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Amistad, quizás sea eso |
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Quiero ser para tí como un puente sobre el río. De este lado, tu hoy. Del otro lado, tu mañana. Entre ambas orillas, el río de la vida: a veces está calmo, a veces turbulento; algunas veces traicionero, otras profundo y barroso. Es necesario atravesarlo.
Pero sí quiero ser el puente que haga más fácil tu trayecto.
Si
encuentras que no conviene pasar solo, usa mis hombros. Si me balanceo,
no tengas miedo. Dios me colocó en tu camino para ayudarte a cruzar el río de la vida. No vaciles en pisar solamente en mí. Y cuando estés por llegar, si quieres, recógeme. Pero si me entiendes bien, déjame en donde estoy: otros pasarán por mí, como tu pasaste.
Vive
intensamente la paz del sueño. Aprende
a tomar vacaciones de un minuto, al detenerte a mirar una flor, al
conversar con un amigo, al contemplar un amanecer o al leer algunas líneas
de un buen libro. Recuerda cada día la fábula de la liebre y la tortuga, para que sepas que vivir más intenso no quiere decir vivir más rápido y que la vida es más que aumentar la velocidad.
Hellen Keller (ciega, sorda y muda de nacimiento) |