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León
Wing-Kun Tam
Presidente de la Asociación Internacional de Clubes de Leones
Aceptar a los socios como si fueran
familia
En el mes de julio, Wing-Kun Tam se convirtió en el 95º presidente
internacional de la Asociación Internacional de Clubes de Leones y el
primer León de China en ocupar este cargo. Tam, que nació en Guangzhou,
China, fue educado en Hong Kong donde comenzó su empresa internacional
de flete y crió a sus hijos. Sus antecedentes chinos son una parte
integral de su identidad, pero su historia es universal. Las decisiones
vitales que fue tomando le formaron y le condujeron hasta el cargo
Leonística más alto.
Cuando Tam tenía 20 años, la empresa en la que trabajaba le envió a
Estados Unidos a estudiar administración de empresas. Siguió educándose
en San Francisco y después de varios años, volvió a Hong Kong. “En un
año, tomé las tres decisiones más importantes de mi vida,” comentaba
Tam.
Decisión nº 1
En 1981, comenzó su propio negocio. “Pienso que los que hemos nacido en
Hong Kong llevamos el espíritu empresarial en la sangre. Si uno quiere
hacer dinero de verdad, tiene que comenzar su propio negocio”, nos
decía. En la actualidad, la empresa de transporte de Tam tiene 200
empleados en 20 oficinas en varios países.
Decisión nº 2
En 1981, Tam también decidió casarse con Irene. “Era muy guapa y tenía
buen corazón,” comentaba Tam. “Nos hicimos buenos amigos”. Juntos,
tuvieron tres hijos - Alvin, Tiffany y Andrew. La devoción de Tam a su
familia no disminuyó su apego al trabajo, ni más tarde a los Leones.
Decisión nº 3
En 1981, a Tam le llamó la atención un prendedor con la letra L que uno
de sus asociados llevaba en la solapa. “¿Qué es eso?” le preguntó Tam.
“Si te unes a los Leones, subes de posición”, le dijo su asociado, y Tam
decidió unirse a los Leones. Era el socio más joven de su club; y el
presidente, que tenía 94 años, le dio su primera tarea – preparar
regalos para las personas de la tercera edad que el club iba a llevar a
un crucero. Tam llevó dulces y pequeños regalos a los jubilados. “No
podía creer la reacción que tuvieron”, recuerda Tam, que contó al
presidente la alegría que demostraron. “El presidente me respondió que
no era el valor de los regalos lo que era importante para ellos, sino el
amor y cariño que les llevé.”
Según Tam, fue entonces cuando “empezó a entender el espíritu de los
Leones. Comprendí que estamos para ayudar a los necesitados y compartir
nuestra felicidad con los demás. Mi club me trató como si fuera un
miembro de la familia. Como León nuevo, yo era como un bebé y mi club me
cuidó hasta que pude valerme por mí mismo y ser quien velara por los
demás. Nuestros clubes tienen que tratar a nuestros socios como si
fueran familia”, explicaba Tam.
Muy pronto, Tam empezó a organizar proyectos más grandes, incluyendo el
mayor proyecto que hasta entonces habían emprendido los Leones de Hong
Kong. Bajo su liderato, los Leones recaudaron más de 2 millones de
dólares para un Centro de Educación sobre Naturaleza. Con cada éxito,
Tam y los Leones iban elaborando planes más grandes.
No fue fácil lograr que las autoridades aprobaran una Convención
Internacional de Clubes de Leones con un desfile. “Cuando Tam acudió a
mí con la propuesta de acoger una convención y desfile de los Leones me
quedé muy preocupado porque nunca antes habíamos hecho nada parecido”,
comentaba Benny Ng, que en aquel entonces era un alto funcionario de la
policía de Hong Kong. “Tam estaba seguro de que Hong Kong podía hacerlo.
Creí en él y todos pusimos nuestra fe en él. Los eventos demostraron que
tenía razón”.
Tam solo estaba empezando. Había millones de chinos cegados por
cataratas. Tam y otros Leones comenzaron a reunirse con funcionarios
chinos para pedirles que permitieran a los Leones iniciar una campaña
contra las cataratas. Al poco tiempo, se aprobó un proyecto que fue
financiado por los Leones, y a esto le siguió Acción SightFirst en
China, que ayudó a recuperar la vista a 5,2 millones de personas.
Mientras Tam seguía registrando éxitos en los negocios y elaborando
proyectos Leonístico, su vida familiar cambió dramáticamente cuando se
enteraron que Irene tenía cáncer. Durante 15 años, Tam consoló a su
esposa, le llevó a los médicos y le ayudó a creer que podía conquistar
la enfermedad. El cáncer les unió más, en muchos sentidos. Pero con el
tiempo, Irene perdió la batalla.
Después que murió Irene, Tam yacía en el sofá día tras día, desconsolado
y agotado, viendo las noticias. Entonces en el año 2008, un terremoto
devastador azotó la provincia de Sichuan en China, en el que murieron
70.000 personas. Las imágenes que se televisaban sobre familias
destrozadas sacaron a Tam de su abstracción, y llamó a la sede
internacional pidiendo ayuda. Tam también recurrió a los Leones de
China. Equipos de Leones chinos manejaron por muchas horas para ayudar a
las víctimas. LCIF aprobó una subvención para catástrofes de 500.000
dólares.
“Había perdido a mi esposa y me sentía muy triste, pero creía que podía
ayudar”, explicaba Tam. “Luchó para obtener fondos y suministros”,
explicaba su hijo Andrew. “Podía ver en sus ojos una chispa que no había
visto desde que murió mi madre”. Tam creía en el poder del espíritu
luchador de Irene y creía en su capacidad para superar obstáculos. Cree
en los Leones y en nuestro sueño de servicio. |