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Recopilado por: C.L. Gonzalo Retamal
“Camina un rato con mis zapatos“
Proverbio indio.
En esta oportunidad hablaremos de la “ Empatía”, la cual no es otra
cosa sino “ la habilidad que posee un individuo de inferir los
pensamientos y sentimientos de otros, lo que genera sentimientos de
simpatía, comprensión y ternura”.
Muchas disciplinas las han considerado un fenómeno muy importante y
relevante entre ellas la psicología que le asigna, un rol de mediador
cultural, para evaluar la conducta social. Ha sido un tema de interés
tanto para la psicología clínica como educacional, social y de la
personalidad.
Algunos doctrinarios la definen como la habilidad cognitiva, que es
inherente a un individuo, de tomar la perspectiva del otro o de
entender algunas de sus estructuras de mundo, sin adoptar
necesariamente esta misma perspectiva, es como colocarse en los zapatos
del otro y aunque no pienses igual que ellos conocer o entender lo que
ellos sienten a sabiendas de que cada individuo posee un guión propio.
Para otros la empatía es empírica, ya que es como una experiencia
adquirida a partir de las emociones de los demás a través de las
perspectivas tomadas de éstos y de la simpatía, definida como un
componente emocional de la empatía.
En resumen podemos decir que no es otra cosa sino la habilidad para
estar consciente de, reconocer, comprender y apreciar los sentimientos
de los demás”. En otras palabras, el ser empático es el ser capaces de
“leer” emocionalmente a las personas.
La empatia se enlaza con otras habilidades o capacidades de
comportamiento importantes dentro de las cuales se incluye: calidad de
interrelación, desarrollo moral, agresividad y altruismo. También
incluye un respuesta emocional orientada hacia otra persona de acuerdo
con la percepción y valoración del bienestar de ésta y una gama de
sentimientos empáticos como ya hemos dicho anteriormente simpatía
compasión y ternura.
Los estudiosos de la materia han establecido que puede existir una
empatía que abarque respuestas con pautas afectivas y cognitivas.
Trayendo esto como consecuencia dos distinciones : “ empatía
cognitiva”, constituye una comprensión del estado interno de otra
persona, y “empatía emocional” (o afectiva), que involucra una reacción
emocional por parte del individuo que observa las experiencias de otros
y se coloca en el lugar del mismo.
A los efectos de una mejor comprensión del concepto dado anteriormente
es necesario distinguir entre capacidad y tendencia empática.
Una capacidad, es propia de cada individuo que posee la habilidad de
conectarse con actividades mentales, puede adoptar la perspectiva de
los demás o atender a sus propios estados internos..Se han establecido
teorías que se refieren al desarrollo de la empatía de los niños,
estableciendo que virtualmente desde el nacimiento el infante es capaz
de experimentar un estado de aflicción personal en respuesta a la
aflicción de otros, incluso la de su madre cuando se encuentran en el
vientre. Sin embargo las habilidades cognitivas del niño se desarrollan
con la edad, así como también los sentimientos de simpatía y la toma de
roles, pero a la vez disminuyen la capacidad de aflicción personal. En
fin a medida que vamos creciendo perdemos esa habilidad que poseemos de
forma innata de colocarnos en el lugar de otros.
Las funciones de la empatia van desde la motivación, ya que amplifica o
intensifica la motivación a aliviar la necesidad de otra persona. Hasta
la información acerca del grado en el cual uno valora al bienestar de
las otras personas y desea aliviar su necesidad.
Existe una relación entre el “ Ser” y la “ Empatía” ya que las personas
están predispuestas a empatizar con aquellos que consideran similares o
con objetivos parecidos a los de ellos, que encuentran dicha similitud
como resultado de su interacción, entender esta relación nos puede
llevar a entender a que se debe el aumento de empatía en determinadas
situaciones en comparación con otras , como por ejemplo : Aumenta
cuando la persona experimenta angustia; motivando que se preste ya sea
una ayuda egoísta o ayuda dirigida a reducir la propia angustia y
afecto empático ayuda altruista o ayuda dirigida a reducir la angustia
de los demás . La angustia personal aumenta si uno de los sujetos que
intervienen en el proceso empático posee auto- discrepancia (estados
afectivos negativos), sin embargo, el afecto empático sólo aumenta sí
el sujeto comparte la vulnerabilidad emocional de la otra persona.
Cuando uno de los sujetos ha experimentado la angustia de la otra, se
produce empatía y conductas altruistas ya que se revive esa angustia.
La relación entre auto- estados compartidos y los efectos emocionales
de la empatía podría llevarnos a entender la motivación interpersonal.
Las personas que orientan su atención en entender los sentimientos de
los demás y que se comprometen afectivamente con ellos, experimentan un
mayor interés empático y ofrecen más ayuda que aquellos que se centran
en los procesos de pensamiento. Lo más probable es que una persona que
experimenta empatía por otra, reacciona en forma altruista sin embargo,
no siempre ocurre de esta manera. Podría esto deberse a que existen
factores situacionales como la presencia de terceros , situaciones
ambiguas, etc; Que van a promover o inhibir la conducta altruista. La
relación más alta entre empatía y altruismo se da cuando existe una
relación entre personas y una de ellas necesita ayuda.
Dentro de la empatía podemos observar que muchas veces puede ser que
experimentemos ese sentimiento de entender a los demás pero que se nos
presenten otras circunstancias que pueden llevarnos a que a pesar de
tener el sentimiento empático, actuemos por motivos egoístas ya que
observamos el costo de la ayuda y en este caso nos encontramos ante un
conflicto de intereses entre el bienestar propio y el de los demás, por
lo tanto dentro de nuestra sociedad aún cuando las personas
experimentan este sentimiento no se comportan como tal, debido a esa
lucha de intereses que se presentan. Ya que el alto costo de la ayuda
desvió la atención en considerar a los demás.
La empatía debe presentarse en las parejas, donde cada miembro trata de
inferir con precisión pensamientos y sentimientos del otro. Desde luego
esta inferencia guarda una relación proporcional al tipo de relación de
las parejas, es necesario que se basen en sinceridad, habilidad de
comunicación y funcionamiento total de estas Cuando las parejas
resuelven conflictos de forma directa y abierta, se logra un mejor
diagnóstico de la situación y se tiende a desarrollar más comprensión
de sentimientos y pensamientos en sus discusiones.
La relación entre empatía y calidad de relaciones son mayormente
positivas, si los asuntos confrontados son más triviales, menos
conflictivos y menos amenazadores para la relación; y la relación
podría ser negativa si el contenido de la confrontación es más
importante, más conflictivo y más amenazador.
Además se plantea que el conocimiento personal acerca del otro aumenta
la empatía, por lo que se daría más en amigos que en desconocidos. El
atractivo físico también sería un factor importante de considerar.
La empatía es una respuesta afectiva- cognitiva en virtud de que se
activa por el estado de necesidad de otra persona y su intensidad se
relaciona con la rapidez e intensidad de la ayuda subsiguiente, la que
también depende de la información acerca de los pensamientos,
sentimientos del otro y cuánto valoramos el bienestar de éstos. La
empatía es importante ya que repercute en gran parte en el repertorio
de conductas sociales, tales como relación de pareja, amistad,
agresión, conductas altruistas, actitud hacia los desconocidos.
La empatía en su mayoría es motivada por un deseo altruista de aliviar
el estado de necesidad en que se encuentra una persona y no sólo tal
como lo han establecido algunos especialistas el deseo egoísta de
mejorar nuestro propio estado de tristeza o angustia que pudiera
provocar el percibir a alguien en necesidad.
Tendemos más a empatizar con amigos que con extraños porque existe un
mayor intercambio de información con los primeros y también debido a la
información previa almacenada que se tiene de estos. Esto permitiría
inferir con mayor rapidez y precisión pensamientos y sentimientos del
otro haciendo más fácil interpretar las situaciones en las cuales
debemos ser empáticos.
Se considera que la misma es una habilidad de carácter subjetivo, ya
que es dependiente del individuo que la manifieste dadas las
características de la percepción como fenómeno cognitivo implica no
sólo la adquisición de información inmediata del ambiente, sino que
juega un papel importante la información obtenida a través de vivencias
previas y la relación que se establece entre ambas.
La empatía es clave dentro de los avances de nuevas ciencias que han
surgido en la época contemporánea entre esta la “ Inteligencia
emocional” considerándola como un rasgo característico de las
relaciones interpersonales exitosas. Constituye algo como nuestra
conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los
sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez
emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad. Su importancia
la podemos destacar en diferentes aspectos, entre ellos: Desde el punto
de vista social. Una insuficiencia en nuestra habilidad empática es el
resultado de una sordera emocional, y como consecuencia de esto, se
evidencian fallas en nuestra capacidad para interpretar adecuadamente
las necesidades de los demás, aquéllas que subyacen a los sentimientos
expresos de las personas. Por ello la empatía es algo así como una
brújula social , que nos permite navegar con acierto en el propio mar
de nuestras relaciones. Debemos prestarle atención para no equivocar el
rumbo y arribar a nuestros mejores caminos.
La empatía nos permite ver las situaciones a través de los cristales de
otros. Muchas veces consideramos que comprendemos a los demás, pero no
es así; ya que simplemente observamos de forma superficial. Lo peor se
sobreviene cuando confrontamos su posición con la nuestra y no podemos
“ver” más allá de nuestra propia perspectiva y de lo aparentemente
“evidente”. La postura, el tono o intensidad de voz, la mirada, un
gesto e incluso el silencio mismo, todos son portadores de gran
información, que siempre está ahí, para ser decodificada y darle la
interpretación apropiada. De hecho, no podemos leer las mentes, pero sí
existen muchas sutiles señales, a veces “invisibles” en apariencia, las
cuales debemos aprender a “leer”.Todos estos son mecanismos que nos
permiten entrar en contacto con los demás y de alguna u otra manera
entender lo que estén sintiendo ante una situación determinada. Algunas
de las características que presenta un individuo empático puede ser
habilidad en leer las situaciones mientras tienen lugar, ajustándose a
las mismas conforme éstas lo requieran; al saber que una situación no
es estática, sacan provecho de la retroalimentación, toda vez que saben
que el ignorar las distintas señales que reciben puede ser perjudicial
en su relación. Cuentan con una buena capacidad de escuchar, diestra en
leer “pistas” no verbales; sabe cuando hablar y cuando no, todo lo cual
le facilita el camino para influenciar y regular de manera constructiva
las emociones de los demás, beneficiando así sus relaciones
interpersonales. Pueden ser buenos negociadores, orientados hacia un
escenario donde todas las partes salgan ganando.
Las personas que no poseen las habilidades mencionadas anteriormente
tienen dificultades para “leer” e interpretar correctamente las
emociones de los demás, no saben escuchar, y muchas veces son
ineficientes leyendo las señales no verbales, razón por la que pueden
evidenciar una torpeza social, al aparecer como sujetos fríos e
insensibles. Esto derivado del principio en el que la insensibilidad a
las emociones de los demás socava las relaciones interpersonales. Los
individuos que manifiestan incapacidad empática no saben leer su radar
social, motivo por el que algunas veces sin proponérselo dañan la
intimidad emocional de quienes tratan, pues al no validar los
sentimientos y emociones del otro, éste se siente molesto, herido o
ignorado, trayendo un fracaso en sus relaciones interpersonales.
Cualquier tipo de relación, amical, marital, familiar o de trabajo,
puede verse afectada por esta capacidad. De hecho, investigaciones
diversas demuestran que es una habilidad esencial en muchas
ocupaciones, especialmente en aquéllas que tienen que ver con el trato
al público, las ventas, las relaciones públicas, los recursos humanos,
la administración, por citar algunas.
Lo cierto es que sus aplicaciones pueden ser diversas, en la formación
de líderes, en estudios de identificación de necesidades
organizacionales y/o del mercado, en consultoría organizacional, en
psicoterapia, en medicina, entre otros. En todas éstas es una habilidad
crucial para alcanzar la excelencia. Desde otros zapatos Cuando
hablamos de empatía no necesariamente quiere decir estar de acuerdo con
el otro, dejando de lado nuestras propias convicciones y asumir como
propias la del otro. Por el contrario, es una habilidad donde se puede
estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser
empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias
motivaciones. A través de la lectura de las necesidades de los demás,
podemos reajustar nuestro actuar y siempre que procedamos con sincero
interés ello repercutirá en beneficio de nuestras relaciones
personales. Pero ello es algo a lo que debemos estar atentos en todo
momento, pues lo que funciona con una persona no funciona
necesariamente con otra, o es más, lo que en un momento funciona con
una persona puede no servir en otro. La empatia es un arma sutil en
nuestra relaciones que podemos usar en beneficio propio y de los demás,
que no son para destruir sino para hacer florecer relaciones
provechosas en áreas de nuestro crecimiento como seres humanos.
Debemos realizar un autoanálisis y tomar en cuenta que cada vez que nos
acercamos a las personas esperamos de ellas atención y comprensión pero
cuantas veces la damos nosotros, en medio de todas nuestras prisas y
preocupaciones nos volvemos egoístas y olvidamos que los demás también
tienen algo importante que comunicarnos, es aquí donde se puede hallar
otro de los grandes valores que posee la empatía cuando nos ayuda a
recuperar el interés por las personas que nos rodena y a consolidar la
relación que con cada una de ellas tenemos.
La realidad que rodea a la empatía no es que sea el producto del buen
humor con que despertamos, como tampoco del afecto que nos une a las
personas. Si esta combinación fuera común, siempre estaríamos
disponibles para escuchar a los demás y dejaríamos momentáneamente
nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a
quienes nos rodean, pocas veces o casi nunca las circunstancias son tan
favorables, por lo tanto debemos tomar en cuenta que la misma es un
valor que se vive habitualmente, y que es independiente de nuestro
estado de animo o disposición interior. A los fines de ser empáticos
debemos superar ciertos obstáculos como : el cansancio, el mal humor,
el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el
estudio. En casa se nota cuando los padres prestan poca atención a los
“pequeños” problemas o alegrías de sus hijos, con su actitud -y muchas
veces sin querer- procuran evadir esa molestia e inoportunidad para
encerrarse en sí mismos; en la pareja cuando alguno da monosílabos,
gestos o sonidos guturales como respuesta; cuando tenemos tantos
problemas, y lo que menos deseamos es escuchar lo bien o lo mal que les
sucede a los demás. No debemos dejarnos llevar por nuestro animo y
permanecer de forma obstinada en nuestro mundo, comportándonos
indiferente y poco amables con los demás, queremos ser comprendidos sin
antes comprender a los demás. Por tanto, la empatía implica generosidad
y genuina comprensión: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el
esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los demás
quieren participarnos. Tampoco debemos establecer diferencias entre
personas, y ser enérgicos y tomarla como una actitud de nuestra
personalidad siempre abierta y dispuesta a entender las necesidades de
los demás.
La empatía nos da un sin fin de posibilidades, primero hacia nuestros
semejantes, quienes buscan con quien compartir y confiar sus problemas,
alegrías, triunfos y fracasos, ser escuchados y comprendidos. De esta
forma tenemos la inmejorable oportunidad de procurar el bienestar,
desarrollo y perfeccionamiento de las personas, lo cual manifiesta el
profundo respeto que les debemos. La ventaja principal de la empatía es
que nos permite una mejor interrelación con las personas que nos
rodean, a través del trato cotidiano, estamos en condiciones de mejorar
en familia, obteniendo una mayor colaboración y entendimiento entre
todos; con la pareja la relación es cada vez más estable y alegre; con
los amigos garantiza una amistad duradera; con los conocidos abre la
posibilidad a nuevas amistades; en la empresa ayuda a conseguir una
mayor productividad al interesarnos por los empleados y compañeros; en
la escuela se obtiene un mejor rendimiento por la relación que se tiene
con los alumnos y entre ellos mismos.
Los líderes de excelencia deben poseer esta habilidad ya que es una
gran colaboradora en la capacidad de motivar y encauzar positivamente a
las personas; enseñar a tener ese interés por los demás y vivirlo
habitualmente, es la mejor forma de transmitir liderazgo. Vivir el
valor de la empatía es algo sencillo si nos detenemos a pensar un poco
en los demás como consecuencia, aprenderemos a actuar favorablemente en
todas las circunstancias. Por eso, debemos estar pendientes y cuidar
los pequeños detalles que reafirmarán este valor CONSEJOS PARA SER
EMPATICOS Trata de sonreír siempre, esto genera un ambiente de
confianza y cordialidad. Manifiesta serenidad y observaras como se
desarma hasta el más exaltado.
Primeramente considera como importantes los asuntos de los demás y
después los propios. Después de haber escuchado, la persona que se ha
acercado a ti seguramente tendrá la capacidad de entender tu situación
y estado de ánimo, por lo cual estará dispuesta ayudarte. Evita emitir
juicios prematuros sobre las personas ya que ocasionaría un cambio en
tu disposición interior (no pienses: “ya llego este molesto”, “otra vez
con lo mismo”, “no me deja en paz”, “otra interrupción”) Si alguien se
acerca a ti, es porque necesita con quien hablar... No los defraudes.
Si no tienes tiempo o es un mal momento, exprésalo con cortesía y
delicadeza con asertividad, sin embargo, no dejes pasar mucho tiempo
para charlar con la persona. Aprende a escuchar , evita demostrar
prisa, aburrimiento, cansancio, dar respuestas tajantes u distraerte en
otras cosas; además de ser una falta de respeto, logras autodominio y
demuestras interés por las personas.
Infunde ánimo con palabras, una palmada en el hombro o un gesto amable,
sobre todo si la persona tiene problemas. Para finalizar podemos decir
que la empatía es un valor necesario en todos los roles de nuestra
vida, ya que sin ella es bastante difícil establecer relaciones
interpersonales duraderas, debemos preocuparnos cada día por cultivar
este valor, para el beneficio de los demás y el propio, cuando
cultivamos este nos trae otros como confianza, amistad, comprensión,
generosidad, respeto y comunicación. Tratemos de hacerlo aun cuando la
vida moderna en muchas oportunidades no nos lo permita debido a la
prisa en la que vivimos.
“Las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo
terminarían si las personas se
pusieran en los zapatos de sus adversarios
y entendieran su punto de vista”
Mahatma Gandhi
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