"La Misión de Compartir"

Por: C.L. Salomón Wupuy

Perú
 
Si conceptuamos y analizamos el arte supremo de vivir, en este mundo maravilloso creado por el Divino Hacedor, además de compenetrarnos a la Doctrina Cristiana y cumplir con los preceptos de Jesucristo nuestro Señor, la alegría de compartir entraña en el ser humano, el lado más sublime; por emerger del corazón puro de nuestra existencia.

Si sólo prevaleciera la fraternidad, la amistad, la comprensión, el don de compartir, como fundamento capital de la vida en sociedad, más grande sería el género humano.


Los Leones, que abrazamos y practicamos la herencia de Melvin Jones, fundador de lo que hoy es la institución de servicio desinteresada más grande del mundo, nos enseña a cristalizar la misión de compartir.
Por algo, nos ha legado la vitalidad de servir al prójimo más necesitado y cultivar la amistad, como un fin y no como un medio.
Compartir, para nosotros los Leones, constituye dar, servir, amar; puesto que encierra similar significado. Se conjuga por igual. Y se asocia con el mandato Divino de "Ama a tu prójimo, como a ti mismo".


El concepto de Compartir, se demuestra en varios pasajes bíblicos, por ejemplo en San Marcos, encontramos la parábola de "La Ofrenda de la Viuda". El texto, nos ilustra en cuerpo entero: "Jesús sentado frente a las alcancías del Templo, miraba cómo la gente echaba dinero para el tesoro. Los ricos daban grandes limosnas. Pero también llegó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor.
Jesús, entonces, llamó la atención de sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos ellos. Pues todos han echado dinero que les sobraba; ella, en cambio, ha dado lo que había reunido con sus privaciones, eso mismo que necesitaba para vivir.»
Esta lección, dejada por Cristo a la humanidad, nos demuestra la gran virtud de una mujer con escasos recursos, pero rica de espíritu, para compartir. Incluso agotando lo poco que tenía, supo compartir con los demás en buena fe, como es lo que siempre irradia Dios. Y es muy placentero practicarlo, como lo hacemos los Leones en la selva de la vida y en los confines del planeta, donde haya germinado un Club de Leones, a través del don de compartir, que nos es característico por iluminar fe y ejemplar bondad, ante nuestros semejantes; y que, sin dudas, proviene del influjo del Padre Celestial.


En consecuencia, siempre tenemos que abrir nuestros corazones, con responsabilidad y esfuerzo supremo ante los demás; sin distingos de clases sociales, credos o ideologías. Compartir con el mismo nivel, fijándonos metas para continuar con nuestros principios y manteniendo el liderazgo, que el Leonismo ostenta en el orbe.
El que comparte la humildad y con el que más necesita, está en la senda de Dios. Sin olvidar la ética, el valor de la conciencia y el amor al género humano, por ser el amor de Dios.
Como nosotros, los Leones, tenemos que enseñar con el ejemplo, la trascendencia que concentra el principio de Compartir; el altruismo, el pan nuestro, que involucra la vida y nuestros actos, al reconocer la omnipotencia del Señor; tal como se exteriorizó en gozo de fe, en sentida oración y expresión; en el Congreso Eucarístico de la Diócesis de Chimbote, con ocasión del Jubileo Año 2000 "Cristo ayer, hoy y siempre".


El altruismo, es parte del saber compartir, como es parte del servicio colectivo que realizan los Leones, por brindar bienestar, cerrar heridas o propiciar muestras de júbilo y seguridad, dentro del espíritu de hermandad, para los más necesitados; consagración que debe de primar toda la vida, con trabajo honesto, al amparo de Dios.

Entonces la confianza del futuro, debe de partir del presente, sin rigor extremo. Compartir, es estrechar la diestra, sin rencor alguno. Es amar al prójimo, como así mismo.
Todo ser humano es indispensable en la sociedad mundial; el asunto, es saber imbuirles la responsabilidad de servir, como lo hacemos los Leones, sirviendo, concretizando acciones, obras o decisiones, en una forma útil y necesaria de compartir, para felicidad de nuestros amados hermanos y nosotros mismos. Recordemos, que la mayor felicidad que experimentamos es precisamente sirviendo, a un desconocido o un amigo en dificultad; es decir, buscando hacer una obra de bien social.


La luz del Gran Constructor Divino, definitivamente influye en el Don de Compartir, que se constituye en norma de los Leones. De ahí el lema de nuestra institución, que se agiganta con una frase honesta, pero rica, para actuar en la comunidad: "Nosotros servimos" . Y servimos, compartiendo con nuestros congéneres; con alegría y alto sentido cristiano. Con entrega y amor.
Monseñor Luís Bambarén Gastelumendi, Obispo de Chimbote y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, ha expuesto: "A vosotros hambrientos de Dios, os deseo un hambre de Dios cada vez mayor. Hay aquí hambre de pan. Por eso el Señor, nos ha enseñado a rezar: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy". Hay que hacer todo lo posible, para llevar ese pan de cada día a los hambrientos. Es una obligación de la sociedad peruana, para el bien del Perú; no puede faltar pan de cada día a los pueblos jóvenes: es un derecho de sus pobladores, derecho que expresamos en la oración".
Y nosotros los Leones parafraseando el mensaje de monseñor Luis Bambarén expresamos que estamos hambrientos de servir; hambrientos de compartir. En efecto, es la obligación nuestra de compartir con la gente de precaria condición, por la dicha de Dios.


El compartir, se concreta con la vocación del servicio y el más claro entendimiento, al hacerse realidad el bien, como devoción para el hombre y su medio. Es el amanecer de cada día para el ser humano, con toda la esperanza y nuevos alcances para su familia, en la interrelación cotidiana , conducente a construir su propia sociedad, con nuevos y sólidos cimientos, donde la paz y amor diario, sea la columna fundamental del género humano.


Compartamos a la vez, con el liderazgo de los Leones; con ese ejército de hombres desprendidos; laboriosos y naturalmente valiosos para nuestro mundo; pues son quienes, también, pregonan y practican los principios divinos, en la lucha contra la pobreza y las enfermedades. Compartiendo por amenguar la pobreza; teniendo fe en los mensajes bíblicos y en la mirada celestial, con optimismo, esperanza y fe.


Jesucristo nos inculcó que la misión de compartir, es el común denominador de nuestra vida y nos inspiró a ser benevolentes en nuestra existencia, siempre fieles a su doctrina.
Compañeros, estamos pues comprometidos; estamos en la obligación de compartir con nuestros hermanos, recordemos que Melvin Jones puntualizó: "Hay que devolver a la comunidad parte de que ella generosamente nos ha dado".

Hermanos Leones, compartamos hoy y siempre.