón rotuliano en la tuberosidad tibial; el tendón tira
y arranca el periostio, membrana que recubre el hueso, rompiendo la
cortical de éste. El dolor en este caso se manifiesta durante y después
del ejercicio, agudizándose cuando se contrae el cuádriceps contra la
resistencia (también es doloroso ante la presión).
Esta afección se cura de forma espontánea, aunque normalmente conviene
tratarla en reposo (abandonar temporalmente la práctica deportiva) y con
aplicaciones de calor hasta la desaparición de los síntomas. En los casos
más dolorosos, se precisa la inmovilización total de la pierna durante un
par de semanas.
* Cómo tratar los dolores de rodilla. Aunque no resulta aconsejable tratar
las afecciones de esta articulación de un modo general, hay algunas
medidas que siempre son beneficiosas.
* Cuando la rodilla duele, es por algo. Acuda a su médico para practicar
una cuidadosa exploración física y radiológica.
* Si practica algún deporte, debería potenciar la musculatura de las
extremidades inferiores, especialmente el cuádriceps. Esto es fundamental
para prevenir lesiones.
* Antes de una actividad deportiva, conviene calentar y estirar los
músculos y las articulaciones. Y para finalizar, realice unos ejercicios
de relajación.
* Si sufre una lesión, deje la práctica deportiva hasta estar totalmente
recuperado. Una vuelta anticipada puede provocar una recaída.
* Si han tenido que inmovilizarle la extremidad inferior, tenga en cuenta
que un reposo prolongado debilita los músculos (puede haber una pérdida de
volumen). Resulta entonces necesario hacer una rehabilitación para
recuperar el tono y la fuerza muscular.
* La terapia alternante de calor y frío va bien para las lesiones
articulares, y complementa otros tratamientos.
* La ingestión de analgésicos y antiinflamatorios puede aconsejarse en
algunos casos, pero siempre por indicación médica. Nunca se automedique.
Los Dolores y Los Problemas de la Rodilla. Breve anatomía de la
rodilla:
La rodilla es una articulación muy vulnerable que soporta una gran
cantidad de presión en las actividades cotidianas, como levantar objetos y
arrodillarse, y en otras actividades de gran impacto como correr y hacer
ejercicios aeróbicos.
Las siguientes partes componen la rodilla:
o Tibia - hueso de la espinilla o hueso más grande de la parte inferior de
la pierna.
o Fémur - hueso del muslo o hueso de la parte superior de la pierna.
o Rótula - hueso plano situado delante de la articulación de la rodilla.
Los extremos de los huesos están cubiertos por una capa de cartílago que
amortigua los golpes y protege la rodilla. Básicamente, la rodilla es la
confluencia de dos huesos largos de la pierna unidos por músculos,
ligamentos y tendones.
Existen dos grupos de músculos en la rodilla: el cuádriceps (ubicado en la
parte frontal del muslo), que permite enderezar la pierna, y el músculo de
parte posterior del muslo, que permite doblar la pierna en la rodilla.
Los
tendones son cordones resistentes de tejido que conectan los músculos con
los huesos. Los ligamentos son bandas de tejido elástico que conectan los
huesos entre sí. Ciertos ligamentos de la rodilla proporcionan estabilidad
y protección a las articulaciones, mientras que otros limitan el
movimiento de la tibia (hueso de la espinilla) hacia delante y hacia
atrás.
¿Cuáles son algunos de los problemas comunes de la rodilla?
Muchos problemas de la rodilla son el resultado del proceso de
envejecimiento y del uso y desgaste continuo de la articulación de la
rodilla (por ejemplo, la artritis). Otros son el resultado de una lesión o
de un movimiento repentino que distiende la rodilla. Entre los problemas
más comunes de la rodilla se incluyen los siguientes:
o Esguince o distensión de los ligamentos y, o músculos de la rodilla
Por lo general, esto sucede cuando la rodilla sufre un golpe fuerte o una
torcedura repentina. Con frecuencia, los síntomas incluyen dolor,
hinchazón y dificultad para caminar.
o Cartílago desgarrado
Una lesión de la rodilla puede desgarrar los meniscos (almohadillas de
tejido conectivo que actúan como amortiguadores contra golpes y también
contribuyen a la estabilidad). Los desgarros de cartílago suelen ocurrir
con los esguinces. El tratamiento puede consistir en el uso de un aparato
ortopédico al realizar ciertas actividades para impedir daños adicionales
a la rodilla. Quizás se deba recurrir a la cirugía para reparar el
desgarro.
o Tendinitis
Inflamación de los tendones que puede aparecer como resultado del uso
excesivo de un tendón durante ciertas actividades como correr, saltar o
andar en bicicleta. La tendinitis del tendón rotular se denomina rodilla
de saltador. Esta condición se observa con frecuencia en actividades
deportivas como el baloncesto, en el que la fuerza con que se choca contra
el suelo después del salto distiende el tendón.
o Artritis
La osteoartritis es el tipo de artritis más común que afecta a la rodilla.
La osteoartritis es un proceso degenerativo en el cual el cartílago de la
articulación se degasta gradualmente, y por lo general afecta a personas
de mediana o avanzada edad. Puede ser el producto de una fuerza excesiva
sobre la articulación, por ejemplo, en lesiones repetidas o personas con
sobrepeso.
La artritis reumatoide también puede afectar a las rodillas haciendo que
la articulación se inflame y destruyendo el cartílago de la rodilla.
Comparada con la osteoartritis, la artritis reumatoide suele afectar a
personas más jóvenes.
¿Cómo se diagnostican los problemas de la rodilla?
Además del examen y la historia médica completa, los procedimientos para
diagnosticar los problemas de la rodilla pueden incluir los siguientes:
o Rayos X - examen de diagnóstico que usa rayos invisibles de
energía electromagnética para obtener imágenes de tejidos internos, huesos
y órganos en una placa.
o Imágenes por Resonancia Magnética (su sigla en inglés es MRI) -
procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes
grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes
detalladas de los órganos y las estructuras internas del cuerpo; puede
detectar a menudo daños o enfermedades en un ligamento o músculo
circundante.
o Tomografía computarizada (su sigla en inglés es CT o CAT) -
procedimiento de diagnóstico por imagen que utiliza una combinación de
rayos X y tecnología computarizada para producir imágenes transversales (a
menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como
verticales. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas de
cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, la grasa y
los órganos. La tomografía computarizada es más detallada que los rayos X
regulares.
o Artroscopia - procedimiento de diagnóstico y tratamiento de
invasión mínima que se utiliza en las condiciones de las articulaciones.
En este procedimiento se emplea un pequeño tubo óptico iluminado (artroscopio)
que se inserta en la articulación a través de una pequeña incisión
practicada en ella. Las imágenes del interior de la articulación se
proyectan en una pantalla y se utilizan para evaluar cualquier cambio
degenerativo y, o artrítico en la articulación, para detectar enfermedades
y tumores de los huesos y para determinar las causas de la inflamación o
dolor de los huesos.
o Escáner por radionúclidos de los huesos - técnica nuclear de
diagnóstico por imágenes que utiliza una cantidad mínima de material
radioactivo que se inyecta en la corriente sanguínea del paciente para que
sea detectado por un escáner. Este examen muestra el flujo sanguíneo hacia
el hueso y la actividad celular dentro de él.
Tratamiento de los problemas de la rodilla:
El tratamiento específico de los problemas de la rodilla será determinado
por su médico basándose en lo siguiente:
-
o
Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
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o
Qué tan avanzada está la enfermedad, lesión o condición.
-
o
Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
-
o
Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad, lesión o condición.
-
o
Su opinión o preferencia.
Si
el tratamiento inicial no proporciona alivio y los rayos X muestran una
destrucción de la articulación, el ortopeda puede recomendar el reemplazo
total de la articulación de la rodilla.
Colaboración CL Gonzalo
Retamal Moya
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