Sobrevivir al dolor de cabeza

Por: Federico Buonanotte (*), Neurólogo

Los dolores de cabeza siguen siendo un problema en la salud pública. Pueden ser secundarios a una enfermedad (tumores, meningitis, aneurismas) o pueden ser primarios, es decir una enfermedad en sí misma. Si bien no se conoce con exactitud la causa de los dolores primarios, se sabe que distintos problemas participan en provocarlos (alimentos, alcohol, cambios climáticos, estrés, hormonas).

Desórdenes de ciertos circuitos neurológicos y desequilibrios de neurotransmisores producen cambios inflamatorios en las arterias del cerebro que se traducen como dolor, que es acompañado de otros síntomas, como molestias a la luz, al movimiento, náuseas o vómitos e irritabilidad.

Los dolores primarios son mucho más comunes que los secundarios. Dentro de los dolores primarios se encuentran las jaquecas o migrañas, la cefalea tensional, las hemicranias paroxísticas y los dolores misceláneos.

La cefalea en racimos (jaqueca acuminada, jaqueca histamínica, síndrome de Horton) es una variedad de dolor de cabeza, dentro de las hemicranias paroxísticas, que tiene características muy típicas de presentación y son particularmente devastadores por su severidad. Junto con la neuralgia del trigémino, están entre los dolores más severos que puede experimentar la cabeza del ser humano.

La cefalea de Horton

A diferencia de la migraña, la cefalea de Horton, afecta principalmente a los hombres y se presenta entre los 20 y 40 años. Se caracteriza porque el dolor se da en épocas. Puede doler casi todos los días, durante 15 días a tres meses, para luego desaparecer por períodos variables que van desde varios meses a varios años, períodos en que el individuo no presenta dolores. Las épocas de presentación más comunes son primavera y otoño.

El dolor se encuentra entre los más severos que existen. Palabras como desgarrante, quemante son adjetivos comunes en la descripción. Tiene además varias características que lo hacen fácilmente identificable:

Se presenta con horarios, generalmente dos horas después de dormirse o al despertar de la siesta o también menos comúnmente puede presentarse en distintos momentos, hasta ocho veces durante el día.

Pone muy inquieta a la persona, teniendo una actitud distinta a la migraña común en la que el paciente tiende a quedarse quieto. En la cefalea de Horton, la persona camina, se mueve, se levanta de la cama .

Se presentan manifestaciones especiales como enrojecimiento del ojo del lado del dolor, con lagrimeo y eventualmente congestión de la fosa nasal del mismo lado.
El dolor es autolimitado, es decir, se resuelve solo dentro de las dos horas.

En la época de dolor la persona sabe que “el dolor está”. De igual manera que sabe que no se repetirá cuando el período de dolor termine. Tiene la particularidad de que no responde a ningún tratamiento de los comúnmente utilizados para el dolor de cabeza. Esto motiva muchas veces tomar múltiples y variados medicamentos, obviamente sin respuesta.

Si bien no es un dolor tan común como la migraña, es bastante frecuente. Se da una referencia de presentación de 50 personas cada 100 mil habitantes.

Diagnóstico y tratamiento

Parte del problema es que no se lo diagnostica correctamente y se lo suele confundir con sinusitis, problemas dentarios, problemas oculares, neuralgia del trigémino lo que demora el adecuado tratamiento y por lo tanto el alivio de quien lo padece. Es común que estos diagnósticos inadecuados motiven distintos procedimientos como por ejemplo extracciones dentarias, punciones de los senos maxilares, tratamientos con antibióticos y medicación para el dolor del trigémino, generando malestares diversos, gastos innecesarios y prolongando el dolor.

Hay factores a los que se relaciona la cefalea de Horton y lo empeoran: el alcohol y el tabaco.

Las estrategias modernas del manejo son de prevención cortas si los dolores tienen una presentación horaria determinada (ergotamina o cafeína), tratamiento en el momento del ataque (con oxígeno por ejemplo) y estrategias preventivas cuando las épocas de dolor son prolongadas (bloqueantes cálcicos, esteroides o litio).

Los dolores de cabeza se encuentran entre los problemas más comunes de deterioro de calidad de vida. Motivan ausentismo laboral, bajo rendimiento y muchas veces gastos excesivos en salud. Un correcto diagnóstico y tratamiento generan muchos beneficios: evitan el sufrimiento, ahorran recursos y mejoran la calidad de vida.
(*) Experto en cefaleas. Encargado del consultorio de dolor de cabeza del Hospital Nacional de Clínicas. Miembro de la World Headache Alliance.

CEFALEAS PRIMARIAS

DOLORES DE CABEZA EN RACIMO (cefalea de Horton)

Son dolores de cabeza tipo jaqueca localizados alrededor o detrás de un ojo. Aparecen en una sucesión rápida de dolor, más comúnmente de noche y con más frecuencia en hombres. Se caracteriza por un dolor intenso unilateral en el ojo con inyección de la conjuntiva, lagrimeo, edema de párpado, congestión nasal, y sudoración de frente y cara.

La cefalea en racimo, es el tipo más intenso de dolor de cabeza recurrente. La edad de inicio está entre 20 y 40 años. Cursan en brotes de semanas, ceden y vuelven a aparecer meses después.

CEFALEAS SECUNDARIAS

Pueden ser debidas a:

·          hemorragia subaracnoidea

·          meningitis

·          rotura de un aneurisma

·          tumores cerebrales Las señales que sugieren una cefalea secundaria son :

        Dolor de cabeza intenso en un paciente mayor de 50 años, sin antecedentes de cefalea

·          Rigidez de nuca, con Kernig positivo y/ o Brudzinski

·          Diplopia ó visión doble.

·          Hemorragia de retina

·          Fiebre

·          Elevación Tensión Arterial

·          Vomito inexplicado

·          Antecedente de un traumatismo

MENINGITIS

Es la inflamación de las meninges, el revestimiento que rodea el cerebro y el cordón espinal. La meningitis puede ser ocasionada por infecciones fúngicas, víricas y bacterianas, por procesos cancerosos y por reacciones químicas a inyecciones intratecales. Las señales tempranas de esta enfermedad incluyen:

Cuello rígido (rigidez de nuca), fiebre, escalofríos, vómitos, fotofobia y un severo y constante dolor de cabeza que empeora con el movimiento.

En algunos casos víricos puede aparecer un sarpullido papular rojizo, y en la meningitis meningocócica a menudo aparece un sarpullido purpúrico. Inicialmente, la persona puede estar confusa e irritable y puede llegar a estar somnolienta, pasmosa, propensa a hemorragias y comatosa. El diagnóstico preciso y rápido y la evaluación puntual son decisivos porque algunas formas, especialmente la meningocócica pueden ser una amenaza para la vida en cuestión de horas.

Ocasionalmente los dolores de cabeza pueden indicar un problema neurológico severo, tal como el meningocele o irritación intracraneal y el aumento de la presión intracraneal.

TRATAMIENTO

·          Mantenerse en reposo sin ruidos en un lugar oscuro.

·          Poner compresas de agua fría y caliente , alternando , en la frente y base del cuello.

·          Meterse en un baño de agua tibia.

·          Realizar masajes en cuello y nuca.

·          Como medicamento puede utilizarse Paracetamol (600 mg. 2 ó 3 veces al día).

PREVENCION

La prevención de los dolores de cabeza se considera más importante que el tratamiento. Como muchas de las causas son conocidas, pueden evitarse fácilmente. Mediante ciertos consejos domésticos se pueden mitigar un 90% de todos los dolores de cabeza.

·          Fomentar la ingestión abundante de agua cada día.

·          Hacer ejercicio regular.

·          Evitar cualquier alimento conocido que agrave el problema.

·          Evitar situaciones de stress.

·          Dormir las horas correctas cada día.

·          Evitar el alcohol y el tabaco.

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Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya