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Por
el León Augusto Valdovinos
Distrito
T-1
Chile
Norte
En la inmensa gama de valores que el
hombre alberga en lo más profundo de su espíritu, sin duda, el servir
sin esperar una recompensa, es uno de los más relevantes.
¿ Cómo servir ? ¿ A quién ? ¿ Cuándo ?
He aquí la trilogía que busca una respuesta en la sensibilidad humana
y aquella llega en el instante preciso en que alguien se decide a
encontrar en sí mismo ese deseo de entregar de cualquier manera, sin
importar a quien y en cualquier momento, lo que se traduce en un término
simple y significativo, en una acción desinteresada y
maravillosa : SERVIR.
¡ Qué hermosa nos suena esta palabra ! En ella pareciera que se
hubiesen amalgamado todas las almas puras, todos los corazones sanos y
todos los espíritus nobles y fuertes.
Servir al que lo pide, al que llora, al caído y al vacilante; servir
con una sonrisa para dar alegría y con una frase de aliento al que
sufre; servir con amor y con ternura.
Hubo una vez un hombre que se llamó MELVIN JONES, quien tomó entre sus
labios tan significativo término, lo incrustó quedamente en su espíritu,
floreciendo con ello un pensamiento que muy pocos conocen :
...."Yo espero encontrar, en el camino que aun me falta
por recorrer en mi existencia, todas las posibilidades que la
providencia ponga en mi senda para poder entregar lo mínimo que tengo a
disposición de aquellos que lo necesiten, aunque estos no salgan a mi
encuentro; ojalá haya siempre una tierra más allá, con una meta que
siga siendo más y más importante a medida que nos acerquemos a su
logro, así trabajaré con ahínco siendo mi servicio no un sacrificio
sino una entrega total".
Muchos creyeron en él, en sus frases y en su ideología tan claras;
aunaron esfuerzos a su lado pues habían descubierto en Jones algo que
les instaba a seguirlo: una verdad que encerraba la filosofía misma de
la vida.
Corría el año 1913 y aquel joven rubio, bajo y macizo proveniente del
Este de los Estados Unidos, con el esbozo de una sonrisa en su rostro se
dió a la tarea de poner en práctica con aquellos que le acompañaban
lo que habíale dictado el altruismo de su alma.
¿Qué mejor para servir s sus semejantes que hacerlo practicando la
amistad, el compañerismo y la unidad con quienes le acompañaban? ¿Acaso no sería esto un estímulo, una vía expedita para
poder lograr en mejor forma sus buenos propósitos?
" El hombre solo, decía Jones, viviendo en una isla solitaria no
podrá nunca romper barreras, cruzar desiertos, subir montañas y vencer
obstáculos; sin embargo, actuando en una comunidad organizada, sin
dificultad logrará los objetivos y fines propuestos."
Sabias palabras, sin discusión las del padre del Leonismo Mundial.
Miles y miles de hombres, sin distinción de razas, color y credos, con
el paso del tiempo han ido abrazando esos limpios postulados que
encierran la divisa de la más grande organización mundial y que,
alrededor del orbe, gente de buena voluntad la practican con fe, cariño
y una gran esperanza: " NOSOTROS
SERVIMOS."
No importa el idioma en que ésta se exprese, SERVIR tiene un solo
significado, invariable, llano, abierto y preciso. SERVIR siempre, con
humildad, con deseos de hacerlo y sin que nuestras pupilas se detengan
después en aquellos que han recibido nuestra acción. SERVIR con los
brazos abiertos y con esas ansias propias de querer hacer algo por los
demás, no importando a quien, cómo y cuando.
Si logramos la trilogía dada, entonces podremos decir sin temor, sin
vergüenza y con toda hombría : YA SOMOS VERDADEROS LEONES.
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