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CALIDOSCOPIO |
| Existía un hombre que a causa
de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la
vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida,
desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le
permitió destacarse como un estupendo artesano. Sin embargo, su trabajo
no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento, por lo
que la pobreza era una constante en su vida y en la de su familia.
Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a
su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que
los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y
aventuras. Al cabo de la cena de nochebuena pudo,
finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de
su hijo al recibir el precioso regalo. Durante los días y las noches siguientes
el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, con él regresó
a sus clases en la escuela del pueblo. Uno de aquellos pequeños, tal vez el
mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó
con la ambiciosa intriga que solo un niño puede expresar: "Oye,
que maravilloso calidoscopio te han regalado...¿dónde te lo
compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..." El amor solo se puede ver con el corazón... |