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La marioneta de trapo |
| Si por un instante Dios se
olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de
vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en
definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate. Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto,
no solamente mi cuerpo sino mi alma. No dejaría pasar un solo día sin
decirle a la gente que quiero, que la quiero. Tantas cosas he aprendido de ustedes los
hombres... Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo. GABRIEL GARCIA MARQUEZ |