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Por: CL PDI Luis Murad
Argentina
"Un cerebro puede más que cien brazos"
José Ingenieros
Varios son los factores concurrentes para lograr, en forma oral o
escrita, una comprensión absoluta de algo que queremos transmitir.
En primer lugar, es necesario conocer el tema hasta en los más mínimos
detalles para tener autoridad ante el interlocutor y algo no menos
importante, saber transmitirlos, a los fines de lograr la
comprensión buscada. Para esto es muy necesario el conocimiento de una
buena pedagogía aplicada a una eficiente didáctica, que resulte
penetrante al lector o al auditorio.
Cuando de esto último se trata, es fundamental un pleno dominio del
mismo, entonces el disertante aprecia en la expresión de los que
escuchan, si el discurso interesa mucho, poco o nada y con ello marcar
la continuación o no del tema.
Se puede tener una expresión cabal que oriente al disertante y esto
ayuda, porque insistir cuando no se refleja un interés lo lleva al
aburrimiento y por ende, al fracaso de la conferencia. Cambiar a tiempo
salva al orador.
En la cátedra, si el profesor titubea, se gana la desaprobación de los
alumnos, que luego se transforma en bromas ( los argentinos decimos
cargadas ). Los Leones son respetuosos, no bromean, pero descreen de
los conceptos vertidos en clara desautorización. No debemos llegar a
esto.
Cuando se observa interés en el tema y el desarrollo del mismo, se hace
necesario apretar el acelerador, porque el auditorio está en sus manos.
El orador tiene que tener un paso firme, que transmita seguridad de los
conocimientos, saber moverse detrás del atril, del mismo modo que el
cirujano lo hace en el quirófano, seguro, claro, marcando las pausas y
énfasis en las palabras más significativas, porque todas no son iguales
y esto se puede hacer cuando hay un dominio total del tema. Solamente
así podrá lo enunciado en párrafos anteriores. El artículo no solo debe
ser bueno, sino también llegadero. Si no es comprensible, se malogra.
La condición de docente contribuye claramente a la transmisión de lo
que queremos, dado que saber es muy importante, pero saber
transmitirlos es fundamental para que sea bien aprovechado.
Llevado a otros sectores de la vida leonística, se puede decir que la
gran mayoría de los conflictos del Club o la pobre interpretación de lo
que se está tratando en un debate de la Convención o cualquier tipo de
reuniones deliberativas, se atribuye exclusivamente al desconocimiento
total o parcial de la materia. De allí lo fundamental de estar bien
informado para no cometer el error, que se hubiera evitado con un pleno
conocimiento, que se pueden adquirir en las múltiples publicaciones de
la Asociación, y cuando se tiene la posibilidad de recurrir a Leones
experimentados, no se debe desaprovechar, ya que la experiencia puede
ayudar a aclarar los problemas o lo que también es importante,
evitarlos.
"El hombre cuando enseña, aprende" ( Séneca ).
Vale la pena tenerlo en cuenta.
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