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Recopilado por: C.L. Gonzalo Retamal Moya
Chile
La cortesía surge de una entrega auténtica
y de ceder voluntariamente al otro parte de nuestro poder, de nuestro
placer y quizá de nuestra comodidad... De poco nos servirá ser las
personas más cultas y correctas si estas cualidades no nos proporcionan
la sensación de bienestar y paz que obtenemos al dar un poco de
nosotros mismos.
Ella puede abarcar o se la puede traducir también en cierto modo como
todo el aspecto institucional de la vida social, las reglas existentes
para el arreglo de los vínculos sociales principales.
Las fórmulas de cortesía son pequeñas frases hechas utilizadas muy a
menudo en nuestra vida diaria. Aunque son muy variadas y algunas muy
localistas o influenciadas por costumbres locales, vamos a indicar las
más utilizadas y comunes que todos solemos utilizar a diario en nuestra
vida tanto laboral, como social o familiar.
Las mismas pueden ir acompañadas en algunos casos por gestos como una
sonrisa, una leve inclinación de cabeza, un saludo con la palma de la
mano, entre otras.
La cortesía es una característica especial de los buenos vendedores y,
en general, de las personas que logran tener preferencia cuando se
establecen relaciones comerciales. Las personas que son afables son
bien recibidas en todas partes y dejan una muy buena impresión respecto
de ellos mismos y de la empresa a la cual representan.
Normas de cortesía
Debemos tratar con respeto a las personas, así podemos hablar con mayor
claridad y también nos respetarán.
Las normas de cortesía son frases que utilizamos en la conversación
para expresar nuestro agradecimiento.
Buenos días
Buenas noches
Buenas tardes
Gracias
Con permiso
Disculpa
Muy amable
Pase usted
Le ofrezco mi puesto
Por favor
No volverá a suceder
Si practicas las normas de cortesía vivirás más feliz en tu comunidad.
La forma más común de saludo es estrechar las manos. Cuando existe más
confianza se saluda con un beso en la mejilla.
Siempre es muy cortés, al ir de visita, llevar algún pequeño obsequio.
El decálogo de la cortesía
Ser afable en el trato con los demás.
Cultivar el servicio en bien de otros.
Honrar el credo de la amistad con los
atributos de la cordialidad, gentileza y desinterés.
Ser galante.
Saludar amistosamente.
Ser solidario con los demás.
Reconocer los méritos de otros.
Auxiliar al necesitado
desinteresadamente.
Ser sumiso a nuestros superiores.
Fórmulas para ser Cortés
Siempre da las gracias por una atención
recibida, aunque ésta sea elemental.
Llega puntual a los compromisos que
tiene.
Presta la debida atención a su compañero.
Cuando va acompañada de un hombre, se
abstiene de fijarse en otros y alabarlos delante de él.
Si al entrar en una habitación, toca
primero a la puerta y pide permiso, aunque se trate de su propio
esposo o sus hijos.
Si mantiene sus rutinas de higiene y
belleza en privado.
Habla en voz baja, y evade temas de
conversación sobre temas polémicos o comprometedores.
Consulta con su pareja la posibilidad de
aceptar o no una invitación en conjunto. No toma sola decisiones que
les concierna a ambos.
Evita las demostraciones exageradas de
amor en público, pero sí demuestra su interés en él/ella.
Trata de complacer a su pareja y no le
impone sus preferencias, ya sea para ver un programa de televisión,
al ir a un restaurante, etc.
Es amable con los amigos de él/ella,
aunque tenga pocos intereses en común con ellos.
Siempre es atenta/o con la familia de
él/ella.
Cuando llama por teléfono, verifica
primero si no está interrumpiendo sus actividades.
Cortesía en la mesa
Nunca está de más recordar algunas reglas que quizás tengamos
olvidadas.
Para ser un buen anfitrión tendremos que conocer también las
principales reglas de cortesía y en particular las que tratan del
comportamiento en la mesa, que las tenemos a continuación:
Masticar silenciosamente y no hablar
nunca con la boca llena.
Los ruidos emitidos cuando se bebe, por
ejemplo un caldo, están rigurosamente prohibidos.
No llenar nunca demasiado la boca.
Llevar la comida a la boca y no al revés.
En la mesa mantenerse erguido, pero sin
rigidez.
La servilleta no se ata alrededor del
cuello, sino que se coloca sobre la falda ó los pantalones.
No apoyar los codos sobre la mesa, sino
mantenerlos cerca del cuerpo, aun cuando se tenga que cortar un
alimento más bien duro.
La cuchara sopera se llena sólo en sus
dos terceras partes y no se apoya en los labios por su extremo, sino
por un lado.
Cuando tengáis que inclinar el plato,
para recoger las ultimas cucharadas de sopa, no lo inclinéis hacia
vosotros, sino hacia el centro de la mesa.
El caldo en taza se bebe directamente de
la taza misma sin utilizar la cuchara. Con esta última sólo está
permitido probar él liquido para cerciorarse de que no está demasiado
caliente.
La cuchara sopera se deja en el plato con
el mango hacia la derecha y paralelo a vosotros.
Los alimentos no deben nunca esparcirse
desordenadamente en el plato, sino que deben mantenerse recogidos en
el centro del mismo.
El alimento se corta a medida que es
llevado a la boca.
Esta absolutamente prohibido limpiar el
plato con un pedazo de pan clavado en el tenedor.
Antes de beber es conveniente limpiarse
la boca para evitar el dejar huellas en el vaso.
No se deben tomar nunca dos bocados a un
mismo tiempo.
Los mariscos se toman con las manos,
sosteniendo las conchas por un extremo. Sólo para las ostras están
permitidos los cubiertos.
El pescado no se corta nuca con cuchillo,
sino que se usan cubiertos especiales. Primeramente se le quita la
cabeza, después la cola y finalmente se le practica un corte en el
vientre, para extraer delicadamente los filetes.
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