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Por: C.L. PDG Julio N. Carreras.
Argentina
Esta serie de notas
están preparadas para organizar una Charla-Taller, y realizarlas en
forma interactiva, para que buscando ejemplos, se puedan poner en
práctica los conceptos vertidos.
Principios fundamentales del protocolo. Ordenación.
Jerarquización. Armonización.
Para poder comprender
mejor las materias de protocolo, vamos a ver los principios que
pensamos son fundamentales en el ejercicio del protocolo:
Principio de ordenación.
Antes de organizar un acto, este debe ser perfectamente clasificado
según el tipo o naturaleza del mismo: un acto privado, oficial,
público, etc.
Principio de
jerarquización.
Se deben establecer las categorías necesarias para la correcta
ubicación de elementos y personas. La jerarquización puede ser:
a) Material: La que ordena símbolos e instrumentos. (Por ejemplo
las banderas)
b) Personal: La que ordena personas dentro de los espacios que
se establezcan. (Autoridades, Invitados Especiales, Público, etc.).
Principio de armonización.
Dentro de este principio, se debe tratar de suavizar y solucionar
situaciones nuevas y desconocidas, que se nos pueden presentar en
determinados actos y ocasiones.
Este principio, no es más que un "amortiguador" en las relaciones cada
vez más complejas, con distintos pueblos, razas, religiones y culturas,
y fundamentalmente personas. La base de este principio de
armonización es el respeto.
Una vez cumplido con
los principios fundamentales, estudiados y resueltos, nos conviene
recordar cual es el concepto de Protocolo para saber lo que debemos
hacer:
1. Del
concepto.
El protocolo resulta
algo común a todos los pueblos y civilizaciones y, pese a lo que se
puede pensar a primera vista, no es una cuestión moderna, sino todo lo
contrario, pues ya en los jeroglíficos egipcios (año 3000 A.C.) se
encontraron conceptos referidos a este ámbito.
Proviene del latín “protocolum”,
que significa serie ordenada de escrituras y documentos. También
hace referencia a actas y custodias de libros.
El protocolo determina
las normas que hay que seguir en un acto. De él se afirma que
es la trascripción escrita de los usos, costumbres y
tradiciones de un determinado país o territorio en fórmulas
reglamentadas.
Así pues, el
protocolo es un instrumento más de los que se utilizan para la
proyección de la imagen pública de las instituciones u organizaciones,
puesto que la sociedad se sirve de él para establecer ordenamientos
espacio-temporales en un grupo determinado de personas, físicas o
jurídicas, de distinto o igual rango.
En un sentido más
concreto, el protocolo es el ordenamiento reglado y jerarquizado de
los componentes de un acto público o privado, según la naturaleza y
fines del mismo, en razón del cargo que ostenten los invitados y de la
causa de su presencia en torno al anfitrión.
1. Atendiendo a su
carácter, puede ser:
A -Público: se refiere al estado o a la persona unida a él y
que desempeña un cargo que ejerce legalmente (por ejemplo, un
municipio, administración pública, etc.)
B -Privado: referido a personas, asociaciones, tipos de
ONG´s,...
2. Según el espacio en el que se desarrolle el acto, lo podemos dividir
en:
A -Cerrado: instalaciones de un Club, SUM, Teatro, etc.
B -Abierto: desfile, colocación de una primera piedra,
entregas solidarias, etc.
3. En función de sus clases, podríamos clasificarlos en:
A –Civil, que a su vez puede ser Público o Privado.
B –Castrense, en este caso el protocolo militar se rige por
sus propias normas, pero deberíamos tener conocimiento de las mismas
por si tenemos invitados militares.
C –Religioso, que también tiene algunas Reglas Especiales de
acuerdo a las Jerarquías y al momento del Año Litúrgico o según cada
Religión.
A pesar de la posibilidad analizada, existen otras clasificaciones
de las cuales enumeraremos las siguientes, con las cuales consideramos
cubrir todo el amplio espectro de posibilidades:
1) Por la naturaleza de su función puede ser:
a) protocolo estructural: donde se determinan las
estructuras y las jerarquías.
b) protocolo de gestión: se determina la estructura y
gestiones realizadas en su seno, diferenciando entre protocolo y
atención a las personalidades. Determina la asistencia y atención
integral a personalidades.
c) Protocolo de la eficacia personal: se gestiona y perfecciona
la eficacia de las relaciones de las personas entre sí (P.E. necesidad
de intérpretes...).
2) Por el colectivo al que va dirigido el Protocolo puede ser:
a) Religioso y laico.
b) Civil y militar.
c) Protocolo del estado.
d) Protocolo social.
Otra de las clasificaciones propuestas está basada en las Reglas del
Protocolo en los Actos Públicos, de lo que surge lo siguiente:
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CLASES DE ACTOS: |
ORGANIZADOS POR: |
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1. De carácter
general. Oficiales (actos del Estado, públicos). |
El Gobierno, la Administración, las
Comunidades Autónomas, las Corporaciones Locales, etc. |
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2. De carácter especial. |
Determinadas instituciones,
organismos o autoridades con ocasión de acontecimientos propios
de su ámbito. |
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3. No oficiales. |
Corporaciones, fundaciones,
empresas, asociaciones, etc. |
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4. Actos privados. |
Ámbito familiar o doméstico. |
Conviene a estas
alturas dejar aclarado que pueden surgir cosas que escapan a todo
criterio preestablecido, lo que nos lleva a recomendar la utilización
de lo que se llama la Fórmula RES que nos indica que ante
cualquier circunstancia no prevista debemos responder bajo las premisas
de: Respeto-Educación-Sentido Común.
Entendido lo que hemos
explicado anteriormente, ya podemos hablar del concepto de
ceremonial, considerando que se trata del conjunto de formalidades
que, determinadas por el protocolo, se aplican en la
programación y desarrollo de actos públicos o ceremonia solemne, según
las normas establecidas, según la costumbre y según la tradición.
Así vemos que el
ceremonial se conforma con el conjunto de formalidades que se observan
en un acto público o solemne, mientras que el protocolo solo constituye
las normas y usos que establecen y ordenan dichas formalidades;
es decir, el ceremonial se basa en modelos de representación que
escenifican los actos, mientras que el protocolo define la proyección
externa de los actos y condiciona su proyección pública.
La ceremonia, con su
lenguaje de signos, símbolos, gestos, etc., debe dialogar con la
audiencia y, si su lenguaje no es comprendido, el diálogo se convierte
en monólogo y sale malparada la imagen transmitida de instituciones y
personas.
El ceremonial por lo tanto, nos dicta normas como la etiqueta. En la
terminología moderna occidental, el ceremonial apunta más a lo que es
boato, pompa, forma externa. En cambio, el protocolo tiene su base en
unas reglas o normas de carácter jurídico o consuetudinario.
Protagonistas del protocolo.
Todo lo dicho anteriormente va dirigido hacia el armado
de un evento que se compone de varios integrantes que deben estar
armónicamente conducidos debiendo buscarse que los mismos estén
totalmente cómodos y a gusto en el acto del cual son protagonistas.
Un protocolo
perfecto es aquel que no produce suspicacias entre las instituciones u
organizaciones y personas asistentes a los actos y que, además,
facilita la concordia y evita las confrontaciones.
Para alcanzarlo, debemos tener bien claro quienes son los protagonistas
del evento protocolario.
Consideramos que
debemos diferenciar entre:
ANFITRIÓN.
Es el que tiene convidados a su mesa. Él organiza como quiere o como
debe, las cuestiones protocolarias. Así, cuando se planifica: el puesto
central de todo acto ha de partir del número uno (anfitrión); por ser
la figura principal ocupa el puesto de honor y le corresponde dirigir
el acto. Su lugar en la presidencia lo puede ceder una sola vez y a una
sola persona; en este caso, pasa a sentarse a la izquierda (cuando esta
cesión es de carácter voluntario); si la cesión fuera obligatoria,
ocupará el lugar inmediato a la derecha.
PRESIDENCIA.
Mayor honor en un acto. Indica quién ha de dirigir ese acto a lo largo
de su desarrollo. Las presidencias son unipersonales y siempre son
impares. Aquí también se admite la cesión a favor de quien ostente el
mayor cargo.
INVITADOS.
El anfitrión es quien aplica las normas de preferencia teniendo en
cuenta la selección entre los invitados. Se aconseja en todo caso que
los invitados han de ser objeto de selección, según la naturaleza del
acto y según la imagen que queramos proyectar a un determinado público.
Orden de precedencias.
Nos quedaría tocar este punto, para completar una noción general de lo
que significa para nuestra sociedad Protocolo y Ceremonial.
Se trata de una de las fases del protocolo que establece la orden de
prelación entre las autoridades. Significa prioridad o antelación para
determinar la situación posicional en base a la jerarquía, al cargo o a
la categoría.
Para algunos autores consiste en la plasmación real del puesto de las
personas, a pesar de que también incluye banderas y otros signos.
Para otros, las precedencias implican el orden, situación o colocación
de las personas.
Cada país tiene la prelación de precedencias indicada para aquellas
personas que posean una responsabilidad institucional en él, la misma
regla se aplica a cada Institución Pública o Privada según la jerarquía
de cada uno de los asistentes.
En el momento de establecer un criterio de Precedencia siempre
debemos tener en cuenta que cuando todos los demás criterios son de
difícil aplicación nos queda el mejor consejero que podemos tener:
el sentido común y la costumbre. Los encargados del Protocolo,
gracias a su experiencia, sabrán salir airosos de cualquier imprevisto,
utilizando los criterios generales y una pequeña dosis de sentido
común, más, cuando las reuniones por nosotros realizadas, son con
asistencia tan heterogénea.
No debemos dejar de tener en cuenta no obstante la categoría de los
Funcionarios y lo que aconseja la Matriz Internacional, utilizando
además lo que se denominaría la precedencia por cortesía.
Sitio de honor
Como hemos dicho sobre las precedencias, el
ordenamiento correcto en cualquier acto es de gran importancia, ya que
puede provocar errores, molestias e incluso hay personas que se pueden
sentir ofendidas (antiguamente, producían hasta conflictos).
Dentro de las precedencias, existe la denominada "ley de la derecha"
o principio de la derecha, con el cual nosotros estamos más
identificados, siendo más usado.
Este principio nos indica que el sitio de honor o preferente es el que
se sitúa a la derecha de la persona de la más alta jerarquía en
cualquier tipo de acto o evento.
Según este principio, si el sitio de honor está situado en el sitio
central, respetando este principio, el sitio de más jerarquía debe
situarse a su izquierda, visto desde el público, (para que quede a su
derecha el sitio de honor).
Este principio es de aplicación tantos en actos donde las personas
están sentadas como en actos donde se está en pie.
Como en todo, caben excepciones a cualquier norma escrita o no, por
razones de cortesía, siempre dentro de unos límites razonables.
Banderas Oficiales.
Precedencia y Colocación.
Dado un acto organizado en la sede o en
algún otro lugar por una institución, suele surgir el problema de donde
se coloca la Bandera Nacional y la Institucional. A la derecha, a la
izquierda, adelante, detrás, las preguntas son muchas pero no así las
respuestas. Más no solamente surgen dudas sobre la ubicación, sino el
tamaño que debe tener, con respecto a los tamaños de la oficial; como
se iza, como se arría, etc.
Una cosa es su utilización como elemento publicitario y decorativo, y
otra cosa es la utilización en actos y eventos en los que tiene que
convivir con otras banderas e invitados. En el ámbito privado de una
institución, la bandera institucional puede estar en la entrada de la
sede, montada sobre el correspondiente mástil y en lugar bien visible.
También puede estar en los despachos de los directivos, en el hall de
entrada, en la sala de juntas y en otras dependencias comunes, a libre
elección de los directivos o mandos correspondientes.
En el caso de eventos o actos, si debe lucir junto a banderas oficiales
habrá que atenerse a las leyes vigentes del país sobre la Bandera
Nacional. Desde luego que una bandera de institución nunca debe
"mezclarse" con banderas oficiales, o sea colocarse en el mismo mástil,
cosa que si sucede con banderas oficiales de distintas autonomías.
Deberá ondear separada de éstas. Generalmente, las banderas oficiales
se sitúan a la derecha de la puerta de entrada (izquierda según se
entra o mira al frente) y las de la institución y otras privadas hacia
el lado izquierdo (derecho según se entra a la sede o se mira de frente
al edificio).
De esta misma manera se situarán las banderas en el interior en salas
de juntas, de reuniones, salones de actos y cualquier otra dependencia.
Las banderas oficiales pueden ondear siempre que se organice un acto
público, o actos a los que asisten autoridades (bien sean locales,
provinciales, autónomas, nacionales o internacionales). Dependiendo de
las autoridades que asistan así será el número de banderas a ondear. La
Nacional y la Leonística, no deben faltar nunca. Luego se pueden izar
más banderas a medida que se conoce la asistencia de autoridades
locales (bandera municipal), autoridades de otras autonomías (su
bandera autónoma), autoridades de otros países (bandera de su país),
etc.
Ninguna bandera puede ser de mayor tamaño que la Bandera Oficial de la
Nación, ni puede estar por encima de ella.
El izamiento y arrío siempre se hace simultáneo. Hay que tener en
cuenta que la primera que llega al tope del mástil es la Bandera
Nacional, y la última que llega cuando se arrían al final del recorrido
también es la Bandera nacional, debiendo quedar en este momento al pie
del mástil como llega, sin tocar el suelo, salvo que sea recibida y
sacada del mástil.
Tener siempre en cuenta que los aplausos deben realizarse hasta que
esté la Bandera Nacional al tope del mástil en el izado (se aplauden
las banderas); y al arrío se aplaude antes que se comience (se aplaude
a quienes fueron designados para arriarlas). Es el último aplauso de la
reunión protocolar.
Fórmula RES
Quedamos en volver
sobre este tema para explicitar más lo que significa esta fórmula y
porqué se crea y utiliza.
Podemos escribir
cientos de miles de líneas, comentar decenas de casos, poner cientos de
ejemplos, pero estamos seguros que, aún así, no podríamos cubrir todos
los eventos, actos, celebraciones, etc. que se producen en el mundo.
Todos ellos, pueden ser parecidos, en términos de organización, o ser
similares en su desarrollo, pero cada cual tendrá sus pequeñas
diferencias y particularidades que lo hacen único.
Por lo tanto, nos podemos encontrar en situaciones un poco imprevistas
que debemos solucionar.
Es por ello, que hemos creado lo que llamamos la "fórmula R.E.S.", la
cual es aplicable en todas las situaciones en las que nos podamos
encontrar, tanto en el plano organizativo, como en el plano de invitado
a un acto.
¿Qué es la fórmula R.E.S.?
Simple y sencilla,
comprensible para todo el mundo. Respeto, Educación y Sentido común.
Solamente eso, podrían preguntarse la mayoría de las personas. Si,
respondemos. Aunque parezca simple, en estos tres conceptos se guarda
la esencia fundamental para desenvolverse en sociedad.
Respeto.
Consideración sobre la
excelencia de alguna persona o cosa. Miramiento, atención, deferencia.
Es fundamental, aunque no podamos comprenderlo, ser respetuoso con
otras personas, otras costumbres, otras religiones, otras culturas ...
por raro que nos puedan parecer (podemos pensar al contrario, y ver lo
raros que les podemos parecer nosotros o nuestras costumbres). Una de
las bases fundamentales de toda sociedad es el respeto.
Sin respeto, no hay cordialidad en la convivencia, y puede dar lugar a
importantes conflictos. Además sino respetamos corremos el riesgo de no
ser respetados. No podemos imponer nuestras formas, nuestra cultura,
nuestra religión ... respetémonos.
Educación.
Doctrina dada a los
niños y jóvenes. El desarrollo o perfeccionamiento de las facultades y
aptitudes [del niño o adulto] para su perfecta formación adulta.
Enseñar una función o aptitud, especialmente la sensibilidad o el
movimiento. Enseñar [a uno] los buenos usos de urbanidad y cortesía.
Cortesía, urbanidad. Estos son alguno de los principales significados
que indican lo que supone la educación.
Es importante señalar, que la educación, no es un tema exclusivo de la
escuela, el instituto o la universidad. Se educa todos los días y en
todo momento. En casa, en la calle, en un restaurante ... pero, sin
lugar a dudas, uno de los sitios más importantes, es nuestra propia
casa. Desde pequeños "absorbemos" como esponjas todo lo que hay a
nuestro alrededor. Por eso el buen ejemplo debe ser una constante en
nuestra vida.
Sentido común.
Aunque podríamos decir
jocosamente que es el "menos común de los sentidos", es vital para
actuar de forma correcta.
Aunque con el tiempo se
aprende, no está en los libros o no es una materia que se pueda
aprender tan fácilmente. El sentido común, es la facultad para dirimir
como actuar ante determinadas situaciones. Y por supuesto, tratando de
hacerlo lo mejor posible para ese determinado momento.
Nadie nos puede decir como actuar, ante situaciones imprevistas, pero
la experiencia será un buen ayudante. Esto unido a una pizca de
ingenio, nos puede ayudar a salir airosos de la mayor parte de
imprevistos que se nos puedan presentar.
El sentido común es un rápido análisis que necesita una respuesta. Se
tienen en cuenta todos los parámetros o variables del entorno, y una
vez recopilados, mezclados y evaluados, se analizan y obtenemos una o
varias conclusiones/respuestas que podemos aplicar. La que consideremos
más correcta, es la que debemos aplicar.
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