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Por PDG Alberto Jacobson
Club de Leones Rosario Corazones Unidos
Distrito O-2 -
Argentina
Corría
1992 cuando conocí por primera vez un TALLER.
Algo distinto, que me impresionó gratamente y me llevó a investigar más
sobre el tema.
Descubrí que había un sistema ideado por Lions llamado Entrene al
Entrenador, donde un equipo de leones experimentados entrenaba a un
grupo de leones con ganas de aprender, para que pudiera enseñar. Parece
un trabalenguas, pero refleja fielmente lo que Lions quiso hacer cuando
diseñó el sistema. En 1993 asistí al curso que se realizó en Mar del
Plata, por dos MAESTROS que hoy son mis amigos: Manuel Caro y Juan
Antonio Suárez.
Nunca tuve vocación docente. De hecho, mi formación
universitaria transcurrió en la rama del derecho, pero es un hecho que
esa semana marcó mi vocación leonística. Aprendimos a comunicarnos, a
transmitir, a captar y mantener la atención de un grupo. No aprendimos
Leonismo, nos capacitamos para difundirlo. Capacitarse está en uno
mismo, transmitir los conocimientos requiere de un método , para que
sea eficiente y eficaz. Estoy convencido que nació allí mi carrera en
el Leonismo.
Con el tiempo dejaron de realizarse los talleres de
Entrene al Entrenador, bajo ese nombre. Lions incorporó el tema en el
rubro Liderazgo, evolución lógica si tenemos en cuenta que lo que
siempre se buscó fue la capacitación de dirigentes, para lograr leones
con capacidad para liderar, con conocimientos para hacerlo y con las
mejores herramientas para manejarse. No se entrega más el título de
Entrenador Distrital, como en los primeros tiempos. Seguimos formando
leones capaces, hábiles y entrenados en la tarea de comunicar, y los
llamamos Capacitadores. Pero ¿que es básicamente un TALLER? ¿Dónde
reside su importancia? ¿Cuál es la diferencia con un foro o una
disertación?
Un foro, una disertación, tienen como protagonista principal un
orador que se dirige a una audiencia para desarrollar un tema elegido.
Un taller es interactivo. Quien desarrolla un taller lo realiza
haciendo participar a todos los concurrentes. Es distinto escuchar una
conferencia y retener las partes de ella que nos interesaron o
impactaron, que participar de un trabajo grupal donde quien lo conduce
"lleva" a su audiencia a recorrer todos los detalles del tema
tratado, mediante métodos de participación visual, auditiva y crea
situaciones que hacen que el participante "viva" la
experiencia de encontrar y entender la razón de lo expuesto.
"Si lo escucho lo olvido, si lo escribo lo aprendo, si lo hago lo
entiendo".
Con esta máxima se puede definir sencilla y fácilmente el criterio con
que se realizan los talleres. El aprendizaje del tema tratado (que es en
definitiva lo que buscamos), se realiza despertando el interés de los
concurrentes sobre ese tema, con una buena exposición del equipo de
trabajo, la realización de entretenimientos especialmente diseñados
para ser resueltos mediante el ingenio, y sobre el final, una
retroalimentación de los temas tratados, que fije los conocimientos
adquiridos.
Hablamos de un equipo de trabajo en la realización de un taller, y
tiene su motivo.
La experiencia indica que no es bueno que el concurrente escuche una
sola voz por más de 45 / 60 minutos. Se pierde la atención, se vuelve
monótono el tema (en forma independiente de la calidad y capacidad del
orador). El cambio de voces, de estilos, de movimientos, recrea el interés
y produce una concentración más productiva.
Cuando un miembro del equipo expone, otro desarrolla luego el
entretenimiento que relaja la concentración pero fija lo aprendido.
Un Taller es entonces OTRA forma de capacitar. Con método con
estilo propio. Con una cualidad tangible: la satisfacción con que los
concurrentes terminan el taller.
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