TRATAMIENTO CONTRA EL COLESTEROL

Los medicamentos contra el colesterol dan lugar a muchos efectos secundarios como problemas digestivos: estreñimiento, malestar abdominal, gases, náuseas, vómitos y diarrea.

Su uso prolongado predispone a la carencia de vitaminas liposolubles o solubles en grasas (A,D,E,K) al disminuir su absorción. También durante el uso prolongado se registró un incremento de muertes por cáncer de colon (intestino grueso).

Pueden provocar un aumento de los triglicéridos o grasas en sangre.

Algunas sustancias pueden saturar la bilis y favorecer así la aparición de piedras en la vesícula biliar y otras alteraciones hepáticas, aumentar la glucosa y el ácido úrico.

Se sabe además que las poblaciones occidentales consumen una dieta relativamente alta en colesterol, grasa saturada y proteína animal, y tienen una alta incidencia de piedras en la vesícula. Las poblaciones orientales que ingieren una dieta pobre en colesterol tienen una baja incidencia de piedras en la vesícula.

Los medicamentos para bajar el colesterol no reducen la mortalidad (Lipid Research Clinics, Helsinki Heart Study) y por el contrario hay un aumento de muertes accidentales entre los tratados.

LA SALUD DEL CORAZÓN 

LAS CORONARIAS

El corazón está formado por cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. Los ventrículos, que poseen una gran fuerza muscular, se encargan dc expulsar la sangre a través de unas válvulas que se abren y cierran rítmicamente, siguiendo los movimientos de contracción y relajación de las cavidades. Los latidos del corazón pueden ser percibidos en el pulso, que habitualmente se toma en la muñeca.

El corazón entre otras funciones, posiblemente importantes pero desconocidas, tiene la misión de impulsar la sangre a través de las arterias y las pequeñas arterias a todas las células y órganos del cuerpo. Para poder hacerlo tiene que alimentar a sus propias células musculares para que se contraigan y se dilaten. La sangre llega a las células del corazón, cargada de oxígeno y sustancias nutritivas, a través de unas arterias que por rodearla en forma de corona se conocen como coronarias.

Desgraciadamente con mucha frecuencia las arterias coronarias pueden estar endurecidas y obstruidas por sufrir arteriosclerosis.

En consecuencia, la sangre no pasa bien y el músculo dcl corazón no recibe cl oxígeno y los nutrientes  adecuados para que pueda seguir cumpliendo su papel (isquemia). Los trastornos coronarios son de dos clases: la angina de pecho y el infarto de miocardio.

ANGINA DE PECHO

La angina de pecho es un dolor u opresión característico en cl pecho que puede extenderse a brazos, cuello, mandíbula y espalda y que aparece al disminuir el riego de la sangre que llega por las arterias coronarias.

Tiene lugar en las situaciones que aumenta el trabajo del corazón; por ejemplo, con el ejercicio físico o las situaciones de tensión emocional en las que aumenta la frecuencia de los latidos cardíacos. Cuando realizamos un ejercicio físico aumenta e] gasto de energía en los músculos; el corazón responde aumentando el número de contracciones para enviar más cantidad de sangre y compensar la mayor demanda de oxígeno. En una situación de tensión emocional el corazón aumenta la frecuencia de contracciones a través de estímulos que le llegan del cerebro. En ambos casos, necesita recibir más cantidad de oxígeno a través de las arterias coronarias. Cuando éstas se encuentran obstruidas y el aporte no es suficiente se produce un desequilibrio entre la sangre necesaria y la que le llega, y aparece el dolor.

E1 dolor debe de servir de aviso para detener la actividad física. Cuando cesa el dolor o angina, la zona afectada se restablece y no quedan secuelas.

La aparición de una angina no indica siempre la presencia de una enfermedad coronaria en estado avanzado ya que con una pequeña obstrucción, o excepcionalmente en arterias sanas, puede producirse un espasmo o contracción de la pared de la arteria, con la consiguiente reducción temporal de su calibre y del riego al corazón. Sin embargo, una vez que se resuelve el espasmo el riego se restablece con normalidad.

INFARTO DE MIOCARDIO

Normalmente el infarto se produce al formarse un coágulo o trombo por coagulación de la sangre en la zona donde previamente estaba obstruida la arteria por arteriosclerosis. A las cuatro horas de iniciados los síntomas de infarto agudo, el 90% de los pacientes observados tienen oclusión completa de la arteria coronaria; esto no resulta tan evidente en las autopsias, porque el trombo tiende a disolverse.

El miocardio es el músculo del corazón (mio-rmúsculo, cardio-corazón).

Cuando la falta de riego sanguíneo se prolonga, las células del músculo cardíaco a las que no les llega alimentos ni oxígeno por la sangre, mueren, se necrosan.

Tras el infarto, si el corazón sigue latiendo y la persona sigue viva, esa zona se va poco a poco cicatrizando, pero las nuevas células cicatriciales no tienen capacidad de contracción. La zona afectada deja de actuar con el resto del músculo del corazón, con lo que la fuerza de éste disminuye. Si el infarto es pequeño. el resto del corazón es capaz de compensar el fallo de la zona infartada, la persona se restablece y no hay tanto trastorno del corazón, pero cuando el infarto es grande o son varios infartos repetidos, llega un momento en que el corazón falla totalmente y no puede impulsar la sangre, apareciendo el fallo cardíaco o insuficiencia cardiaca y con ello la muerte.

Otra complicación relativamente frecuente añadida al infarto es la aparición de arritmias o alteraciones en el ritmo normal del corazón. La mayor parte de arritmias que se producen en los primeros momentos del infarto no tienen demasiada importancia pero hay un pequeño porcentaje que pueden ser graves o mortales y la persona puede morir de repente.

Normalmente el infarto duele, aunque no obstante hay casos en los que se produce sin dolor o sin que el dolor sea el primer síntoma. El dolor es muy intenso, como una opresión en el pecho y que se extiende con frecuencia hacia el brazo izquierdo o a ambos brazos y al cuello. Cuando el dolor no es debido al infarto y es muscular o de tipo nervioso es más semejante a un pinchazo, su localización es diversa y cambiante, y suele ser de menor intensidad. A veces un dolorimiento y una sensación de angustia nerviosa o incluso problemas de opresión en la zona por acumulo de gases intestinales, pueden ser confundidos con un infarto.

La aparición de una angina no indica siempre la presencia de una enfermedad coronaria en estado avanzado, pero es un aviso o mensaje de parte de nuestro organismo y ocurre con más frecuencia a primeras horas de la mañana cuando el cuerpo se está preparando para la actividad del día o durante el trabajo, cuando el cuerpo está más excitado debido a la tensión y al estrés, y afecta más al hombre, aunque después de la menopausia de la mujer esta diferencia tiende a desaparecer.

En las mujeres, la primera manifestación del trastorno suele ser la angina de pecho, a diferencia de lo que sucede en los hombres, en quienes el infarto es más frecuente.

Aproximadamente el 40% de las personas que mueren de un ataque al corazón no sabían con antelación que tenían el corazón afectado. Y como dice Ornish: "ésta no es la mejor manera de saberlo".

TRATAMIENTO MEDICO

La angina se trata médicamente con vasodilatadores y el infarto con oxígeno aunque no se ha demostrado beneficio en los no afectados de pulmón o de insuficiencia cardiaca, analgésicos para el dolor y anticoagulantes para prevenir la formación de más trombos aunque también es un tema discutido; se añaden sustancias para destruir el trombo o coágulo (fibrinolíticos), aspirina y heparina; pero con este tratamiento el riesgo de hemorragia es importante, y betabloqueantes aunque no está aceptado unánimemente. (Farreras Rozman). Es decir que no está muy claro el mejor tratamiento más aconsejable.

Lo que si está muy claro es que las operaciones para desobstruir las arterias "taponadas" no han demostrado que alarguen la vida del paciente. Hecho reconocido incluso por la Sociedad Española de Cardiología en su libro "Cuida tu Corazón" (pág. 34). Las famosas operaciones de "by pass" que consisten en realizar un puente que salvo el lugar donde la arteria se encuentra obstruida o la de inflar un pequeño globo para dilatar la zona obstruida (angioplastia) no prolongan la vida de la persona además del peligro añadido de la operación. Incluso la revista JAMA de la Asociación Médica Americana expresa que más de 125.000 de estas operaciones son realizadas por razones inapropiadas al año. Las arterias operadas vuelven a sufrir con relativa facilidad otra nueva obstrucción. Aproximadamente un tercio dc las arterias dilatadas por angioplastia vuelven a obstruirse de nuevo en 4 a 6 meses. (Meier B, King SB, Gruentzig AR). Se cree además que entre un15 y un 44% de los que sobreviven al sufrimiento de la operación sufren permanente daño cerebral, detectable como grados menores de desarreglo intelectual, pérdida de memoria, trastornos del sueño y cambios de personalidad. Todo ello puede no ser más que un indicativo de que al tocar el cuerpo se resiente el alma.

La persona operada necesita apoyo psicológico hasta conseguir de nuevo que el organismo "cuerpomente" se reorganice de nuevo. Además a esta ciencia tan mecanicista se le ha escapado el hecho de que el corazón es una zona importante a nivel energético y anímico, pensamiento totalmente aceptado en otras épocas. Desde el enfoque de salud de la Antroposofía siendo una ciencia del ser humano como indica la palabra (antropos-ser humano, sofía-conocimiento o sabiduría), el corazón al igual que los pulmones son órganos del ritmo.

FACTORES DE RIESGO EN LA ARTERIOSCLEROSIS, LA ANGINA DE PECHO Y EL INFARTO

Los factores de riesgo más importantes para la obstrucción de las coronarias son: el tabaco, la hipertensión arterial, el aumento de lípidos o grasas en la sangre y el estrés. Las coronarias son dañadas por: colesterol alto en sangre, exceso de colesterol y grasas saturadas en la dieta (independientemente de los niveles de colesterol sanguíneo). La hipertensión y el tabaco.

Hipertensión arterial

El aumento de la presión arterial a cualquier edad eleva 3o a 7o veces el riesgo de enfermedad coronaria, cerebral y de circulación periférica, según el Estudio Framingham. Es tan importante la hipertensión sistólica como la diastólica (la alta como la baja). Los hipertensos tienen cinco veces más accidentes circulatorios cerebrales, y tres veces más infartos de miocardio.

La hipertensión parece agravar el proceso de arteriosclerosis, posiblemente por debilitamiento de las paredes arteriales en los lugares de máxima presión, favoreciendo el daño e invasión de colesterol y otros componentes.

Muchos estudios indican claramente que la hipertensión incrementa el riesgo de enfermedad coronaria. En 43.()00 personas con moderada hipertensión que fueron seguidos durante 5 años y medio se vio que el hecho de reducir la tensión con medicamentos no reduce significativamente la mortalidad por enfermedad cardiaca. En aproximadamente la mitad de estos estudios el grupo sin medicación tuvo menos ataques cardíacos y menos mortalidad que el grupo medicado. Estos medicamentos únicamente producían efecto en los mínimos casos de hipertensión muy elevada. Como hemos podido comprobar muchas veces, los cambios en la alimentación, en el ritmo de vida, favoreciendo además la expresión de las emociones, reduce la tensión sanguínea sin los riesgos de los efectos secundarios de los medicamentos.

Tabaco

Como dice Dean Ornish, la mayoría de las personas saben que el tabaco es la mayor causa de cáncer de pulmón, pero es menos conocido el hecho que el tabaco causa muchas más muertes por ataque cardíaco que por cáncer de pulmón, tanto en hombres como en mujeres.

El tabaco aumenta el riesgo de infarto de miocardio. Cualquier exposición al tabaco, incluido el fumador pasivo, incrementa el riesgo de problemas cardíacos. Si respiras el humo que fuman otros, tienes más riesgo.

Dicho riesgo guarda relación con el número de cigarrillos, la precocidad del hábito y el tipo de tabaco.

En los grupos más jóvenes hay hasta tres veces más infarto de miocardio por obstrucción de las coronarias y muerte entre los fumadores. Si se deja de fumar disminuye el riesgo de afección coronaria, en 10 años de abstinencia el riesgo es cl mismo que para los no fumadores.

La nicotina estimula la liberación de adrenalina (catecolaminas) aumentando la hipertensión, vasoconstricción (disminución del calibre de los vasos sanguíneos), y mayor agregación plaquetaria (las plaquetas tienden a reunirse y formar coágulos). Además la nicotina y otras sustancias tóxicas del tabaco dañan el interior de las arterias coronarias y eso da lugar a su constricción o cierre y a la formación de coágulos que se alojan en su interior. Hay en cambio buenas noticias para los que dejan de fumar ya que los últimos estudios demuestran que ese peligro cede al cabo de un tiempo de dejar de fumar. Según Judith Ockene al cabo de tres años de dejar de fumar el riesgo de ataque cardíaco se reduce en un 64%. Lynn Rosenberg encontró aún mejores resultados, cuando la mujer deja de fumar el riesgo de ataque cardíaco vuelve a la normalidad, a la par de los no fumadores, tras transcurrir al menos 3 años.

Cuando se abandona el hábito de tabaco, el riesgo de enfermedad coronaria decrece en un 50% durante el primer año y se aproxima al de los no fumadores al cabo de 2-10 años. Según otros autores al de 10 años sin fumar el riesgo es el mismo que para los no fumadores.

Enfermedades

En los diabéticos hay mayor enfermedad y mortalidad cardiovascular (cardio-corazón y vascular de vaso sanguíneo) y más enfermedades de las coronarias. Ello ocurre tanto en la diabetes tipo I, en la que se necesita insulina como en la tipo II que se relaciona con obesidad.

En las mujeres la diabetes es más importante como riesgo que el tabaquismo.

Obesidad

Cuando la obesidad es severa: empeora la angina de pecho, la hipertensión, el colesterol, la diabetes y disminuye el tiempo de vida. Es un factor de riesgo importante en los menores de 50 años dando lugar a más hipertensión, más insuficiencia cardiaca y más alteraciones cardiovasculares .

La obesidad moderada influye también por su asociación con otros factores de riesgo para el corazón y los vasos sanguíneos: la diabetes, la hipertensión, y el aumento de lípidos en sangre. Son obesos el 65% de los hipertensos, el 85% de los diabéticos

El riesgo de arterioesclerosis puede descender cuando los niveles de grasas o triglicéridos son reducidos en la dieta y el 80% de los que tienen altas las lipoproteínas (Braier).

Además en la obesidad coexisten otros factores de riesgo como son: la diabetes, la hipertensión, y el aumento de lípidos en sangre. Todos los obesos tienen mayor riesgo cardiovascular, especialmente cuando son hipertensos.

Los jóvenes no diabéticos que son obesos muestran mayor nivel de glucosa y más lípidos en sangre.

Inactividad

El ejercicio disminuye el colesterol y la presión arterial. También mejora el estilo de vida y disminuye las recaídas y la mortalidad tras un infarto.

En un estudio realizado en 12.138 personas de media edad, se vio que la mitad de ellas haciendo un ejercicio moderado sufrían una tasa de mortalidad general (incluyendo el ataque al corazón) que era una tercera parte más baja que las personas con una forma de vida sedentaria. Los que hacían un ejercicio intenso no tenían diferencias significativas en relación a los que hacían un ejercicio moderado (Dean Ornish).

Estrés y personalidad

Es clásico relacionar el infarto con un tipo de personalidad, aunque claramente puede afectar a otras personas.

El comportamiento tipo A de Rosenman y Friedman, característico de las personas que se encuentran en permanente tensión psíquica, ansiedad, gran ambición, alta competitividad e impaciencia en un intento de hacer cada vez más cosas en menos tiempo (lucha contra el tiempo y los demás), irritabilidad, hostilidad, se asocia con un aumento del colesterol y de las otras grasas (triglicéridos), de la angina de pecho y el infarto.

Para Dunbar, hay en ellos autocontrol, meticulosidad y personas que subordinan a su deseo de perfección todas sus necesidades y sentimientos. Podríamos decir algo así como "antes el trabajo y el deber que el placer, la familia y los sentimientos.

Son personas a las que les cuesta mucho expresar sus afectos. La necesidad de autocontrol da un papel secundario a la sexualidad y sufren explosiones de cólera incontroladas y destructivas ante la persona amada (Federico Navarro). Según la escuela francesa (Marty, Muzan, David) estas personas tienen poca capacidad de fantasía anclándose en lo real y poca capacidad de expresar emociones con la palabra. Para Dreyfus y col. el infarto es con frecuencia precedido de una época depresiva.

Es característica del tipo A de personalidad7 según J. Cottraux, con el que estamos de acuerdo, tener la mandíbula contraída7 la tensión muscular y la hostilidad frente a los demás que se manifiesta en la mirada y en la postura. Calo ha mostrado que el infarto afecta más al que trabaja más con su cerebro que con sus músculos.

Parece ser que el infarto que ocurre hacia los 60 años afecta más a las personas con alteraciones físicas y por el contrario cuando afecta a las personas menores de 50 predominan los factores psíquicos. (A. Haynal, W. Pasini).

Al mismo tiempo, el hecho de haber sufrido una angina de pecho o un infarto puede hacer aumentar la ansiedad y el miedo por una recaída o llevar a una depresión y empeorar el cuadro.

El estrés por sí mismo produce la vasoconstricción o disminución del calibre de los vasos sanguíneos y aumenta la posibilidad de formación de coágulos en las arterias del corazón. Tan sólo el leve estrés que surge de resolver mentalmente una operación matemática es suficiente para causar una reducción del flujo de sangre en el corazón (Dr. Adrew Selwyn y John Dearficld). Un estrés crónico puede obstruir las arterias coronarias. Cuando el estrés se une a una dieta rica en grasas se potencia mucho el efecto negativo del estrés.

Dieta

Es imposible producir arteriosclerosis en experimentos sin usar dieta rica en colesterol y grasas saturadas. La dieta rica en grasa y colesterol está unidad a la arteriosclerosis, a la angina de pecho y al infarto. En las dos guerras mundiales disminuyeron la obesidad, el colesterol, la arteriosclerosis y la diabetes. Los países desarrollados de Occidente consumen más calorías, más hidratos de carbono refinados, más grasas saturadas y más colesterol y tienen más lípidos en sangre y mucha mayor incidencia de infarto que los países del mal llamado tercer mundo.

También hay que tener en cuenta que el exceso dc azúcares puede estar relacionado con un aumento de triglicéridos o grasas en sangre, y esto favorece, como hemos visto la arteriosclerosis.

En estudios en animales se ha visto que incluso una dieta desequilibrada con pocas grasas y exceso de proteínas (es una de las típicas dietas de adelgazamiento) puede favorecer la aparición de una obstrucción de las arterias coronarias. En el conocido estudio de China se vio que cuando más proteína animal se consuma, mayor es el riesgo cardiovascular. Los chinos que comían más proteínas, incluido el pescado, tenían las más altas tasas de enfermedad del corazón, cáncer y diabetes.

Medicamentos

La píldora anticonceptiva aumenta el riesgo de enfermedad coronaria. Tiende a elevar la presión arterial y los lípidos en la sangre. Los estrógenos (hormonas femeninas) de los anticonceptivos orales (tomados por boca) aumentan la coagulación de la sangre. Sus efectos se potencian al unirse con el tabaco.

La aspirina se usa como antiagregante plaquetario, pero en dosis altas inhibe la producción de prostaciclina (protaglandina o sustancia reguladora) y puede provocar angina (Braier).

El antihipertensivo propranolol y los diuréticos de la familia de las tiazidas aumentan los triglicéridos o grasas en la .sangre y disminuyen cl HDL colesterol.

Estimulantes

La cocaína (especialmente el "crack") y las anfetaminas son quizás las más potentes drogas y estimulantes que producen una constricción arterial y la formación de coágulos y placas de hemorragia. Varios atletas de alta competición han perecido debido a estos efectos.

El ejercicio excesivo

El ejercicio excesivo en personas con una dieta rica en grasas, fumadoras y con estrés, que además usan estimulantes puede favorecer la crisis cardiaca. Por el contrario el ejercicio moderado acompañado de cambios en la alimentación y en la forma de vida es lo más recomendable para recuperar o mejorar las lesiones cardiacas.

Otros factores

Además de los ya mencionados, se han descrito otros muchos factores cuya asociación con la enfermedad coronaria es todavía motivo de discusión. Así, se ha señalado el ácido úrico alto, el consumo de azúcar refinado, alcohol y calé.

En algunos estudios se ha constatado que el consumo regular y moderado de alcohol se asocia a un aumento de las HDL aunque en otros se ha visto que el consumo excesivo de alcohol puede disminuirlo (Cervera y col.). Además, el consumo de alcohol puede contribuir a aumentar el peso corporal y los triglicéridos plasmáticos, además de todos los demás riesgos relacionados con el alcoholismo y la toxicidad del alcohol para otras zonas del cuerpo y en especial para el hígado y el cerebro.

THE NEW YORK TIMES

CUIDADOS HIGIENISTAS

A continuación veremos las recomendaciones para prevenir y curar los problemas del colesterol alto, la angina de pecho y el infarto del corazón.

En el año 1990 apareció en la prestigiosa revista medica "The Lancet" los resultados de una investigación llevada a cabo por un médico y cardiólogo americano, el Dr. Dean Ornish, quien demostró que la enfermedad del corazón puede ser recuperada sin medicamentos.

E Dr. Ornish intentó probar una nueva teoría, el creyó que si a los pacientes se les ponía una alimentación sana, además de recomendar cambios en la forma de vida. las placas de la arteriosclerosis podrían dejar de crecer. Incluso aún mejor, las placas realmente podrían comenzar a disolverse. Para probar esta teoría seleccionó personas que teman placas que eran claramente visibles en las arteriografías (prueba de rayos X después de inyectar una sustancia opaca en la sangre para ver las arterias por dentro). Los dividió en dos grupos. La mitad formaba un grupo control en el cual comenzaron los cuidados estándar que los médicos prescriben, es decir, la dieta recomendada por la Asociación Americana dc Cardiología que aconseja además no fumar y a menudo medicarse.

El grupo de experimentación por otro lado llevó a cabo otra clase de recomendaciones muy diferentes. Ellos comenzaron una dieta totalmente vegetariana, en la que los aceites vegetales eran utilizados en mínimas cantidades, con una dieta con una cantidad en grasa menor al I06 de calorías, cuando el consumo normal es mayor del 40% y la Asociación Americana de Cardiología recomienda un 30 %. Comenzaron también un programa de ejercicio suave, caminando alrededor de media hora al día o una hora tres veces a la semana. Tuvieron que aprender a disminuir el estrés mediante ejercicios respiratorios visualización, meditación, yoga y otras técnicas. Y naturalmente no se les permitió fumar. Estos siguieron un grupo dc apoyo dos veces a la semana en sesiones también de aprendizaje a los que podían asistir sus esposos/as o compañeros/as. En las sesiones de cocina aprendieron a preparar alimentos más sanos en su casa, y se les suministraba comida preparada para llevar a casa.

De forma rápida las personas de este grupo comenzaron a encontrarse mejor y siguieron mejorando a lo largo del año de prueba y se vieron libres de toda molestia o dolor que les afectaba al pecho. Empezaron a hacer más actividades, volviendo al trabajo y haciendo cosas que no habían sido capaces de hacerlas durante años.

Sus niveles de colesterol descendieron y descendieron aún más a niveles más bajos de los nunca vistos en otros experimentos. Se encontró una reducción del colesterol a niveles comparables a los conseguidos con medicamentos para bajar el colesterol. pero sin sus efectos secundarios.

El grupo que continuó con las recomendaciones médicas habituales continuaron con sus dolores de pecho, más a menudo y más fuertes. Al cabo de un año el Dr. Ornish puso a los pacientes sobre un verdadero test, la arteriografía, para ver y medir de nuevo las placas.

La mayoría de las personas con el tratamiento estándar no estaban mejor e incluso se encontraban peor. Sus arterias estaban más bloqueadas que antes y las placas de arteriosclerosis (ateroma) habían crecido y había una mayor obstrucción al paso de sangre.

Pero las personas del otro grupo, que había llevado a cabo la alimentación sana y los demás cuidados especiales de salud, se encontraban mejor. El 82% de los que siguieron el programa de salud mostraron mejoras medibles en las obstrucciones de las arterias coronarias. Sus arterias coronarias se estaban abriendo. Las placas que habían estado creciendo en su corazón durante décadas estaban realmente comenzando a disolverse en el espacio de un año, sin ninguna medicación ni intervención quirúrgica.

Las personas que de buena gana van más allá del tratamiento habitual y cambian su vida tienen más energía, el dolor del pecho tiende a desaparecer de forma rápida e incluso las arterias se vuelven menos obstruidas. Hay que tener en cuenta que el programa seguido por ellos no es una dieta o una "receta" sino que supone un cambio en su forma de vida, y así se encontró que cuando más cambiaban las personas más mejoraban. Estamos totalmente de acuerdo con Ornish cuando dice "Yo prefiero eudcar no recetar", el higienista prefiere enseñar no recetar o dictar, porque ya se sabe, el que dicta es un d...

ALIMENTACIÓN SANA

Hemos visto antes que las sustancias que comienzan a ocasionar daño en las arterias, donde posteriormente se depositan las placas de grasa y otras sustancias (placas de ateroma son unos potentes oxidantes producidos en el organismo por una forma de vida no sana, a los que llamamos radicales libres. Se sabe que las fruta y las verduras contienen muchas sustancias antioxidantes, entre ellas la vitamina C, en grandes cantidades las frutas y verduras crudas. Igualmente la vitamina E ayuda a limita el área dañada y los betacaroteno (pigmentos naranja, amarillo, rojo de los alimentos) también ayudan a reducir los problemas del corazón.

Las frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos... no solamente no contienen colesterol sino que además aportan vitaminas antioxidantes protectoras. La mayoría de las personas responden a la dieta si ésta es suficientemente baja en colesterol y grasas saturadas.

Igualmente se recomienda no usar aceites de pescado con la idea de reducir el colesterol porque las grasas del pescado son muy inestables, y se oxidan fácilmente originando la producción de radicales libres.

El exceso de hierro en el organismo también favorece la acción de los radicales libres y cuanto más hierro se tenga en el cuerpo mayor es el riesgo de enfermedad coronaria (Salonen, Nyyssonen, Korpel). Los alimentos que contienen más colesterol contienen también más hierro, sobre todo la carne.

Además la fibra de los alimentos vegetales arrastra las sales biliares llegadas del hígado al intestino tras transformar el colesterol de la sangre. Si no hay fibra suficiente las sales biliares permanecen más tiempo en el interior del intestino donde de nuevo pueden descomponerse liberando así el colesterol que es reabsorbido hacia¿ la sangre. La fibra de los alimento< sanos, y especialmente la pectina contenida en cantidad en las frutas ) particularmente en las manzanas ) los cítricos, parece bloquear parte de la absorción de grasa por el aparato digestivo y puede realmente reducir la síntesis de colesterol en el hígado (J.W. Anderson y otros).

Recomendamos hacer una dieta a base de frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, dejando que el cuerpo se equilibre y se autorregule el mismo. Eliminando los alimentos más ricos en grasas saturadas: las carnes grasas, mantequilla, embutidos, huevos...

Debemos tener en cuenta también que cuando en vez de consumir hidratos de carbono o carbohidratos refinados (azúcares) consumimos carbohidratos complejos (patatas, cereales integrales...) es más difícil que éstos se conviertan en grasa. Si por el contrario consumimos un exceso de azúcares refinados y grasas, éstas se transforman fácilmente en grasas que se depositan en el cuerpo.

Según el Dr. Ornish al añadir cualquier aceite a sus alimentos elevará el nivel de colesterol de la sangre. Todos los aceites contienen cierta cantidad de grasas saturadas. Al sustituir grasas saturadas (grasas de origen animal) por aceite disminuye el colesterol pero, según él, no por ser grasas monoinsaturadas sino porque se añade menos cantidad de grasas saturadas en forma de aceites. Este es un tema controvertido pues otros autores recomiendan el uso de aceite de oliva para disminuir el colesterol. Es mejor que seamos prudentes en este tema y consumamos aceite de oliva en muy pequeña cantidad, que sea de muy buena calidad. de primera presión y en frío, y siempre crudo.

También hay estudios que indican que el aumento de grasas poliinsaturadas (los aceites de semillas son muy concentrados en esta clase de grasas) son perjudiciales al sistema inmunitario. En animales puede aumentar la tasa de tumores (John Kinsclla). Se debe evitar un aporte excesivo dc grasas poliinsaturadas (menos del 10 por 100) ya quc su exceso presenta algunos riesgos, entre los que destacan su efecto de hacer descender el colesterol HDL, su incidencia en las piedras de vesícula (litiasis biliar), y otras consecuencias a largo plazo mal conocidas. A partir de las observaciones efectuadas en animales de experimentación se ha establecido la hipótesis según la cual estos ácidos grasos podrían actuar favoreciendo la aparición de cánceres (como cocarcinógenos) y modificarían la estructura de las membranas celulares.

Está pues demostrado que las dietas ricas en fibra producen descensos de la concentración plasmática de colesterol. a expensas sobre todo del LDL colesterol sin que haya variación sobre las HDL y los triglicéridos. Estos descensos se han relacionado con un aumento de la excreción de colesterol y ácidos o sales biliares por las heces.

La vitamina C también tiene una acción favorable sobre las HDL, según algunos autores.

Básicamente, la dieta ideal debe ser baja en colesterol, baja en grasas saturadas y en grasa total, rica en hidratos de carbono complejos y en fibra y sin "calorías vacías" (azúcar y alcohol), suministrando una cantidad justa para conservar el peso ideal.

REDUCIR EL EXCESO DE PESO

El sobrepeso o la obesidad claramente aumenta la tasa de colesterol en sangre y además incrementa la presión arterial. La reducción de peso se acompaña siempre de un descenso del colesterol y de la presión arterial, siempre que no se haga a base de dietas con alta concentración de proteínas (carne, pescados...). Eliminando estos dos factores de riesgo para el fallo cardíaco ponemos otra "piedra" importante para la recuperación.

No hay que olvidar que un corazón que tiene que impulsar sangre a un cuerpo de 70 kilos lo hará mucho mejor que si esa persona engorda hasta los 95 ya que aumenta así 25 kilos dc "masa" y de grasa que tienen que ser nutridas por el oxígeno y los nutrientes que llegan por la sangre. De esa manera el corazón se "cansa" antes.

EJERCICIO FÍSICO

Una persona sedentaria tiene el doble de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria. Esta tasa es similar a la asociada con alto colesterol o el tabaco. La actividad física disminuye el riesgo de enfermedad coronaria por retardar la formación de placas de ateroma, incrementando la vascularización del miocardio, aumentando la disolución de los coágulos o trombos, y modificando otros factores de riesgo tales como incrementar el HDL colesterol, mejorar la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, además de controlar el peso y reducir la tensión sanguínea.

Caminar de forma rápida una hora al día como mínimo, pero sin estrés, puede ser una buena manera de reducir el colesterol. Cualquier otro deporte: caminar, natación, tenis, ciclismo... es aconsejable. Si además el ejercicio y el deporte ya acompañado de diversión o distracción, mejor que mejor. La alegría y el disfrutar del deporte es algo muy recomendable para todos. No es bueno además que la persona con problemas de corazón haga deporte de forma forzada y en condiciones de estrés.

Además del efecto de reducir el colesterol total se reduce el peso, que como hemos visto es otro factor de riesgo para el corazón.

EL REPOSO

En plena crisis de angina o infarto la persona necesita descanso, cualquier alteración física o psíquica aumenta el riesgo de muerte. En el infarto el reposo total se prolonga al menos 48 horas en las personas sin complicaciones y hasta la desaparición de éstas en el resto. Es importante también el reposo mental y emocional.

El reposo es el mejor método para disminuir el consumo de oxígeno y, por tanto impedir el aumento del tamaño del infarto una vez se haya producido éste. Debe ser absoluto al menos los dos o tres primeros días, aun que puede ser conveniente hacer movimientos pasivos con las piernas para prevenir la trombosis. Luego se le va incorporando muy poco a poco.

Es necesario que la persona con colesterol alto o alteración del corazón sepa alternar el ejercicio y el reposo. E1 descanso y el sueño son esenciales en toda curación. La mayoría de los mecanismos de curación tienen lugar cuando descansamos y dormimos. Con la actividad diaria gastamos energía y "desgastamos" el cuerpo, cuando descansamos recuperamos energía y se recupera el cuerpo.

CONTACTO CON LA NATURALEZA

El contacto con la Naturaleza y las actividades al aire libre (paseo, ejercicio) son necesarios para una buena salud.

La persona con problemas del corazón debe evitar, en lo posible, los ruidos, ya que diversas investigaciones demuestran que las personas que viven estresadas por niveles altos de ruido padecen de forma significativa más hipertensión y con ello aumenta el riesgo de trastorno cardíaco.

UNA DIETA A CRUDOS O EL AYUNO

Cualquier persona con colesterol alto o enfermedad coronaria, si no tiene alguna otra cosa que lo contraindique, puede hacer unos días de dieta a frutas y ensaladas, a crudos, bajo vigilancia dc algún experto higienista.

E1 ayuno controlado es una buena manera de favorecer la recuperación de los niveles altos de colesterol, así como cualquier otra manifestación de la enfermedad. Durante la 2a Guerra Mundial en situación de semiayuno en la que tuvieron que vivir muchas personas, las enfermedades coronarias eran bastante raras. Las autopsias durante los anos de posguerra indicaban que las enfermedades por arteriosclerosis se habían vuelto extremadamente raras. Esto demostraba la capacidad de limpieza de las placas anteriormente formadas. La reabsorción de las placas de ateroma ha sido bien estudiada en enfermedades como el cáncer en la que la persona perdía muchos kilos y también en las dietas de restricción de comida y el ayuno en los primates (M.L. Armstrong).

El cuerpo se cura durante el ayuno. Por propio instinto, los animales y los niños pequeños dejan de comer cuando se ponen enfermos. E1 ayuno hace la sangre más diluida y previene la formación de coágulos o trombos (L.A. Muliar y varios). Otro estudio muestra que 36 horas de ayuno dan lugar a un significante aumento de la actividad en la disolución de los coágulos o trombos (fibrinolisis) y la actividad continúa durante 24 horas tras el ayuno (M. Miettinen, 1.S. Menon). Además durante el ayuno suele tener lugar una gran eliminación de sal (cloruro sódico) por la orina y con ella una pérdida más o menos grande de agua retenida, especialmente durante los primeros días. Esto supone una gran descarga para un corazón agotado. Esta descarga y el consecuente descanso para el corazón ocurre mucho más en el ayuno que con la dieta a crudos. Pero es totalmente necesario que una persona con graves problemas de corazón se ponga en manos de un higienista y médico antes de hacer cualquier ayuno. E incluso en los casos más graves el ayuno puede estar, al menos durante un tiempo contraindicado. En tales casos es mejor comenzar por una dieta de crudos o zumos de frutas y verduras.

En un infarto, como hemos visto antes, es totalmente recomendable un reposo total y una forma extraordinaria de reposo es lo que en la línea de la Higiene Vital o Higienismo conocemos por'6reposo fisiológico" o ayuno. De hecho, muchas de las personas hospitalizadas por infarto y otros procesos, y que sólo están recibiendo "sueros', que no es más que agua con un poco de sal o azúcar, están, aún sin saberlo, ayunando como los higienistas recomendamos, y esto es una gran ayuda para la curación.

Uno de los aspectos sorprendentes del ayuno, como ya lo hemos podido comprobar en múltiples ocasiones, es que la tasa de colesterol puede subir mucho, incluso duplicarse en un primer momento, durante o después de un ayuno. Este aumento de la tasa de colesterol puede permanecer durante varios meses tras el ayuno. Para los que trabajamos con el ayuno, este efecto tiene que ver con la eliminación de los depósitos de colesterol del organismo o incluso de la disolución de las placas de ateroma. Cuando el colesterol depositado en el cuerpo va a ser eliminado por un proceso tan eficaz como el ayuno, pasa primero de forma brusca a la sangre y en ese momento el análisis de sangre puede dar cifras muy altas de esta sustancia. Pero esto es temporal, luego poco a poco los depósitos se irán consumiendo y la cantidad de colesterol volverá a niveles bajos y sanos.

La presión sanguínea se reduce mucho durante el ayuno. Alan Goldhamer y Jemlifer Marano, higienistas, mostraron en un estudio llevado a cabo sobre 51 personas hipertensas, el efecto beneficioso del ayuno (ver artículo de la hipertensión) y ello por sí mismo es un descanso para el corazón que no tiene que latir con toda su fuerza para salvar la resistencia que le ofrece la hipertensión.

EXPONERSE AL SOL

Exponer el cuerpo en forma razonable al sol, además de otros múltiples efectos beneficiosos, da lugar a que una parte del colesterol del organismo se transforme en vitamina D por la incidencia de los rayos ultravioleta del sol sobre la piel.

La falta de sol en el cuerpo hace más lento el metabolismo del colesterol (Dr. Passebecq, higienista).

DEJAR DE FUMAR

Es necesario que la persona con colesterol alto deje de fumar ya que es un factor que multiplica los riesgos de enfermedad coronaria al acelerar la arteriosclerosis.

Igualmente deben evitarse los lugares contaminados por el humo del tabaco. De lo contrario seguirá siendo un ' fumador pasivo" y esto conlleva también sus problemas.

NO INGERIR BEBIDAS EXCITANTES

El café, el té, las bebidas de cola, el mate en los países sudamericanos, son excitantes; aceleran los latidos cardíacos y deben ser eliminados.

Cuando bebemos café, la cafeína estimula el sistema nervioso vegetativo y como resultado se eleva rápidamente el nivel de adrenalina y otras hormonas del estrés. E1 café y otros estimulantes, entre ellas la cocaína, favorecen que la respuesta al estrés sea menos adecuada.

DEJAR LA PÍLDORA ANTICONCEPTIVA

Las píldoras anticonceptivas pueden ocasionar un aumento del colesterol y favorece la formación de coágulos o trombos, y cuando esto ocurre deben ser eliminadas.

RELAJACIÓN-EXPRESIÓN EMOCIONAL

En los estudios realizados se ha visto que el estrés agudo produce elevaciones del colesterol además del aumento de la presión arterial, ayudando así a agravar los problemas cardíacos.

Una persona necesita expresar sus emociones y aprender, poco a poco. a llevar una vida más relajada. Necesita además llevar a cabo actividades que le hagan disfrutar. El mismo deporte es más Sano si además de mover los músculos, incluido el del corazón, disfrutamos y sentimos placer en ello, como un niño que disfruta del juego. saca de paseo a tu niño o niña interior!

Las técnicas de relajación, respiración y meditación son beneficiosas para la personas con problemas del corazón, como bien lo demostró el Dr. Ornish. El corazón late más lentamente con estas técnicas. La persona debe escoger la técnica con la que se sienta más a gusto. Cualquier técnica que haga reducir el estrés es beneficiosa.

Los grupos de apoyo pueden ser recomendables, especialmente para las personas que han sufrido algún infarto. Ello puede ayudar a disminuir la ansiedad o la depresión que surge tras la crisis.

  Es necesario que la persona con colesterol alto deje de fumar, ya que es un factor que multiplica los riesgos de enfermedad coronaria al acelerar la arterioesclerosis. Igualmente deben evitarse los lugares contaminados por el humo del tabaco. 

Quizás, y no es broma, el hecho de llevar una vida más armónica sea una de las cosas que más ayuden a mantener sanamente el ritmo del corazón.

La persona que ha sufrido un infarto vive con frecuencia con tanta ansiedad de que le vuelva a dar y necesita apoyo psicológico, además de trabajar el miedo al ejercicio o a las relaciones sexuales. Tanto el deporte, moderado y progresivo tras el ayuno como unas relaciones sexuales sanas son recomendables para la persona que ha sufrido un infarto. Tiene que acostumbrarse a llevar una vida totalmente normal con un ejercicio moderado y agradable. La natación que une el ejercicio con la posibilidad de relajarse en el agua puede ser un buen comienzo.

TRABAJO CREATIVO

Un trabajo creativo, no competitivo, es algo recomendable para la persona con problemas del corazón, y para todos los demás.

ARTES CURATIVAS

Otras formas sanas de expresar (ex-presar, sacar al exterior algo que está preso) los sentimientos más internos y trabajar las preocupaciones, miedos, ansiedades; son la pintura, la escritura, moldeado de barro y la artesanía en general. Ya se sabe que las manos y sus movimientos, desde la caricia al abrazo, del puno cerrado al dedo índice extendido, expresan los "sentimientos del corazón".

EVITAR LA SAUNA

Quizás una de las poquitas cosas que no puede vivir una persona que ha sufrido un infarto es la sauna, por los cambios tan grandes y bruscos que puede vivir el aparato circulatorio y por lo tanto el corazón.

ELIMINAR LOS MEDICAMENTOS

Hay que eliminar los medicamentos que aumentan la tasa de colesterol y también los que lo bajan con la consecuencia de efectos secundarios más o menos graves.     

DR. KARMELO BIZKARRA

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya

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