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Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti
Argentina
El tercer objetivo del Leonismo es "tomar parte activa en el desarrollo
del bienestar cívico, cultural, social y moral de la comunidad" y
refiere a los cursos de acción para que ese bienestar que propugna se
logre de manera que la realización material y espiritual del hombre y
de su comunidad permita que sea posible buscar el progreso y la propia
felicidad, pero haciéndolo sin desmedro de los demás. Esa preocupación
hace que nuestro Movimiento Mundial de Servicios inste que a través de
la manera de pensar y de actuar de las personas e instituciones por él
creadas, se promuevan las mejores formas de convivencia social. En ese
sentido aprecia la importancia que reviste el practicar la armonía y el
respeto a los valores éticos y morales en las relaciones
interpersonales e institucionales mediante una actitud proclive al
entendimiento y al intercambio intelectual, artístico y cultural que
son propios de cada uno. Para lograr ese propósito trascendente como
Organización Superior de Servicios a nivel mundial se ha transformado
en una verdadera escuela de perfeccionamiento humano, cultivando las
virtudes que llevan a practicar el servicio con amor social y de
acuerdo a su Código de Ética, porque el Amor es la sabia de la nobleza
y la esperanza de poder alcanzar ese bienestar y la felicidad a la que
se aspira.
Ahora, ante la realidad que muestra el mundo como consecuencia de una
creciente insuficiencia del la observancia de los mencionados valores
humanos, se advierte que educar a la juventud en la actualidad es un
reto para los padres, el Estado y la comunidad, porque involucra
inculcarle valores éticos y morales destinados a formarlos como
personas de bien para que actúen como tales, y en tal virtud, el
Leonismo debería recrear el aporte que realiza para responder en mayor
medida a este requerimiento social.
Vemos que con respecto al proceso educativo público se advierte que
éste se ha preocupado más en proveer conocimientos destinados a formar
profesionales capacitados en determinadas disciplinas y destina escaso
tiempo a inculcarles tales valores humanos, quizás obligado por el
vertiginoso cambio producido por el mundo globalizado, en el que el
conocimiento y las nuevas herramientas surgidas del cambio tecnológico
han roto fronteras, distancias y tiempo. Reconociendo que tales cambios
son de utilidad para el desarrollo individual y colectivo -llámese
familia, comunidad o país-, se aprecia que también ha generado
problemas. Ahora, en las familias por ejemplo, es dable observar que en
general no existe adecuada comunicación interpersonal entre sus
miembros porque viven enfrascados por su propio desarrollo y progreso
individual y absorbidos en sus actividades. De esta situación una
importante cuota de responsabilidad le cabe a la Computadora .Personal
y a algunos otros productos de la revolución tecnológica, que han
modificado la forma de vida de la gente y provocado el encerramiento
individual de cantidad de seres humanos. Muchas parejas cabezas de
familia por las exigencias de la vida moderna trabajan fuera del hogar
un tiempo apreciable y viven acelerados, por lo que la transmisión de
los valores que deben inculcarles a sus hijos desde temprana edad la
realizan en forma insuficiente. El grueso de esa delicada función la
cumple el entorno de los hijos, es decir, la escuela, el medio donde se
desarrollan, el personal doméstico que los cuida y la TV, que ocupa un
tiempo valioso de la convivencia familiar y muestra muchos programas
que no son precisamente para tomar como modelo formativo.
Este sintético inventario de la realidad actual en esta delicada
cuestión es para llamar la atención sobre su gravedad y la urgencia de
adoptar medidas correctivas para detener este deterioro y recuperar el
terreno perdido, porque la insuficiencia formativa en esos aspectos
repercute globalmente sobre la población, que es de donde proceden
quienes participan en la actividad privada y los que son elegidos para
gobernar a la comunidad. Por ello es necesario que unos y otros
incluyan entre sus prioridades fortalecer el bien común revalorizando
en la enseñanza la importancia de los valores éticos y morales a fin de
que, además de técnica y profesionalmente capaces, los educandos se
enriquezcan con ellos, los respeten, practiquen y defiendan. Esto
debería hacerse en todos los niveles de la enseñanza, fomentando
también la toma de conciencia de la importancia que reviste que quienes
ocupan funciones públicas o privadas expectables brinden a la niñez y a
la juventud ejemplos a imitar, seguros que su aporte será invalorable
para lograr compartir una sociedad de mejor calidad humana y una
convivencia de respeto y consideración mutua.
El Leonismo, con un ámbito funcional de dimensión mundial también debe
tratar de profundizar su presencia en el seno de la sociedad para
contribuir a la recuperación de los valores éticos y morales que deben
primar en las relaciones humanas, sean económicas, políticas o
sociales. Pero en particular en las manifestaciones de su quehacer
conducente al servicio comunitario, practicando y difundiendo como un
verdadero servicio las pautas de conducta establecidas en el Código de
Ética de los Leones, cuidar esas facetas en la consideración de las
calidades de las personas que incorpora al Movimiento e incrementar el
apoyo que debe brindar a la juventud, en particular con respecto al
Programa Leones Quest y la promoción y desarrollo de las actividades
leoísticas para que los jóvenes tengan más Liderazgo, Experiencia y
Oportunidad.
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