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Abajo
encontrarán diferentes historias referentes a la Navidad.
Por: Juan M. Ballesteros
El día de Navidad es el 25 de diciembre, cuando se conmemora el
Nacimiento de Jesucristo en Belén según los evangelios de San Matías
y San Lucas.
Después de la Pascua de Resurrección es la fiesta más importante del
año eclesiástico.
Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera
ese día.
De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año
345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio
Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.
De esta manera seguía la política de la Iglesia primitiva de absorber
en lugar de reprimir los ritos paganos existentes, que desde los
primeros tiempos habían celebrado el solsticio de invierno y la llegada
de la primavera.
La fiesta pagana más estrechamente asociada con la nueva Navidad era el
Saturnal romano, el 19 de diciembre, en honor de Saturno dios de la
agricultura, que se celebraba durante siete días de bulliciosas
diversiones y banquetes.
Al mismo tiempo, se celebraba en el Norte de Europa una fiesta de
invierno similar, conocida como Yule, en la que se quemaban grandes
troncos adornados con ramas y cintas en honor de los dioses para
conseguir que el Sol brillara con más fuerza.
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Edad
Media, nacimientos y villancicos.
Una vez incorporados estos elementos, la Iglesia añadió posteriormente
en la Edad Media el nacimiento y los villancicos a sus costumbres. En esta
época, los banquetes eran el punto culminante de las celebraciones. Todo
esto tuvo un abrupto final en Gran Bretaña cuando, en 1552, los puritanos
prohibieron la Navidad. Aunque la Navidad volvió a Inglaterra en 1660 con
Carlos II, los rituales desaparecieron hasta la época victoriana.
Siglo XIX, árbol y postales de Navidad.
La Navidad, tal como la conocemos hoy, es una creación del siglo XIX. El
árbol de navidad, originario de zonas germanas, se extendió por otras áreas
de Europa y América. Los villancicos fueron recuperados y se compusieron
muchos nuevos (la costumbre de cantar villancicos, aunque de antiguos orígenes,
procede fundamentalmente del siglo XIX). Las tarjetas de navidad no
empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de
ellas se imprimió en Londres en 1846.
Santa Claus y el Espíritu de Navidad
La familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas
con juguetes, es una invención estadounidense de estos años, aunque la
leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de San
Nicolás y una jovial figura medieval, el espíritu de navidad. En Rusia
lleva tradicionalmente un cochinillo rosa bajo el brazo.
La Navidad en los tiempos actuales
Actualmente, la Navidad es tiempo de gran actividad comercial e
intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares. En Occidente se
celebra la Misa del gallo en iglesias y catedrales. En los países de América
Latina, de arraigada tradición católica, se celebra especialmente la
Nochebuena (24 de diciembre) con una cena familiar para la que se elaboran
una diversidad de platos, postres y bebidas tradicionales. También se
acostumbra asistir a la Misa del gallo y celebrar con cohetes y fuegos
artificiales.
La Adoración de los reyes Magos" - 1822
Por: Manuel Mujica Láinez
Relato perteneciente a "Misteriosa Buenos Aires"
Este relato de ficción, basa muchas de sus descripciones en el cuadro de
Pedro Pablo Rubens, "La Adoración de los Magos" (1609), Óleo
sobre lienzo, que se halla en el Museo del Prado, de Madrid.
Hace buen rato que el pequeño sordomudo anda con sus trapos y su plumero
entre las maderas del órgano: A sus pies, la nave de la iglesia de San
Juan Bautista yace en penumbra. La luz del alba -el alba del día de los
Reyes- titubea en 1as ventanas y luego, lentamente, amorosamente, comienza
a bruñir el oro de los altares.
Cristóbal lustra las vetas del gran facistol y alinea con trabajo 1os
libros de coro casi tan voluminosos como él. Detrás está el tapiz, pero
Cristóbal prefiere no mirarlo hoy.
De tantas cosas bellas y curiosas como exhibe el templo, ninguna le atrae
y seduce como el tapiz de La Adoración de los Reyes; ni siquiera el
Nazareno misterioso, ni el San Francisco de Asís de alas de plata, ni el
Cristo que el Virrey Ceballos trajo de Colonia del Sacramento y que el
Viernes Santo dobla la cabeza, cuando el sacristán tira de un cordel.
El enorme lienzo cubre la ventana que abre sobre la calle de Potosí, y se
extiende detrás del órgano al que protege del sol y de la lluvia. Cuando
sopla viento y el aire se cuela por los intersticios, muévense las altas
figuras que rodean al Niño Dios.
Cristóbal las ha visto moverse en el claroscuro verdoso. Y hoy no osa
mirarlas.
Pronto hará tres años que el tapiz ocupa ese lugar. Lo colgaron allí,
entre el arrobado aspaviento de las capuchinas, cuando lo obsequió don
Pedro Pablo Vidal, el canónigo, quien lo adquirió en pública almoneda
por dieciséis onzas peluconas. Tiene el paño una historia romántica. Se
sabe que uno de los corsarios argentinos que hostigaban a las
embarcaciones españolas en aguas de Cádiz, lo tomó como presa bélica
con el cargamento de una goleta adversaria. El señor Fernando VII enviaba
el tapiz, tejido según un cartón de Rubens, a su gobernador de
Filipinas, testimoniándole el real aprecio. Quiso el destino singular que
en vez de adornar el palacio de Manila viniera a Buenos Aires, al templo
de las monjas de Santa Clara.
El sordomudo, que es apenas un adolescente, se inclina en el barandal. Allá
abajo, en el altar mayor, afánanse los monaguillos encendiendo las velas.
Hay mucho viento en la calle. Es el viento quemante del verano, el de la
abrasada llanura. Se revuelve en el ángulo de Potosí y Las Piedras y
enloquece las manti1las de les devotas. Mañana no descansarán los
aguateros, y las lavanderas descubrirán espejismos de incendio en el río
cruel. Cristóbal no puede oír el rezongo de las ráfagas a lo largo de
la nave, pero siente su tibieza en la cara y en las manos, como el aliento
de un animal. No quiere darse vuelta porque el tapiz se estará moviendo y
alrededor del Niño se agitarán los turbantes y las plumas de los séquitos
orientales.
Ya empezó la primera misa El capellán abre los brazos. y relampaguea la
casulla hecha con el traje de una Virreina. Asciende hacia las bóvedas la
fragancia del incienso.
Cristóbal entrecierra los ojos. Ora sin despegar los labios. Pero a poco
se yergue, porque él, que nada oye, acaba de oír un rumor a sus
espaldas. Sí, un rumor, un rumor levísimo, algo que podría compararse
con una ondulación ligera producida en el agua de un pozo profundo, inmóvil
hace años. El sordomudo está de pie y tiembla. Aguza sus sentidos
torpes, desesperadamente, para captar ese balbucir.
Y abajo el sacerdote se doblega sobre el Evangelio, en el esplendor de la
seda y de los hilos dorados, y lee el relato de la Epifanía.
Son unas voces, unos cuchicheos,.desatados a sus espaldas. Cristóbal ni
oye ni habla desde que la enfermedad le dejó así, aislado, cinco años
ha. Le parece que una brisa trémula se le ha entrado por la boca y por el
caracol del oído y va despertando viejas imágenes dormidas en su
interior.
Se ha aferrado a los balaústres, el plumero en la diestra. A infinita
distancia, el oficiante refiere la sorpresa de Herodes ante la llegada de
los magos que guiaba 1a estrella divina.
- Et apertis thesaurus suis -canturrea el capellán- obtulerunt ei munera,
aurum, thus et myrrham.
Una presión física más fuerte que su resistencia obliga al muchacho a
girar sobre los talones y a enfrentarse con el gran tapiz.
Entonces en el paño se alza el Rey mago que besaba los pies del Salvador
y se hace a un lado, arrastrando el oleaje del manto de armiño. Le
suceden en la adoración los otros Príncipes, el del bello manto rojo que
sostiene un paje caudatario, el Rey negro ataviado de azul. Oscilan las
picas y las partesanas. Hiere la luz a los yelmos mitológicos entre el
armonioso caracolear de los caballos marciales. Poco a poco el séquito se
distribuye detrás de la Virgen María, allí donde la mula, el buey y el
perro se acurrucan en medio de los arneses y las cestas de mimbre. Y Cristóbal
está de hinojos escuchando esas voces delgadas que son como subterránea
música.
Delante del Niño a quien los brazos maternos presentan, hay ahora un
ancho espacio desnudo. Pero otras figuras avanzan por la izquierda, desde
el horizonte donde se arremolina el polvo de 1as caravanas y cuando se
aproximan se ve que son hombres del pueblo, sencillos, y que visten a
usanza remota. Alguno trae una aguja en la mano; otro, un pequeño telar;
éste lanas y sedas multicolores; aquél desenrosca un dibujo en el cual
está el mismo paño de Bruselas diseñado prolijamente bajo una red de
cuadriculadas divisiones. Caen de rodillas y brindan su trabajo de
artesanos al Niño Jesús. Y luego se ubican entre la comitiva de los
magos, mezcladas las ropas dispares, confundidas las armas con los
instrumentos de las manufacturas flamencas.
Una vez más queda desierto el espacio frente a la Santa Familia.
En el altar, el sacerdote reza el segundo Evangelio.
Y cuando Cristóbal supone que ya nada puede acontecer, que está colmado
su estupor, un personaje aparece delante del establo. Es un hombre muy
hermoso, muy viril, de barba rubia. Lleva un magnífico traje negro, sobre
el cual fulguran el blancor del cuello de encajes y el metal de la espada.
Se quita el sombrero de alas majestuosas, hace una reverencia y de hinojos
adora a Dios. Cabrillea el terciopelo, evocador de festines, de vasos de
cristal, de orfebrerías, de terrazas de mármol rosado. Junto a la mirra
y los cofres, Rubens deja un pincel.
Las voces apagadas, indecisas, crecen en coro. Cristóbal se esfuerza por
comprenderlas, mientras todo ese mundo milagroso vibra y espejea en tomo
del Niño.
Entonces la Madre se vuelve hacia el azorado mozuelo y hace un
imperceptible ademán, como invitándolo a sumarse a quienes rinden culto
al que nació en Belén.
Cristóbal escala con mil penurias el labrado facistol, pues el Niño está
muy alto. Palpa, entre sus dedos, los dedos aristocráticos del gran señor
que fue el último en llegar y que le ayuda a izarse para que pose los
labios en 1os pies de Jesús. Como no tiene otra ofrenda, vacila y coloca
su plumerillo al lado del pincel y de los tesoros.
Y cuando, de un salto peligroso, el sordomudo desciende a su apostadero de
barandal, los murmullos cesan, como si el mundo hubiera muerto súbitamente.
El tapiz del corsario ha recobrado su primitiva traza. Apenas ondulan sus
pliegues acuáticos cuando el aire lo sacude con tenue estremecimiento.
Cristóbal recoge el plumero y los trapos. Se acaricia las yemas y la
boca. Quisiera contar lo que ha visto y oído, pero no le obedece la
lengua. Ha regresado a su amurallada soledad donde el asombro se levanta
como una lámpara deslumbrante que transforma todo, para siempre.
Manuel Mujica Láinez (1910-1984),
Escritor argentino, es autor además de "Misteriosa Buenos
Aires", obra en que se presentan cuentos ambientados entre 1536 -
desde la primera fundación de Buenos Aires y 1904, convirtiéndose en una
historia de la ciudad-, de obras como "Aquí vivieron", cuentos
de 1949, "Los ídolos", novela de 1953, "Los viajeros"
de 1955, novela sobre la aristocracia criolla, "Bomarzo" de
1962, "El unicornio" de 1965 y "El gran teatro" de
1979.
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Navidad: Dios Con Nosotros
Por: Nelson Calderón Martínez
Editor en Jefe de Información News Agency
Año cero de la Era Cristiana. En Roma, el emperador César Augusto
promulga un edicto mediante el cual todos los súbditos del Imperio Romano
tenían que ir a empadronarse en la ciudad de su origen.
En Palestina una joven virgen había tenido un diálogo con un Angel
enviado por Dios, en el cual le informa que ha sido la escogida para ser
la madre del Mesías prometido. Con la humildad propia de María, la joven
acepta el plan de Dios en aquél FIAT maravilloso. Y comienza a realizarse
la obra de la Redención. Pro- mesa hecha a los hombres, en el Paraíso, a
nuestros primeros padres Adán y Eva.
Cristo será el nuevo Adán y María la nueva Eva de la humanidad
redimida. Así como Dios quiso que Eva naciera del hombre, así el Hijo de
Dios nacerá de una mujer. La Mujer que aplastará la cabeza de la
serpiente.
María se encuentra próxima a dar a luz cuando se anuncia el edicto del César.
Su esposo, José, es el encargado de preparar la ida y cuidar a la Virgen
y al Niño que se agitaba en su vientre. El pesado y largo viaje, a lomos
de borrico, desde Nazaret hasta Belén les tomará cuatro días. Y la
Sagrada Familia hace la travesía llena de penurias y sacrificios.
Abiertos al 'plan de Dios' hacen el trayecto con un gran sentimiento de
confianza en el Padre Eterno y la alegría de ser los custodios de Su
hijo.
Llegados a Belén se encuentran con una ciudad en medio de confusión por
la cantidad de peregrinos, que como ellos, han ido a cumplir las órdenes
del César. San José, dada las condiciones de María, cuyo alumbramiento
era inminente, empieza a buscar un lugar apropiado para la Virgen y el Niño
próximo a nacer. Recorre la ciudad y obtiene siempre la misma respuesta:
"no hay lugar para ellos en el mesón". Sin desesperarse y
confiados en Dios encuentran una cueva donde guarecerse en las afueras de
Belén. Entre los dos hacen un pesebre que será la primera cuna del Niño-Dios.
El Maestro Divino está próximo a nacer. Desde su nacimiento comienza a
ense ñarnos a confiar y aceptar la voluntad del Padre Eterno que le ha
enviado: a ser pobres y humildes, pués la verdadera grandeza está en el
alma y en nuestras buenas obras. En su nacimiento se identifica con los
pobres de la tierra, con los perseguidos, con los que sufren discriminación
y no tienen ni tendrán, como El no tuvo, un lugar adecuado donde nacer.
San Lucas, en su Evangelio, nos decribe el nacimiento de Jesús con la sen
cillez y magnitud características de su espíritu: "Y sucedió que
hallándose allí, le llegó la hora del parto. Y dió a luz a su hijo
primogénito, y envolviéndole en pañales le rescostó en un
pesebre" . Lc. II, 6-7
Los pastores avisados por un ángel del Señor acuden al pesebre de la
humilde cueva a adorar al recién nacido. En el Cielo los ángeles entonan
el magnífico canto de: "GLORIA IN EXCELSIS DEO".. "Gloria
a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena
voluntad". Lc. II, 14
El verdadero espíritu de la Navidad es el de una gran alegría y regocijo
porque ha nacido el Salvador. Porque Dios se ha hecho hombre. (ET VERBO
CARO FACTUM EST). Se ha hecho partícipe de nuestra naturaleza. Ha
compartido con nosotros alegrías, penas y sufrimientos. Se hizo semejante
en todo a nosotros, menos en el pecado. Como dijese San Pablo: "El
Cordero libre de pecados cargó con todos los pecados de nosotros para
ofrecérselos al Padre Eterno como único holocausto y hostia pura de
sacrificio agradable a Dios".
El espíritu de Navidad no consiste en un ser imaginario llamado Santa
Claus, que vestido de rojo y de barbas blancas, baja por chimeneas dejando
juguetes en las casas de los niños, en las cuales sus padres tienen el
dinero para comprárselos. Ni tampoco es el envío indiscriminado de
tarjetas navideñas a tantas personas, que en la mayoría de las veces se
las envíamos más por compromiso que porque de verdad sintamos el deseo
de compartir con ellos la alegría del nacimiento del Niño-Dios.
Se ha comercializado tanto la práctica de las tarjetas navideñas, que en
la mayoría de ellas ya no se encuentra el tema básico y fundamental de
la Navidad que es el Nacimiento.
El espíritu de Navidad es el de compartir la alegría de tener a Dios con
nosotros. De reflexionar sobre lo mucho que el Padre Celestial nos ama.
Que nos envía a su Hijo para que sea hermano nuestro. Para que nos enseñe
y nos dé el mandamiento del amor: "Amaos los unos a los otros como
Yo los he amado" Jn. 19,19
El espíritu de Navidad es el de compartir en familia nuestros
sentimientos de gozo y unidad bajo un mismo Padre y una misma Madre. Llévemos
ese espíritu al mundo que nos rodea a través de nuestras vidas que
proclaman que Cristo ha nacido en nosotros.
Hasta la próxima. Dios nos bendiga a todos.
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Otra
narración
LA
HISTORIA DE NAVIDAD
Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías,
de la suerte de Abias; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada
Elisabet. Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en
todos los mandamientos y estatutos del Señor. Y no tenían hijo, porque
Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en días. Y se le apareció
el ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y
se turbó Zacarías viéndole y cayó temor sobre él. Mas el ángel le
dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer
Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y
alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento. Y dijo Zacarías al ángel:
¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días.
Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de
Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas. Y he aquí
estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por
cuanto no creíste a mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.
Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se maravillaban de que él se
detuviese en el templo. Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron
que había visto visión en el templo: y él les hablaba por señas, y
quedó mudo. Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino a su
casa. Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se
encubrió por cinco meses, diciendo: Porque el Señor me ha hecho así en
los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.
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La
Navidad o nacimiento de Jesús Cristo
Por Martín A. Cagliani
El 25 de diciembre (solsticio de invierno en el hemisferio norte) se
festeja la Navidad en toda la cristiandad (excepto en la iglesia
ortodoxa). La Navidad, es el nacimiento de Cristo. Veamos porque y desde
cuando se festeja el nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre.
Actualmente, la Navidad es una fiesta más profana que religiosa. Es
tiempo de gran actividad comercial e intercambio de regalos, reuniones y
comidas familiares. En Occidente se celebra la Misa del gallo en iglesias
y catedrales. En los países de América Latina, de arraigada tradición
católica, se celebra especialmente la Nochebuena (24 de diciembre) con
una cena familiar para la que se elaboran una diversidad de platos,
postres y bebidas tradicionales. También se acostumbra asistir a la Misa
del gallo y celebrar con cohetes y fuegos artificiales. En México, la
Nochebuena constituye la culminación de una celebración que dura nueve días
a la que se llama "las posadas". Éstas empiezan el 16 de
diciembre y conmemoran el viaje de María y José en su búsqueda de
alojamiento antes del nacimiento de Jesús.
En el siglo II de nuestra era (100 años después del nacimiento de
Cristo), los cristianos sólo conmemoraban la Pascua de Resurrección, ya
que consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesús y, además,
desconocían absolutamente cuándo pudo haber acontecido.
Durante los siglos siguientes, al comenzar a aflorar el deseo de celebrar
el natalicio de Jesús de una forma clara y diferenciada, algunos teólogos,
basándose en los textos de los Evangelios, propusieron datarlo en fechas
tan dispares como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril,
el 20 y 25 de mayo y algunas otras. Pero el papa Fabián (236-250) decidió
cortar por lo sano tanta especulación y calificó de sacrílegos a
quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno. La
Iglesia armenia fijo el nacimiento de Cristo el 6 de enero, mientras otras
iglesias orientales, egipcios, griegos y etíopes propusieron fijar el
natalicio en el día 8 de enero.
Finalmente, dado que en el concilio de Nicea (año 325) se declara
oficialmente que Jesús es una divinidad, ya que el padre y el hijo son el
mismo, se decidió fijar el natalicio de Cristo durante el solsticio de
invierno (en el hemisferio norte) o sea, el 25 de diciembre, fecha en que
se festejaba el nacimiento de variadas deidades romanas y germanas. Se
tomo por fecha inmutable, durante el pontificado de Liberio (352-366), la
noche del 24 al 25 de diciembre, día en que los romanos celebraban el
Natalis Solis Invicti, el nacimiento del Sol Invicto (un culto muy popular
y extendido al que los cristianos no habían podido vencer o prescribir
hasta entonces) y, claro está, la misma fecha en que todos los pueblos
contemporáneos festejaban la llegada del solsticio de invierno. Las
iglesias orientales siguieron y siguen festejando la Navidad el 6 de
enero.
Con la instauración de la Navidad también se recuperó en Occidente la
celebración de los cumpleaños, aunque las parroquias europeas no
comenzaron a registrar las fechas de nacimiento de sus feligreses hasta el
siglo XII.
En un principio la Navidad tuvo un carácter humilde y campesino, pero a
partir del siglo VIII comenzó a celebrarse con la pompa litúrgica que ha
llegado hasta hoy, creando progresivamente la iluminación y decoración
de los templos, los cantos, lecturas y escenas piadosas que dieron lugar a
representaciones al aire libre del nacimiento en portal de Belén, el
famoso Pesebre.
Aunque la tradición nos ha llevado a creer que Jesús nació en el primer
año de nuestra era, lo cierto es que no fue así, ni mucho menos, si nos
atenemos a los únicos datos conocidos sobre el particular, eso es a las
informaciones vagas y contradictorias reseñadas por sus biógrafos, Mateo
y Lucas, que, además, situaron el domicilio habitual de José y María en
dos lugares diferentes y muy distantes entre S: Belén (Judea) y Nazaret
(Galilea). El mismo Lucas relata en su texto el nacimiento de Jesús en
dos fechas distintas, una en el año 6-7 d. C. y otra en el 4 a. C. De
esta forma un mismo evangelista, en las cuatro primeras paginas de su
texto, dató el nacimiento de Cristo en dos fechas separadas entre S por
un mínimo de 10 años. Mateo fijó el nacimiento de Jesús "en los días
del rey Herodes" (Mt 2, 1) y, por tanto, antes del año 4 a. C.,
durante el cual murió el monarca judío.
Los principales expertos actuales fechan el nacimiento de Cristo entre el
año 9 y 5 a. C., habiendo un gran consenso alrededor del año 7 o 6 a.
C., lo sitúan en el contexto de la población judía de Palestina, y
piensan que Jesús residió en Nazaret (Galilea), hasta la edad de
cuarenta años, poco más o menos, trabajando en el oficio familiar de
carpintero albañil hasta que lo dejo para ir al encuentro de Juan el
Bautista, tras lo cual inició el corto período (alrededor de 2 años) de
vida pública que relatan los Evangelios.
Si bien el lugar exacto del nacimiento de Jesús no se sabe, ya que los
evangelista callan al respecto, una tradición cristiana tardía dio por
cierta la suposición de que el nacimiento tubo lugar en alguna de las
muchas cuevas calizas que existen en las cercanías de Belén. Habiendo
sobrevenido el nacimiento de Jesús, según la tradición católica,
mientras sus padres estaban refugiados en una cueva que contenía un
pesebre por todo mobiliario, y estando aparentemente faltos de medios
materiales y de calefacción (era invierno en esa zona), aparecen en
escena los dos personajes infaltables en los pesebres, el buey y el asno,
que con su aliento calentaron devotamente al niño recién nacido. Esto es
aceptado por la Iglesia, a pesar de que no figura en ninguno de los
Evangelios, sino que figura en el evangelio apócrifo (no oficial)
denominado Pseudo Mateo, del cuál proviene el relato en el que esta
basado el pesebre que adorna todos nuestros arboles de Navidad.
La concepción de Jesucristo, nueve meses antes, según lo cuenta Mateo (Mt
1. 18-25) fue así: María y José estaban desposados, pero todavía no
convivían. María, que era virgen, se halló concebida del Espíritu
Santo. José siendo un hombre justo no quiso denunciarla como adultera,
sino que resolvió repudiarla en secreto. Y, según cuenta Mateo, mientras
reflexionaba sobre esto, se le apareció en sueños un ángel y le dijo
que no temiera recibir en su casa a María, su esposa, ya que lo concebido
en ella era obra del Espíritu Santo. También le dijo, que daría a luz
un hijo al que deberían ponerle de nombre Jesús, porque salvaría a todo
su pueblo de sus pecados. Y José hizo todo lo que el ángel le mando.
José, el carpintero, fue uno de los hombres más injustamente tratados
por la historia cristiana. En las primitivas representaciones de la
familia de Jesús, aparecía como un hombre joven, fuerte y sin barba,
pero como consecuencia del inicio del culto a María, la figura del
carpintero fue postergada y relegada al papel de encargado de aprovisionar
de alimento a la familia. Junto a este proceso también se le hizo
envejecer hasta la senectud, de forma que, siendo ya nulo su vigor no
fuese obstáculo ni sombra de sospecha que impidiese proclamar la
virginidad perpetua de María.
Las diferencias que aparecen entre los relatos del nacimiento hechos por
Mateo y Lucas (Marcos y Juan ni siquiera se ocupan de ello) pueden deberse
a que ambos no se conocieron jamas y escribieron sus evangelios en tierras
muy diferentes (Egipto y Roma respectivamente), por lo que adornaron su
narración sobre Jesús inspirándose en leyendas ya existentes pero que
gozaban de diferente prestigio en un lugar u otro; por eso Mateo tiño de
orientalismo el nacimiento de Jesús mientras que Lucas se adaptó a
tradiciones míticas que eran más creíbles a la capital del imperio
Romano. Las diferencias más notables son las omisiones en el relato de
Lucas de la estrella de Belén, los reyes magos, etc., mientras que esto
aparece en Mateo. Por su lado Mateo omite el canto que los ángeles hacen
a los pastores para que fueran a adorar a Cristo.
La estrella de Belén
El único, como ya se dijo, que menciona la estrella de Navidad o de Belén,
es Mateo. Dice que la estrella precedía a los reyes magos hasta que se
paro encima del lugar donde estaba el niño Jesús. Ya en la antigüedad
se defendía a la estrella como verdadera. El teólogo Orígenes (c.
185-253) decía que estaba próxima a la naturaleza de los cometas. Muchas
hipótesis aparecieron para explicar el "milagro de la estrella de
Belén", tratándolo como un fenómeno astronómico real. Unas hipótesis
apuntan al brillante planeta Venus, pero este planeta ya era conocido en
aquellos tiempos, difícilmente pudo ser tomado como algo extraordinario.
Otros señalan el paso de un cometa, concretamente del Halley, pero éste
ya había transitado por nuestro sistema solar el año 11 a.C., bastante
antes del nacimiento de Cristo. Los hay también que atribuyen la
"estrella" a una supernova (explosión de un sol cuya brillante
luz puede verse durante meses, incluso de día), pero no hay registros
históricos de esa época al respecto pese a que si lo hay de novas
observadas en el 135 a. C. y el 173 d. C. La opinión más razonable y
aceptada la propuso el astrónomo Johanes Kepler en 1606.
Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple
conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el
Sol pasando por Piscis. En esta conjunción los planetas se ven como uno
solo, los que los hace una luz muy brillante. Los cálculos de Kepler
determinaron que la conjunción se dio en el año 7 a. C., lo que resulta
compatible con las fechas asignadas al nacimiento de Jesús esbozadas mas
arriba. Un evento como este se dio en 1940-41 y no se volverá a dar hasta
el 2198. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel había
escrito en 1497 Arbabanel, un sabio judío. Según Arbabanel la conjunción
de Saturno y Júpiter en la constelación de Pisis había tenido lugar
cuando el nacimiento de Moisés, y tendría lugar otra vez cuando naciera
el Mesías. Arbabanel creía que la liberación traída por el Mesías se
efectuaría de acuerdo con el versículo (24, 17 Números) de la Biblia
que dice "Y de Jacob se levantará una estrella y de Israel surgirá
un cetro."
Tal vez el redactor del evangelio según Mateo no hizo más que
aprovechar, con intención mítica, el suceso cósmico. La explicación
mas simple consiste naturalmente en creer que Dios creo una estrella que
guiase a los Reyes Magos y una vez cumplida su misión desapareciera tan rápida
y misteriosamente como había sido creada. Pero Dios usa muchas veces para
sus milagros las causas naturales, y el milagro consiste en que estas se
realicen en el momento y lugar justos.
Los "Reyes" Magos
En el Evangelio de Mateo se cuenta que "Nacido Jesús en Belén de
Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se
presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos
que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a
adorarle.»
En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén.
Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos
se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le
dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del
profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los
principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que
apacentará a mi pueblo Israel.» Entonces Herodes llamó aparte a los
magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella.
Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente
sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también
yo a adorarle.» Ellos, después de oir al rey, se pusieron en camino, y
he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de
ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño.
Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa;
vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron
luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y,
avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país
por otro camino." (Mt 2, 1-12).
Al leer esto solo se sabe que los magos eran varios, no sabemos él
numero, y que adoraron al niño Jesús ofreciéndole presentes y luego de
un sueño se volvieron a su patria. ¿Cómo entonces pasaron de magos a
reyes?, ¿magos de que?, ¿reyes de donde y por que?. En el texto de Mateo
no se responde a nada de ello, tampoco en el resto del Nuevo Testamento.
En un principio su numero era indeterminado. Las representaciones artísticas
son las que le fueron dando su actual numero y apariencia. En el siglo III
se los representaba como dos, en las catacumbas romanas hasta el siglo IV
aparecían dos o cuatro magos, según los casos; la media docena tampoco
faltó en algunas pinturas. En la iglesia siria y armenia se defendió la
docena de magos puesto que, según ellas, los magos prefiguraban los doce
apóstoles y representaban a cada una de las tribus de Israel. Para la
iglesia copta (de Egipto) eran sesenta y citaban los nombres de mas de una
docena de ellos. Finalmente en el primer cuarto del siglo III, el citado
Orígenes afirmo que los magos habían sido solo tres, después de todo
Mateo solo sita tres presentes. En el siglo IV, de modo progresivo, comenzó
a prevalecer el número de tres.
Durante los dos primeros siglos solo fueron magos, el "reyes
magos" vendría después. Como la practica de la magia estaba
prohibida por los textos bíblicos y el concepto de magos adquirió rápidamente
un significado peyorativo, no se considero edificante que sujetos de tan
dudosa reputación deambulasen por el portal de Belén. Ya en el siglo
III, esta imagen fue abolida por el teólogo Quinto Tertuliano (c.
160-220), que fue el primero en denominarlos reyes, él dijo "se ha
sostenido que los Magos eran reyes de Oriente". Nadie había
sostenido tal cosa antes de él, pero eso era un detalle sin importancia
para un cristiano consiente de su deber.
Sus nombres no aparecieron sino hasta el siglo VI. Aparecen en un mosaico
bizantino del 520 aproximadamente localizado en Ravena, Italia. En el
figura una leyenda sobre los tres magos que dice "+SCS BALTHASSAR
+SCS MELCHIOR + SCS GASPAR", eso es, sagradísimos o veneradísimos
Baltasar, Melchor y Gaspar. El primero es Baltasar, de 30-40 años, con
barba oscura, lleva en sus manos un recipiente para mirra; Melchor, como
de 20-25 años y sin barba, transporta una bandeja para incienso; y Gaspar
de mas de 50 años, con pelo y barba largos y blancos, presenta una
canasta con oro. Todos son blancos, ninguno se ha convertido en negro.
Otra descripción de los Reyes Magos da el erudito teólogo anglosajón
Beda el Venerable (675-735) dice así: "El primero de los magos fue
Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba (...) fue él
quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado
Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honro a Jesús ofreciéndole
el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero llamado Baltasar, de tez
morena" (no negro)", testimonio ofreciéndole mirra, que
significaba que el Hijo del hombre debía morir."
Los tres nombres que se les asigno son tan arbitrarios y ficticios como
los que se les dio en otra parte del orbe cristiano: Apellicon, Amerim y
Serakin entre los griegos; Kagpha, Badalilma y Badadakharida en Siria;
Ator, Sater y Paratoras en Etiopía, etc..
Sus supuestas edades no fueron menos irreales y cambiaban substancialmente
en función de los gustos particulares de cada artista que los
representaba. Finalmente, en el siglo XV, Petrus de Natalibus fijó que
Melchor tenia sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.
Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI. En este siglo las nuevas
necesidades ecuménicas de la Iglesia católica llevaron a implantar un
simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de
Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban
las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según
se creía en esos días.
De este modo, Melchor, el anciano de cabello y barba canos, pasó a
simbolizar a los herederos de Jafet, eso es a los europeos, y ofreció al
Niño divino el noble oro; Gaspar, rubio y lampiño, representaría a los
semitas de Asia y su don era el preciado incienso; Baltasar, negro y
barbado, personificaría a los hijos de Cam, los africanos, participando
de la adoración universal con su entrega de mirra. Los americanos o los
chinos y japoneses, hubo que ignorarlos porque no se podían inventar
nuevos reyes y menos inventarles nuevos hijos a Noé. El único intento
fue el de una pintura portuguesa en la cual se remplazaba al rey negro
Baltasar por un jefe indio amazónico.
El festejo de los reyes magos no se conmemoro sino hasta el siglo V en
Occidente. Se eligió el día 6 de enero para conmemorar la Epifanía, la
manifestación de Jesús al mundo a través de los reyes magos, su bautizo
en el Jordán y el milagro de las bodas de Canaan.
La tradición de los Reyes Magos como generosos proveedores de juguetes y
regalos a los niños es relativamente reciente y solo fue adoptada por
algunos países latinos. Los reyes no comenzaron a traer juguetes a los niños
hasta mediados del siglo XIX, con anterioridad sus regalos se limitaban a
cosas relacionadas con la vida cotidiana. Gaspar era el encargado de
repartir golosinas, miel y frutos fresco; Melchor tendía mas a lo
practico y su fuerte eran la ropa o zapatos; Baltasar jugaba el peor papel
al tener que ocuparse de castigar a los niños traviesos dejándoles carbón
o leña por todo regalo, símbolo del pensamiento racista.
Para poder llevar a cabo su labor con justicia los reyes magos disponían
de la ayuda de unos duendes que espiaban a los niños y les contaban a sus
jefes hasta los más mínimos detalles de su comportamiento. La costumbre
exige a los niños a poner los zapatos limpios la noche de Reyes para
recibir junto a ellos, durante la madrigada, los regalos de los magos. Y
también tienen que dejarle paja o pasto y agua para los camellos.
San Nicolás - Papá Noél - Santa Claus
Papá Noél, que había sido obispo de Asia
Menor en el siglo IV, santo en buena parte de Europa desde la Edad Media,
y gnomo en Nueva York de mediado del siglo XIX, se vio forzado a viajar
por medio mundo antes de poder encontrarse a S mismo en la maravillosa
imaginación de otros.
El proceso de metamorfosis que llevo al
obispo Nicolás de Asia Menor al gordinflón barbudo vestido de rojo y
blanco que le trae regalos a los niños, es tan o más fantástico y
apasionante que su propia leyenda.
San Nicolás vestido de obispo.
San Nicolás nació alrededor del año 280 en
Patara, una ciudad del antiguo distrito de Licia, en Asia Menor, en el
sudoeste de la actual Turquía. Era hijo de una familia adinerada y gozó
de una buena educación.
A la muerte de sus padres regaló todos sus
bienes y se encamino hacia la vida religiosa, ingresando en el monasterio
de Sión. Fue ordenado sacerdote a los 19 años por su tío, el arzobispo
de Myra, al que muy pronto sustituyo en el cargo tras su deceso. Gran
defensor de los dogmas católicos, falleció siendo arzobispo de Myra
cerca del año 350. Fue llamado obispo de los niños, por su amor a los
pequeños, y se hizo muy popular por su gran generosidad y amabilidad para
con los mas necesitados y los niños, a quienes hizo beneficiarios de su
fortuna personal. Su fama se extendió mas allá de las fronteras de su
región y comenzó a ser protagonista de gran cantidad de leyendas,
atribuyéndosele desde salidas nocturnas para repartir regalos entre
quienes lo necesitaban, hasta milagros como el de calmar una tempestad y
resucitar a un marinero egipcio.
De entre todos los relatos legendarios
acerca de san Nicolás destacan dos historias: una, conocida como la de
las tres hermanas, es la base sobre la que se construyó el mito que le
convertirá en generoso repartidor de regalos; la otra llamada de los tres
hermanos, le hizo acreedor al titulo de patrón protector de los niños.
La primera leyenda cuenta lo siguiente: En la ciudad de san Nicolás,
Patara, había tres niñas que no se podían casar, ya que su padre estaba
arruinado y no tenia dinero para sus dotes, razón por la cual el hombre
había decidido venderlas a medida que alcanzaran la edad de ser
desposadas. San Nicolás se entero de esto y corrió a darle una bolsa
llena de monedas de oro en secreto a la mayor, para su dote. Otro tanto
sucedió con la segunda y la tercera a medida que llegaron a la edad
matrimonial. Según la leyenda san Nicolás, para mantener el secreto,
tiraba la bolsa con el oro a través de una ventana y la envocaba en uno
de los calcetines que la niña en cuestión colgaba para que se secase en
la chimenea. A la tercera de las niñas le reconocieron, con lo que se
hizo famoso por ello.
En la segunda leyenda, la de los tres hermanos, san Nicolás, que iba de
viaje, se detuvo en una posada a pernoctar y, mientras descansaba, soñó
que se cometía un terrible crimen en esa hostería: tres hermanos muy jóvenes
y ricos que estaba alojados ahí también, habían sido asesinados por el
dueño con el fin de robarles sus pertenencias. Al despertar, san Nicolás,
encaró al posadero y lo obligo a confesar su crimen, que no era el
primero, había hecho lo mismo con otros clientes a los que había
troceado y puesto en salmuera, para, finalmente, servirlos a sus clientes
como salazón de cerdo. Los tres niños que todavía no habían sido
troceados son resucitados por el santo.
Estas dos leyendas y muchas mas le dieron fama en Europa. Los vikingos lo
adoptaron como santo patrono, y de ellos paso a Rusia donde se convirtió
en santo nacional a principios del siglo X. Pero su fama se extendió
cuando sus huesos fueron robados de Myra por unos marineros que lo
llevaron a la ciudad italiana de Bari, y puesto en la Iglesia de san
Esteban. Apenas llegado ya empezó a obrar milagros y su fama corrió como
el viento por toda Europa.
Desde mediados del siglo XIII san Nicolás repartía los regalos y
juguetes durante la noche del 5 al 6 de diciembre, pero tras la Contra
Reforma católica (1545-1563), surgió otro personaje, Christkind, el niño
Jesús, que repartía regalos en el día de Navidad. El avance de la
tradición de los regalos del niño Jesús forzó a que san Nicolás
pasara a entregar sus regalos el día 25.
La adorable misión de repartir regalos a los niños en Navidad fue
adoptada por toda Europa, y el personaje encargado de hacerlo fue
desarrollándose a partir de la figura básica del san Nicolás medieval
mezclada con diferentes leyendas locales (como los gnomos, el padre
invierno nórdico, la bruja buena italiana, y otros mas).
Así nacieron, por ejemplo, los legendarios Kolya (Rusia), Niklas (Austria
y Suiza), Pezel-Nichol (Baviera), Semiklaus (Tirol), Svaty Mikulas (ex
Checoslovaquia), Sinter Klaas (Holanda), Father Christmas o padre Navidad
(Gran Bretaña), Santa Claus (EE.UU.), Père Noël o padre Navidad
(Francia)... y otras muchas variantes del mismo mito básico.
Pero al gordinflón de barba blanca y vestido con un traje rojo ribeteado
de blanco, que conduce por el aire un trineo de ocho renos transportando
un saco lleno de juguetes, se lo debemos a las tradiciones holandesas y a
los escritores y dibujantes de Nueva York, EE.UU..
Esta tradición familiar de san Nicolás traspasó el Atlántico, en el
siglo XVII, junto a los colonos holandeses que fueron a instalarse en la
prometedora costa este de Norteamérica. Los holandeses fundaron Nueva
Amsterdam en la isla de Manhattan, que luego seria Nueva York. En este
traspaso, Pedro en Negro se quedo en el continente, ya que desaparece de
los festejos posteriores.
Washington Irving amante del folclore europeo, escribió su Historia de
Nueva York en 1809, en la que describe la supuesta llegada del santo cada
víspera de San Nicolás. Lo describe ya sin ropas de obispo y dejo de
montar un caballo blanco para llegar en un corcel volador. Fue tan popular
a raíz de este relato que todos, incluso los colonos ingleses, festejaron
la celebración holandesa. El nombre fue derivando de san Nicolás,
Sinterklaas o Sinter Klaas hasta acabar siendo pronunciado como Santa
Claus por los angloparlantes. Había nacido un nuevo personaje, al que
todavía le faltaba para convertirse en el actual gordo bonachón.
Pero finalmente fu la Coca-Cola la que le dio su actual aspecto en 1931.
Para la campaña publicitaria de la Navidad de este año, la Coca-Cola le
encargo a Habdon Sundblom que remodelara el Santa Claus de Nast. Él creo
un Santa Claus más alto, todavía más gordinflón, aunque más simpático,
con un rostro bonachón, de ojos pícaros, chispeantes y amigables, con
pelo cano y luenga barba y bigote, también blancos, sedosos y agradables.
La vestimenta mantuvo los colores rojo y blanco, que son los de la compañia,
pero su traje se hizo más lujoso y atractivo.
A la imaginación de todas esas personas se debe nuestro actual repartidor
de regalos. En realidad no hizo mas que readaptarse a las antiguas
costumbres de san Nicolás u otros repartidores de regalos, que se
barajaban en los diferentes países del mundo. Actualmente se lo hace
oriundo de Hveragerdi, según los islandeses, los noruegos dicen que vive
en la ciudad de Drammen, mientras que los finlandeses (la mas aceptada)
juran que e nació y vive en Rovaniemi, todas estas son localidades turística.
Según los finlandeses hace siglos, un primitivo Santa Claus (que ellos
llaman Julemand) vestido con pieles de reno, dejaba los regalos tallados
en hueso o madera en la puerta de cada casa donde viviera un niño. Pero
ahora ese gigante generoso vive, desde hace 400 años, en un monte cercano
a la ciudad de Rovaniemi.
Todos sabemos que vive en el Polo Norte con muchos duendes que lo ayudan a
fabricar todos los regalos que le piden los niños del mundo, y que
reparte los regalos en un trineo volador tirado por los siete renos a los
que llama Bailarín, Saltador, Zalamero, Bromista, Alegre y Veloz, todos
ellos liderados por Reno el de la nariz roja, que fue él ultimo en
integrarse al grupo. Otros dicen que son ocho y se llaman Doner y Cupid,
que están cerca de Papá Noel, Blitzer y Comet, Vixen y Prancer, y por
ultimo Dasher y Dancer.
Eso que se comenta que los regalos son dejados por los padres, es una
terrible mentira que quise echar por tierra con esta biografía seria y
concisa de Papá Noél o como a ustedes les guste llamarlo.
La
Navidad Latina
En todo el mundo latino no hay una tradición más universal que la
celebración anual de las festividades de Navidad. Su sola mención trae
emociones, excitación y alegría en los niños, días de fiesta y buenos
ratos en los jóvenes, así como gratas añoranzas y la esperanza del
re-encuentro con familiares desplazados o amigos de siempre en los
mayores.
Aquí, podrás descubrir las costumbres particulares de nuestros países,
desde pesebres y posadas hasta juegos y villancicos, pasando por
deliciosos platillos y bebidas, cuyas recetas encontrarás al final de
cada país y que podrían introducir un elemento de variedad y hermandad
latina en tu propia Navidad.
Un abrazo a todos y unas Felices Fiestas, esperando que la alegría de la
temporada se extienda por todo el año y nos permita acercarnos a los
latinos cada vez más como un gran pueblo de mil rostros y facetas, pero
un sólo corazón hermano.
Una de las cosas más sabrosas de la Navidad son las comidas celebradas en
ambiente festivo junto a familiares y amigos, desfilando por la mesa
deliciosos platos preparados con esmero muchas veces sólo en esta época
del año.
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Historia de la Navidad
El Pesebre - Los villancicos - La Misa de gallo
San Nicolás - El árbol de Navidad - Los reyes magos
La historia de la Navidad
Los antecedentes sobre la celebración de
la Navidad son de carácter religioso y están sujetos a las
manifestaciones culturales de los pueblos paganos y cristianos. La
ceremonia de Navidad más antigua se remonta al período entre los años
320 y 353, cuando se conmemoraba el nacimiento de Cristo. Los romanos, por
ejemplo, celebraban fiestas y ritos a sus diferentes dioses, los días del
17 al 23 de diciembre. Rituales que involucraban los más ricos platos y
bebidas. El día 25 era la fiesta pagana del Sol.
El 19 de diciembre era el día más
importante, ya que se celebraba una gran fiesta en honor a Saturno, dios
de la agricultura. Con una duración de siete días, de banquetes y
bebidas, los romanos le pedían bienestar a su dios. Al mismo tiempo, se
celebraba en el norte de Europa una fiesta de invierno similar, conocida
como Yule, en la que se quemaban grandes troncos adornados con ramas y
cintas en honor a los dioses para conseguir que el sol brillara con más
fuerza.
Por otro lado, La Biblia se refiere al Mesías
como "Sol de Justicia". Por ello, desde fines del siglo IV, en
el mundo cristiano se celebraba la Navidad el 25 de diciembre a excepción
de las iglesias orientales, griegas y rusas que la realizaban el 6 de
enero con la fiesta Teofanía o manifestación de Jesús como Dios.
Como los evangelios no mencionan fechas, no
es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho, el día de Navidad no fue
oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San
Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre
como fecha de la Natividad.
Una vez proclamada oficialmente esta fecha,
la Iglesia católica añadió posteriormente en la Edad Media los
villancicos a sus costumbres. En esta época, los banquetes eran el punto
culminante de las celebraciones. Por años, las celebraciones debieron ser
interrumpidas, cuando en 1552, los puritanos británicos prohibieron la
fiesta de la Navidad. Aunque la Navidad volvió a Inglaterra en 1660, bajo
el reinado de Carlos II, los rituales desaparecieron hasta la época
victoriana, cuando el príncipe Alberto instituyó de nuevo la práctica.
La Navidad actual, como se vive cada año,
es una creación del siglo XIX. El árbol de Navidad, originario de zonas
germanas, se extendió por otras áreas de Europa y América. Los
villancicos, que eran cantos típicos del pueblo, fueron recuperados, al
tiempo que se componían otros.
Las tarjetas de Navidad empezaron a
utilizarse a partir de 1846, año en que se imprimió la primera de ellas
en Londres.
El Pesebre
Al parecer fue Francisco de Asís, fundador
de la orden franciscana, el iniciador de la representación del nacimiento
entre los años 1200 y 1226.
Siendo apóstol, Francisco de Asís recorría
los campos de la población de Rieti en busca de señales de Dios. En la
Navidad de 1223, estando en la ermita de Greccio, una fuerza divina lo
impulsó a reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús.
Construyó entonces, una casa pequeña de paja, similar a un portal, puso
un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno e invitó a un grupo de
personas a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
La idea de reproducir el nacimiento se
popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano. De los seres vivos se
pasó a la utilización de figuras de barro.
Otra versión dice que el primer nacimiento
se construyó en Nápoles, Italia, a finales del siglo XV y que estuvo
hecho de figuras de barro. Carlos III ordenó que los belenes, llamados así
en italiano, se popularizaran en todo el reino itálico y español. En América,
los frailes introdujeron las costumbres navideñas cristianas utilizándolas
para la evangelización de los indios nativos. Las iglesias contaban con
sus belenes en sus templos.
Las figuras de un belén podían ser de
distintos tamaños, incluso de tamaño natural, y recreaban las distintas
escenas que se recorren en el nacimiento del Niño Jesús, desde la búsqueda
de la posada, el nacimiento, la anunciación del ángel a los pastores, la
adoración y las ofrendas al Niño por parte de los Reyes Magos. El
misterio de la Natividad representado en el pesebre se convirtió en una
tradición indispensable en las culturas católicas, apostólicas y
romanas. Hoy en día, los tamaños y elementos del pesebre varían de
acuerdo al espacio y al acabado. En Latinoamérica se acostumbra todavía
hacer los pesebres en vivo.
Los Villancicos - Cantos 'vulgares' a Dios
Se cree que los cantos navideños nacieron
en Inglaterra, de manos de Enrique I, cuando los cantos eran en latín y
amenizaban las fiestas de la Corte. "El Canto del Jabalí",
llamado canto del villano, fue su predecesor, antes de que en los siglos
XV y XVI se popularizaran por toda Europa.
Las representaciones medievales de los
misterios cristianos, se convirtieron en cantos comunes y divulgados por
juglares y mensajeros. En el siglo XVII, aquellos cantos tomaron un carácter
religioso. Numerosos sacerdotes componían piezas y melodías para llevar
a sus templos las alabanzas a Dios.
Los villancicos son coros o estribillos,
que se repiten unos a otros, por medio de las melodías. Los ingleses los
llamaron Christmas Carols y los franceses Noels.
La Misa de gallo - Rezos y plegarias de
media noche
La Misa de Gallo se celebra la noche del 24
de Diciembre a las 12 de la noche. Su celebración conmemora el nacimiento
del Niño Dios y tanto las lecturas como los cantos giran alrededor de la
natividad. Después de la cena de Navidad, las familias católicas se
dirigen a la iglesia para asistir a la ceremonia.
La iglesia tomó esta costumbre de los
ritos de los templos de Jerusalén que celebraban tres misas el día del
nacimiento de Jesús. La primera en la noche en la cueva de la natividad,
santificando así la hora del nacimiento del Señor. La segunda al
amanecer como signo de la resurrección y recordando el natalicio del
Dios-hombre; y la tercera en el templo, siendo ésta el oficio solemne del
día.
Los romanos también celebraban tres misas:
una en la noche en Santa María la Mayor recordando la hora del
nacimiento. Otra al amanecer recordando el misterio de la resurrección y
la tercera el oficio solemne del día, en San Pedro.
San Nicolás - El mito de 'Santa Claus'
La imagen corriente de Santa Claus, con el
trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención
estadounidense de este siglo.
Aunque la leyenda de Papá Noel proceda en
parte de San Nicolás, un religioso del medioevo, es quizás uno de los
mayores misterios que se encierra alrededor de la celebración decembrina.
Nicolás fue un santo nacido en el puerto
de Patara, en Asia Menor, hace muchos siglos. Llegó a ser obispo de Myra
y como tal desarrolló una importante labor social repartiendo regalos
entre los niños desprotegidos y las mujeres desamparadas. Sus obras le
otorgaron el título de Santo.
La historia de San Nicolás reapareció
muchos años después de su muerte en Holanda, donde la víspera de su día
(6 de diciembre), se escuchaban pasos y sombras de un hombre que recorría
la ciudad repartiendo regalos a niños vagabundos. Sus visitas anuales se
realizaban en la Nochebuena, por lo cual recibió el nombre de SintirKlass.
Sus primeras visitas a América fueron en
el día de San Nicolás, para traer regalos a los niños de las colonias
holandesas. Sin embargo, dado que la cultura norteamericana tiene una
fuerte presencia inglesa, este fue llamado Saint Claus, nombre con el que
se conoce en Estados Unidos y América Latina.
De acuerdo a las regiones y países, este
personaje cambia de nombre. En Francia se hace llamar Père Nöel; en
Alemania es Kriss Kringle (Niño Cristo) y está personificado por un hada
masculina; y en Rusia es el Abuelo Invierno. En cambio en Italia, existe
un mito muy curioso entorno a Santa Claus. Según la leyenda la bruja
Befana, barría su casa cuando pasaron los Reyes Magos hacia el pesebre de
Belén y la invitaron a ir con ellos. Al no acompañarlos, la Bruja sale
cada año a repartir regalos en busca del Niño Dios, como acto de
arrepentimiento.
El árbol de Navidad - un abeto milenario
Aunque no se habla de una relación directa
entre la religión católica y el uso del árbol de Navidad en el mes de
diciembre, el arreglo es una práctica tan común como el pesebre, la Misa
de Gallo, Santa Claus y el día de Reyes Magos.
No existe un registro detallado que
certifique sobre el primer uso del árbol de Navidad, para festejar el
nacimiento de Jesús. Pero se menciona que en el año 200 d.C. ya se
presentaba el uso de árboles en la celebración de la Navidad.
Aunque no dejan de ser conjeturas, para el
siglo VI, el papa Gregorio I recomendaba tolerancia a los miembros de la
jerarquía eclesiástica hacia las manifestaciones populares que por su
festejo y creencia bien podían tener una interpretación pagana.
La leyenda del abeto es tan vieja como el
cultivo del mismo árbol. Fue en el siglo VIII, en la antigua Germania,
cuando un monje inglés, llamado Winfrid, taló en una nochebuena, un
roble que era utilizado en las festividades paganas para ofrecer vidas en
sacrificio. En ese mismo lugar brotó milagrosamente un abeto y por eso su
especie se tomó como emblema del cristianismo.
Para los bretones (grupo celta de Bretaña),
el árbol de Navidad fue descubierto por Persifal, caballero de la mesa
redonda del rey Arturo, mientras buscaba el Santo Grial o cáliz de la Última
Cena de Jesús. La leyenda cuenta que el caballero vio un árbol lleno de
luces brillantes, que se movían como estrellas. El escritor alemán
Goethe, en su libro Werther, también hizo alusión a un frondoso arbusto
lleno de caramelos y figuras religiosas.
El antecedente más cercano a nuestra
tradición parece remontarse a la Alemania de los primeros años del siglo
XVII. En 1605, un árbol fue decorado para ambientar el frío de la
Navidad, costumbre que se difundió rápidamente por todo el mundo. El árbol
de Navidad llegó a Finlandia en el año de 1800; en Inglaterra en 1829, y
fue el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, quien ordenó
adornar el castillo de Windsor con un árbol navideño en 1841.
La tradición del abeto decorado, salió de
Inglaterra directo a Estados Unidos, en tiempos de la colonización. Se le
atribuye a August Imgard, un hombre de Ohio, quien instaló el primer árbol
navideño, en 1847. De ahí en adelante, la cultura norteamericana ha sido
abanderada en materia de decoración navideña. Árboles cuyas
dimensiones, abarcan la atención en parques, centros comerciales,
tiendas, calles y hogares. Sintético, natural, seco, fresco, blanco o
verde; lo que importa es que se sigue adornado cada año.
Los Reyes magos
El 6 de enero se celebra la llegada de los
Reyes magos al establo donde nació Jesucristo. Fue desde la Edad Media, y
principalmente en Francia, que se empezó a conmemorar la adoración de
los Magos, cristianizando la costumbre pagana de elegir un "rey de
las fiestas" en estas fechas. Inspirado en el Eclesiastés, la gente
se reunían en la noche familiar alrededor de una rosca de pan dulce, en
la que habían escondido un haba, como símbolo de la huida de la
persecución del rey Herodes.
Hoy en día, el roscón lleva en su
interior una figurita como sustituto a la haba. La costumbre del pastel de
Reyes se conoció en España a través de los soldados repatriados de
Flandes y se hizo más popular bajo el reinado de Felipe V. Se adorna por
encima con azúcar y tiras de fruta dulce y cristalizada. Algunos roscones
pueden ir rellenos de crema chantilly, chocolate o cristales de caramelo.
Se parte el roscón en pedazos iguales y a la persona favorecida con la
figurita se le considera como el rey de la fiesta.
La historia de Navidad
· Lucas
· Mateo
Lucas 2: 1-14
En esos días, el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en
todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador
de la Siria. Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades. También
José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de
Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para
inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener su hijo. Y
dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un
pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche
se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció
y los rodeó de claridad la Gloria del Señor y fueron presa del temor.
Pero el ángel les dijo: "No teman, porque yo vengo a comunicarles
una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo.
Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo
el Señor.
En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en
pañales y acostado en un pesebre."
De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron en torno al ángel
y cantaban a Dios: "Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la
tierra, gracia y paz a los hombres."
Mateo 2:1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de Herodes,
vinieron unos Magos de Oriente a Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde
está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella
en Oriente y venimos a adorarlo."
Herodes y todo Jerusalén quedaron muy intranquilos por la noticia.
Reunió a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la Ley para
preguntarles dónde debía nacer el Cristo.
Ellos le contestaron que en Belén de Judá ya que así lo anunció el
profeta que escribió:
Belén en la tierra de Judá, tú no eres el más pequeño entre los
principales pueblos de Judá porque de ti saldrá un jefe, el pastor de mi
pueblo, Israel.
Herodes, entonces llamó privadamente a los magos para saber la fecha
exacta en que se les había aparecido la estrella.
Encaminándolos a Belén les dijo: "vayan y averigüen bien lo que se
refiere a este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo
también a adorarlo."
Después de esta entrevista, los magos prosiguieron su camino. La estrella
que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se paró
sobre el lugar en que estaba el niño.
Al ver la estrella se alegraron mucho, y habiendo entrado en la casa,
hallaron al niño que estaba con María, su madre.
Se postraron para adorarlo y abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos:
oro, incienso y mirra.
Luego regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en sueños
que no volvieran donde Herodes.
Cada 24 de diciembre los cristianos celebran la Nochebuena y el 25, la
Navidad. Esa es la fecha elegida para conmemorar el nacimiento del hijo de
Dios, en Belén. Pero esto no siempre fue así. Aquí te contamos cuáles
son los orígenes de esta fiesta que se celebra en el mundo entero.
Una fiesta cristiana en Oriente
Una de las explicaciones paganas más conocidas cuenta que originalmente
el sentido de la Navidad no era festejar el nacimiento de Cristo, sino la
promesa del retorno del Sol, evento que los europeos celebraban ya desde
antes que el cristianismo se convirtiera en una religión oficial. (leer más)...
Una fiesta cristiana en Occidente
Mientras en Oriente festejaban el nacimiento de Jesús el 6 de enero, en
el occidente de Europa empezaron a inclinarse por otra día: el 25 de
diciembre. Esta fecha, como la anterior, tiene su origen pre-cristiano. En
este caso, se trata de un culto al dios solar de los persas: Mitra. (leer
más)...
Hoy se reconoce de manera casi unánime que la pre-existencia de las
fiestas paganas relacionadas con la veneración al Sol, muchas veces
representado como un niño recién nacido, fue lo que llevó a la Iglesia
a fijar el nacimiento de Cristo la noche del 24 al 25 de diciembre.
La cristianización de la fiesta eliminó los ritos y símbolos paganos.
Para constatarlo basta con repasar los rituales populares que rodeaban a
la Navidad, sobre todo en Europa.
PARA PEDIR POSADA
(Letanías)
(Los Peregrinos...)
En el nombre del cielo, yo os pido posada,
pues no puede andar, mi esposa amada.
(Los Hosteleros...)
Aquí no es mesón, sigan adelante, no les
puedo abrir, no vaya a ser un tunante.
SE
REPITEN LAS MISMAS ESTROFAS EN DOS CASAS MAS Y EN LA TERCERA LES DAN
POSADA.
(Los Peregrinos...)
Posada le pido amado casero, pues madre va
a ser, la reina del cielo
(Los Hosteleros...)
Pues si es una reina, quien lo solicita,
como es que de noche, anda tan solita.
(Los Peregrinos...)
Mi nombre es José, Mi esposa es María. y
madre va ser, del Divino Verbo.
(Los Hosteleros...)
Posada os brindo, Santos Peregrinos, y
disculpa os pido, no os reconocía.
TODOS...
Entren Santos Peregrinos, Peregrinos...
Reciban este rincón, que aunque es pobre la morada, la morada... os las
doy de corazón.
POSADAS
Las posadas tienen su origen en la historia
prehispánica, cuando los antiguos mexicanos celebraban en la época
invernal el advenimiento de Huitzilopochtli, Dios de la Guerra, que se
efectuaba en el mes llamado Panquetzaliztli, correspondiente en nuestro
calendario al lapso que va del 7 al 26 de diciembre, lo que coincidía con
la práctica europea de celebrar la Navidad.
Probablemente fueron los religiosos
agustinos quienes aprovecharon estas festividades para su tarea de
evangelización, desapareciendo a Huitzilopochtli del culto, pero
manteniendo la celebración durante la misma época, con características
diferentes y siguiendo la tradición cristiana.
Los evangelizadores representaron en las
posadas el peregrinar de José y María a su salida de Nazaret en camino a
Belén y, posteriormente, el nacimiento de Jesús. Esta representación se
conforma de nueve posadas, que se inician el 16 de diciembre y consiste en
solicitar alojamiento en ese simbólico camino a Belén hasta el día 25,
fecha del nacimiento de Jesús.
En 1586, Fray Diego de Soria obtuvo del
Papa Sixto V un permiso que autorizaba la celebración de unas misas de
aguinaldo del 16 al 24 de diciembre, y que se llevaban a cabo en los
atrios de la iglesia. Como atractivo también había luces de bengala,
cohetes, piñatas y villancicos.
En siglo XVIII, Carlos III prohibió estos
cantos, algo que a su muerte se volvió a poner en práctica, pero ya habían
perdido arraigo en la población. Con otros elementos, como la comida y el
baile, llegan las posadas del siglo XX, despojadas, en buena medida, de la
religiosidad y que permanecen como una manifestación pagana.
Lo más importante de las posadas es que reúnen
a la comunidad ya que, por el hecho de ser repartido cada día entre una
familia, o un grupo de familias, entran en competencia amigable y sobre
todo en un mayor esplendor de alegría navideña.
Con información de la Universidad de
Guadalajara.
PIÑATAS
Las piñatas son el complemento
indispensable de las posadas. Aunque tienen un origen bastante incierto,
se sabe que llegaron a México por medio de los colonizadores españoles.
Una de las versiones sobre su origen se
remonta hasta los chinos, quienes las utilizaban con forma de vaca o buey
para celebrar el año nuevo de su calendario. Estos animales estaban
rellenos de semillas de cinco clases que se derramaban cuando las
golpeaban con varas de diferentes colores.
Posteriormente en el siglo XII, Marco Polo
las descubrió en China y las llevó a Italia, donde se utilizaron para la
celebración de la cuaresma en toda Europa. Cuando llegaron a América, se
usaron para atraer a la gente a las ceremonias religiosas. El pueblo se
apropió de ellas para las celebraciones populares y fue así como se han
conservado entre nosotros.
Los frailes españoles instruían a los indígenas
de México usando piñatas con esta explicación:
La piñata simboliza a las tres virtudes
teologales:
-La FE, porque vamos con los ojos vendados,
sin otra guía que las voces arriba, abajo, atrás, que tratan de hacernos
el mal.
-La ESPERANZA, porque todos miramos al
cielo anhelando y esperando el premio.
-La CARIDAD, porque si rompemos la piñata
destrozando los vistosos oropeles del pecado, alcanzamos los regalos
deseados para compartirlos con los demás.
Otro posible origen de este singular
objeto, es que se adaptó de un juego prehispánico.
Las formas clásicas de las piñatas han
sido estrellas, animales o frutas, pero las más populares generalmente
representan personajes de la época como sátira política.
La piñata se llena con frutas de la
temporada: cacahuates, jícamas, naranjas, limas, tejocotes, cañas, y en
ocasiones se le agregan dulces como colaciones.
Con información de la Universidad de
Guadalajara.
UNA HISTORIA DE NAVIDAD
Había una vez un precioso país, situado al Sur, muy al Sur, y al Oeste,
muy al Oeste, de Europa; más bien parecía un cruce de caminos, un escalón
hacia el Norte, hacia el Sur, hacia el Saliente y hacia Poniente.
Pues bien, en aquel país había un "Cole", un colegio más, de
tantos y tantos colegios repartidos por sus ciudades y pueblos.
Las clases venían impartiéndose en sus aulas desde los comienzos del
siglo XX. Siempre con toda normalidad; tanta normalidad que a veces se caía
en la monotonía. Pasaron los años, los meses, los días, las horas y
llegó el siglo XXI.
A aquel país encrucijada de caminos, empezaron a llegar muchas familias
de todos los puntos cardinales. Y con las familias niños y niñas con
distintos idiomas, colores y costumbres. Y claro, las aulas de aquel
hermoso y vetusto colegio se fueron llenando con aquellos niños y niñas
que se unían a los que siempre habían vivido en aquel país.
Los profesores estaban preocupados. Su labor ahora, se iba haciendo más
difícil ante aquella diversidad. ¿Sería un obstáculo en su tarea?.
Corría el mes de diciembre y como siempre llegaba la Navidad. Los
profesores se reunieron en claustro. Allí se plantearían sus temores,
sus preocupaciones y sus ganas de hacer las cosas cada vez mejor con
aquellos alumnos y alumnas recién llegados. Se leyó el acta del Claustro
anterior. Se aprobó. Y cuando iba a comenzar el gran tema que les reunía
apareció por la puerta el conserje. Llevaba una gran cesta, de aquellas
de Navidad, adornada con un hermoso lazo de color rojo.
Dentro de la cesta, y colocadas de forma primorosa, un sin fin de frutas:
piñas, naranjas, uvas, kakis, mangos, plátanos, lichis, manzanas, arándanos,
frambuesas, kiwis, moras, peras, cerezas, papayas, dátiles...
Se acercó a la gran mesa y dijo: "Miren, aquí les dejo este
obsequio que acaban de dejar tres señores muy distinguidos y que no han
querido decir su nombre".
Los profesores se quedaron gratamente sorprendidos.
Hubo un silencio y alguien dijo: "Fijaos, todas frutas y todas
distintas y qué bonita diversidad de tamaños, formas y colores. No sabría
con cuál quedarme. Aunque si, creo que me quedaría con todas.
Rieron todos la ocurrencia de su compañero.
Se hizo de nuevo un breve silencio. Se miraron unos a otros, y un mismo
pensamiento les unió y animó. Un pensamiento que pareció disiparles los
temores, infundiéndoles ánimo y fuerza: "Eso eran sus alumnos y
alumnas, un gran cesto de frutas preciosas y diversas que aumentaban su
belleza y su valor estando juntas".
No escatimarían esfuerzos para lograr su desarrollo como personas
iguales, aunque ello entrañara un sin fin de dificultades.
La fuerza les vino por eso,
porque era Navidad, y Navidad siempre ha significado comprensión,
tolerancia y amor.
MARGARITA RIVERA
Directora del C.P. Leopoldo Alas de Madrid
UNA BELLA HISTORIA
EN UNA NAVIDAD RUSA
En 1994 dos americanos respondieron una
invitación que les hiciera llegar el Departamento de Educación de Rusia,
para enseñar moral y ética en las escuelas públicas, basada en
principios bíblicos. Debían enseñar en prisiones, negocios, el
departamento de bomberos de la policía y en un gran orfanato.
En el orfanato había casi 100 niños y niñas
que habían sido abandonados, abusados y dejados en manos del Estado.
De allí surgió esta historia relatada por
los mismos visitantes:
Se acercaba la época de las fiestas de
1994, los niños del orfanato iban a escuchar por primera vez la historia
tradicional de la Navidad.
Les contamos acerca de María y José
llegando a Belén, de como no encontraron lugar en las posadas, por lo que
debieron ir a un establo, donde finalmente el niño Jesús nació y fue
puesto en un pesebre.
A lo largo de la historia, los chicos y los
empleados del orfanato no podían contener su asombro. Algunos estaban
sentados al borde de la silla tratando de captar cada palabra.
Una vez terminada la historia, les dimos a
los chicos tres pequeños trozos de cartón para que hicieran un tosco
pesebre. A cada chico se le dio un cuadradito de papel cortado de unas
servilletas amarillas que yo había llevado conmigo. En la ciudad no se
podía encontrar un solo pedazo de papel de colores.
Siguiendo las instrucciones, los chicos
cortaron y doblaron el papel cuidadosamente colocando las tiras como paja.
Unos pequeños cuadraditos de franela, cortados de un viejo camisón que
una señora americana olvidó al partir de Rusia, fueron usados para
hacerle la manta al bebé. De un fieltro marrón que trajimos de los
Estados Unidos, cortaron la figura de un bebé.
Mientras los huérfanos estaban atareados
armando sus pesebres, yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban
alguna ayuda. Todo fue bien hasta que llegué donde el pequeño Misha
estaba sentado. Parecía tener unos seis años y había terminado su
trabajo.
Cuando miré el pesebre quedé sorprendido
al ver no un solo niño dentro de el, sino ¡dos! Llamé rápidamente al
traductor para que le preguntara porque habían dos bebés en el pesebre.
Misha cruzó sus brazos y observando la escena del pesebre comenzó a
repetir la historia muy seriamente.
Por ser el relato de un niño que había
escuchado la historia de Navidad una sola vez estaba muy bien, hasta que
llegó la parte donde María pone al bebé en el pesebre. Allí Misha
empezó a inventar su propio final para la historia, dijo:
"Y cuando María dejó al bebé en el
pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar para estar.
Yo le dije que no lo tenía, ni mamá ni papá. Entonces Jesús me dijo
que yo podía estar allí con El. Le dije que no podía, porque no tenía
un regalo para darle. Pero yo quería quedarme con Jesús, por eso pensé
que cosa tenía que pudiese darle a El como regalo; se me ocurrió que un
buen regalo podría ser darle calor.
Por eso le pregunté a Jesús: Si te doy
calor, ¿ese sería un buen regalo para ti? Y Jesús me dijo. Si me das
calor, ese sería el mejor regalo que jamás haya recibido".
Por eso me metí dentro del pesebre y Jesús
me miró y me dijo que podía quedarme allí para siempre.
Cuando el pequeño Misha terminó su
historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas empapando sus mejillas;
se tapó la cara, agachó la cabeza sobre la mesa y sus hombros comenzaron
a sacudirse en un llanto profundo. El pequeño huérfano había encontrado
a alguien que jamás lo abandonaría ni abusaría de el. ¡Alguien que
estaría con el para siempre!
Y yo aprendí que no son las cosas que
tienes en tu vida lo que cuenta, si no a quienes tienes es lo que
verdaderamente importa.
Cocina tipica Navideña de Argentina
Queridos amigos:
Espero disfruten de estas recetas tipicas
de la comida de fin de año, estos platillos pertenecen a la cocina tipica
Navideña de Argentina.
FELIZ NAVIDAD y que se les realizen todos
sus sueños
PAN DULCE
Ingredientes
1 huevo y 2 yemas
100 grs. de fruta confitada (*)
6 cucharadas de azúcar
100 grs. de pasas de uva sin semilla (*)
100 grs. de crema de leche
100 grs. de nueces (*)
50 grs. levadura de cerveza
100 grs. de almendras (*)
1 vaso de leche tibia
100 grs. de pinyones (*)
1/2 cdita. de sal fina
100 grs. de manteca derretida
1 cucharada de agua de azahar
1 cdita. de esencia de vainilla
350 grs. de harina1
50 grs. maizena
(*) A eleccion, aproximadamente 300grs. en
total
Preparación
Disolver la levadura en un poco de leche
tibia y dejar reposar unos 20 min. Batir el huevo con las yemas, el azúcar
y la crema de leche. Tamizar juntas la harina y la maicena, e irlas
agregando poco a poco a la preparación 2 alternando con la preparación
1.
Trabajar bien la masa con las manos hasta
que esté bien lisa.
Dejar reposar la masa en un sitio templado,
hasta que alcance el doble (más o menos) de su volumen.
Picar la fruta al tamaño deseado y pasarla
por harina (importante para que no se vaya al fondo de la masa) e
incorporarla a la masa después que haya levantado.
Poner en los moldes para pan dulce,
enmantecado y enharinado y dejar que aumente un 50% más de su volumen.
Si no se tiene molde para pan dulce, hacer
dos bollos con la preparación y colocarlos sobre una placa enmantecada y
enharinada. Luego sigue igual
Pintarlos con agua azucarada (2 cucharadas
en 1/4 de taza de agua hirviendo). Si se desea se puede esparcir un poco
de la fruta picada para la preparación sobre la superficie del pan dulce.
Cocinar en horno caliente hasta que esté
dorado y cocido por dentro (hincar un cuchillo limpio en el medio, si está
cocido, saldrá limpio).
Enfriar y espolvorear con azúcar
impalpable.
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