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SER FELIZ |
| Cuenta la leyenda que un
hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de
aquel instante comenzó a buscarla.
Primero se aventuró por el placer y por
todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y
la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de
los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de
su mano. Y aquel buscador infatigable de la
felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en
lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en
la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que
tanto había deseado. Finalmente descubrió que cada edad tiene
su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de
la alegría, por ser ÉL: amor, bondad, reconciliación, perdón y
donación total. De "El Alquimista"
- Paulo Coelho. |