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LA FUERZA DEL LEONISMO COMO FACTOR DE INTEGRACIÓN |
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Por: C.L. PID Rodolfo Gill Paliari
Para superar la diferencia existente entre nuestros países se
necesitará de una gran dosis de buena voluntad, inclusive de
renunciamientos. Puede, quien no siente amor al prójimo, ser capaz de
semejantes actitudes?. Evidentemente que no. Llegamos entonces a la
conclusión de que, para superar esas dificultades se necesita, de un
gran idealismo, de una formación espiritual y humana que le haga pensar
antes que en él, en sus semejantes y los leones reúnen esos requisitos
fundamentales para una convivencia feliz. Y no solamente que se hayan
preparados para ello, si no que constituye uno de sus principales
objetivos: ese "crear y fomentar un espíritu de generosa consideración
entre los pueblos del caribe, mediante el estudio de los problemas que
afectan las relaciones internacionales", es un verdadero monumento a la
sapiencia y conciencia de un movimiento sencillamente maravilloso.
Aceptemos entonces, que él Leonismo con su gran fuerza espiritual y su
tremenda ascendencia moral-puedo ayudar a derrumbar los muros de la
incomprensión, la indiferencia y el egoísmo, para construir un mundo
mejor y mas humano.
Sabidos son los requisitos para ser León. Significa entonces al
Leonìsmo de cada país está constituido con lo mejor de cada comunidad,
con los elementos más destacados de la sociedad. Este conjunto de
hombres de bien, ubicados en lugares relevantes de la banca, la
industria, el comercio y las profesiones, pueden ejercer decisiva
influencia en la conciencia de su pueblo, a inclusive en la actitud de
sus respectivos gobiernos. Quizás ese trabajo individual que cada león
puede llevar a cabo en su país logre indirectamente forjar en el mundo
que anhelamos.
En Latino América existen solamente dos países sin leonismo. Quiero
decir que prácticamente en cada nación funciona un núcleo que puede
irradiar su influencia bien hecha para logar lo que es común anhelo: la
integración. Esta presencia del leonismo en casi todas las naciones
latinoamericanos en todo lector que no puede ignorarse y mucho menos
despreciarse.
Por último, y esto es una apreciación muy personal: confío en que cada
león sabrá cumplir con su deber y hacer de nuestro continente, con su
obra, su ejemplo, y su vocación con un ideal superior, el hogar común
donde los hombres de todas las nacionalidades vivan en una gran
familia, unidos todos por la gran bandera de la solidaridad humana.
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