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La Silla |
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La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llego a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo ; "Supongo que me
estaba esperando", le dijo. "Nunca le he dicho esto
a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar. Cuando he
estado en la Iglesia he escuchado siempre al te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe miras a Jesús sentado delante de tí. No es algo alocado el hacerlo pues El nos dijo: "Yo estaré siempre con vosotros". - Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora".- "Es
así que lo hice una vez y me gustó tanto que lo he
seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces".
Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija.... pues
me internaría de inmediato en el manicomio." El sacerdote
sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era
muy bueno lo que había estado haciendo, y que no dejara de hacerlo.
"Cuando regresé de hacer
compras una hora más tarde ya lo encontré muerto."
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