OBJETIVIDAD

Por Manuel Márquez Campos

Club de Leones de Torremolinos

España

1.- La objetividad a la hora de analizar problemas y situaciones es la primera condición del buen liderazgo. Sin una visión objetiva de las cosas no se puede dirigir correctamente.. Quien sea incapaz de adoptar una postura realista ante los hechos y situarse objetivamente ante ellos no podrá avanzar por el camino dirigente. El sentido de la realidad es piedra de toque y rasgo distintivo de todo auténtico líder. No hay sentido de liderazgo sin sentido de la realidad. 

2.- Para actuar sobre la realidad para transformarla y mejorarla – que es en definitiva lo que busca toda acción dirigente -  hay que empezar por aceptarla: hay que abrirse a ella sin tapujos, prejuicios  ni condicionamientos,  sin reservas mentales de ninguna clase.Hay que ver las cosas tal como son,  y no como quisiéramos que fuesen; contemplarlas con una mirada serena, ecuánime y realista.

3.- Lo fundamental para un dirigente es la justa y correcta visión – lo que la doctrina budista llama samma ditthi,  “recta comprensión” o “ recta visión”-. Es decir, la visión no deformada ni deformante, no miope  ni estrábica, no arbitraria ni caprichosa,  no distorsionadora ni violentadora de las cosas; la visión sana y lúcida, clara y penetrante, ajustada a la verdad y a la realidad de los hechos.

4.- Bien se puede afirmar que el tener “buen ojo” o “buena vista” – en la significación más profunda y simbólica de tales expresiones -  es una de las cosas más necesarias para el líder. Por eso, la formación de un buen dirigente – para el dirigente leonístico también -  ha de empezar por la purificación  de su mirada, por la rectificación y el afinamiento de ésta mediante el método adecuado.

5.- Decir objetividad es decir lucidez, inteligencia, clarividencia, racionalidad, sentido de la realidad, mesura, equilibrio  intelectual, limpieza y serenidad de la mirada. La visión objetiva supone el dominio de la razón sobre las pasiones que, por lo general, ofuscan la mente del individuo y entenebrecen su misión.

6.- Para conseguir una visión objetiva , correcta, clara y serena de las cosas es indispensable corregir la propia mentalidad y liberarse de todos los vicios , errores, desviaciones o deformaciones, de la visión, tan frecuentes en la mentalidad moderna. Vicios como el  subjetivismo, el pragmatismo,  el racionalismo, el sentimentalismo, el individualismo, el partidismo, el especialismo o el voluntiarismo deforman la vista intelectual de muchos dirigentes.

7.- Es raro encontrar a una persona que vea las cosas sencillamente como son.  Unas veces se cae en el optimismo,  otras en el pesimismo; en ocasiones se ve  todo excesivamente difícil  y complicado y en otras demasiado sencilla e incluso simplista. Cada cual ve la realidad con las gafas que el mismo se  ha puesto. Y, lo que es peor,  cree que no hay otra manera de verla, considerando que esas gafas deformantes de fabricación propia son algo lógico y natural,  que uno ya no se las puede quitar y las tiene que llevar de por vida.

8.- El no querer ver la realidad es uno de los rasgos característicos de todo mal dirigente. En él se observa siempre  una acusada tendencia a darle la espalda o pasar de alto por ella, a acallarla o silenciarla, a tergiversarla  y desfigurarla. Aunque los hechos estén  diciendo a voces  “no sigas por ese camino, que te vas a despeñar”, él  simulará que no ha oído nada y seguirá por el camino que va  haciendo toda clase de fútiles esfuerzos  para convencerse  de que ese es el mejor camino o el único camino posible.

9.- Con argucias que él considera inteligentes, el dirigente ayuno de objetividad dará la vuelta al mensaje que le envía la situación, la voz de lo real,  para hacerse creer a sí  mismo, que los hechos refrendan su postura. Viene a decirse para su coleto: “aunque la realidad parece que dice A, en realidad si se miran las cosas a fondo,  con cuidado y meticulosidad, no dice A, sino que dice B, que es precisamente lo que yo vengo sosteniendo,   con lo cual sale en mi apoyo y me da la razón”. Y después intentará imponer a los suyos esa visión tan peculiar haciéndoles comulgar con  ruedas de molinos.

10.- No hay nada peor para un dirigente  que el pensamiento desiderativo,  lo que los anglosajones llaman  wishful thinking; Es decir el interpretar los hechos y  situaciones a través del prisma desfigurador de los propios deseos, confundir la realidad con el anhelo y querer que la realidad diga, lo que nosotros queremos que diga.

11.- El pensamiento desiderativo, o wishful thinking,   que es una de tantas  formas en que puede manifestarse  lo que se suele llamar  "“pensamiento débil"”, causa estragos en la vida organizativa de toda clase de entidades, asociaciones y grupos sociales  siendo la causa de la mayor parte de los problemas que  aquejan a familias, empresas, comunidades y asociaciones.

12.- Objetividad quiere decir mente abierta , dúctil y ágil, libre de prejuicios, automatismos  y fijaciones. Una mente despejada de nieblas sentimentales y pasionales, capaz de captar con limpieza lo que  tiene ante sí  y de adaptarse con facilidad al entorno y a las exigencias de este planeta. Ver objetivamente las cosas significa desprenderse de aquellas trabas que dificultan la  percepción,  aprehensión o captación de lo real. Para conseguir esa visión objetiva y realista que todo buen líder necesita, hay que superar cualquier forma de cerrazón mental  o bloqueo  psíquico. Hay que liberarse de lo que el filósofo español Julián Marías, llama “enquistamiento mental”.

13.- La primera norma para un dirigente ha de ser  el respeto a la realidad. Esto es: una postura realista, seria rigurosa, imparcial y objetiva, impersonal y desapasionada ante todos los problemas y circunstancias. El líder no  puede ni debe sustituir “la” realidad por “su” realidad , que será siempre una realidad ficticia. Ha de vivir en “el” mundo y no en “su” mundo.

14.- Un auténtico líder da primacía a la realidad sobre la apariencia; no se deja engañar por el aspecto ilusorio y superficial de las cosas, sino que va hasta el fondo, mira lo que hay  tras la fachada de personas, hechos y circunstancias. Si te atienes a la realidad de las cosas, si no te  precipitas en los juicios ni dejas que te engañen las apariencias engañosas, te ahorrarás muchos sinsabores en la vida.

15.- Pocas cosas más nefastas para un líder y que demuestren con mayor evidencia su baja talla y su deficiente calidad como tal líder que el perder el sentido de la realidad. Algo a lo que está inevitablemente abocado quien no se esfuerza por ajustar su visión, su acción,  y su comportamiento a un criterio de rectitud; quien se deja llevar por la  soberbia, la ambición, el capricho, la adulación, la demagogia o el despotismo; quien prefiere guiarse por sus quimeras o por las elucubraciones de su fantasía, antes que por un  atenerse a la voz rigurosa de los hechos; quien tiende a la evasión, al enfoque sentimental o a la huida de sus propias responsabilidades.

16.- El buen dirigente  ha de afrontar siempre las situaciones  con ecuanimidad y sin apasionamiento, con claridad mental,  sin vehemencia ni visceralidad, sin odio ni ofuscación,  sin sentimentalismos perturbadores de la visión, dejando a un lado sus manías y situándose en el justo medio o punto central del equilibrio . No ha de dejarse llevar ni por el desaliento ni por la euforia, permaneciendo alejado por igual del pesimismo y del optimismo, del corrosivo negativismo  y del candoroso angelismo, de la fúnebre acedía y de la trivial jocosidad, del verlo todo negro o del verlo todo color de rosa.

17.- Pocas cosas tan nefastas para un líder – y, en general, para la vida humana -   como el irrealismo, la huida de la realidad, el sustituir el mundo de lo real  por fantasías, imágenes mentales o engendros de la imaginación.

18.- No tergiverses ni deformes los hechos,  ni ante los demás ni ante ti mismo. Quítate las lentes distorsionadoras y mira la realidad con ojos limpios, con claridad, sin ofuscamiento, con mirada atenta y sosegada.

19.- No interpretes erróneamente las intenciones, gestos y acciones de los demás. Ten sumo cuidado al evaluarlas.  No les apliques la vara de tu capricho. No las veas como a ti te interesa verlas. No te dejes engañar por las tonalidades  - sombrías o risueñas, fúnebres o alegres, severas o indulgentes, optimistas o pesimistas -  con que colorean los sucesos esas gafas que tu mismo te has escogido en la feria mundanal de las vanidades  y que has colocado delante de tu rostro como una pantalla o cortina separadora entre ti y la realidad.

Ajusta tus ideas a la realidad, y no a la inversa.Aunque  al principio esto  te parezca difícil  o inútil, es más fácil de lo que parece y a la larga te reportará grandes beneficios.Unas ideas que se ajustan a la realidad tendrán tarde o temprano sus frutos;  unas ideas que violentan la realidad para acomodarla a sus planteamientos  atraerán sobre sí la venganza de esta.

El dirigente tiene que estar animado  de un decidido propósito  de superar cualquier posición  subjetivista. No puede encasillarse en expresiones  tan usuales como: “esto es lo que yo quiero”;  “yo lo veo así y nada ni nadie me va a sacar de aquí”; “esta es mi manera de ver las cosas y no puedo concebir que sea de otro modo”; “ yo pienso así y basta”. Un líder que, en lugar de trascenderlas,  se parapete en las posiciones de un individualismo tan burdo, no irá demasiado  lejos.

Cualquier cosa que propicie el subjetivismo – el aislamiento, el darle vueltas siempre a los mismos temas, el rodearse de personas que cojean del mismo pie,  el encerrarse  en el estrecho  círculo de las propias manías o apetencias, el recrearse en ideas o concepciones que son exclusivamente nuestras – es perjudicial y ha de ser evitada a toda costa.

Un dirigente que no es capaz  de ver las cosas con realismo,  que vive divorciado de la realidad – ya sea de su propia organización  o la del mundo circundante, aunque  en realidad ambas cosas sueles  ir unidas- será un mal dirigente, un pseudo-líder,  con más apariencia de líder que otra cosa.

Si estoy enfermo  - del cuerpo o del alma - , lo primero que tengo que hacer para poder curarme, es reconocerlo objetivamente, y después, buscar el remedio más adecuado y aplicarlo de manera objetiva y realista.

No practique la prestidigitación mental con la realidad, No te creas tan listo como para hacer que las cosas sean como no son. Serás el primero en lamentarlo.

Si piensas que lo que  aquí decimos no va contigo, si no reflexionas o tratas de ver en que medidas  tu incurres en los vicios y errores que venimos señalando, si no haces un esfuerzo para detectar lo que tienes que corregir o mejorar, necesitas una cura urgentes de objetividad. Has de someterte a una rigurosa y dura disciplina para librarte del subjetivismo egocéntrico que te domina y cultivar en ti la visión objetiva y realista, bajo la supervisión o con el asesoramiento de alguien que te ayude a conseguirlo.

La objetividad  supone abandonar esa toma de partido a favor de nosotros mismos que adoptamos de ordinario en todos los acontecimientos de la vida diaria.

Objetividad quiere decir estar más atentos a os propios errores y faltas que a los errores y faltas ajenos;  fijarnos en las incorrecciones  que nosotros mismos podamos cometer antes que en las que puedan cometer los demás;  ser más duros con nosotros mismos que con los que nos rodean. Para ser objetivos e imparciales tenemos que dar más importancia al pequeño defecto nuestro que al gran defecto del prójimo: ver la paja en el ojo propio antes que la viga en el ajeno.

Los que más necesitan percatarse de sus deficiencias y corregirlas de manera drástica, son siempre los menos dispuestos a hacerlo.

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“No hagas  otra cosa que actuar según las circunstancias , pero ciñéndote a los hechos, a la realidad en todas las situaciones”. SRI NISARGADATTA MAHARAJ

“El hombre inteligente  es un hombre perfectamente vacante, no recargado,  y que afronta las situaciones con total  vacuidad, no dejando que intervengan la memoria o la necesidad de seguridad.El espíritu de este hombre está constantemente alerta y se pliega a las diferentes circunstancias de la vida”.JEAN KLEIN

“Una mente llena de ideas preconcebidas, de intenciones subjetivas o de  hábitos no está abierta  para las cosas tal cual son. Por eso practicamos el zazen: para limpiar la mente de distorsiones, de aquello que está relacionado con alguna otra cosa; para entender la realidad como una experiencia directa” SHUNRYU SUZUKI

“Toda realidad ignorada reclama su venganza” JOSE ORTEGA Y GASSET

“El buen sentido es aquella sana razón que ve cada cosa como es en sí y en su propio lugar, con una simple mirada” JUAN DONOSO CORTES

“La inseguridad intelectual  es en primer lugar el respeto a los hechos, a la racionalidad y a la ciencia, el rehusar utilizar a sabiendas datos manipulados, cálculos trucados, argumentos especiosos: mucho más rara que el brio intelectual, es la honestidad intelectual la que inspira respeto y confianza” OCTAVE GELINNIER

“La ceguera y oscuridad que se hallan de manera natural en nuestros entendimientos provienen principalmente del perverso desorden que el amor propio causa en nuestras voluntades” AGUSTINE BAKER

“Este es el único  medio que tiene el hombre de influir  provechosamente en el desarrollo de los  sucesos históricos: conociendo la realidad  y sometiéndose a ella, no pretendiendo trastocarla ni buscarla” ANGEL GANIVET

“Lo más respetable de este mundo es la realidad, y su aceptación es la norma suprema. Es la condición de todas las disciplinas que aspiran  al éxito y  la eficacia” JULIAN MARIAS

“La debilidad y la impaciencia no logran nada. Unicamente quien posee fortaleza domina su destino, pues merced a su seguridad interior es capaz de aguardar. Esta fortaleza se manifiesta a través de una veracidad implacable. Unicamente cuando uno es capaz  de mirar las cosas de frente  y verlas como son, sin ninguna clase de autoengaño ni ilusión, va desarrollándose a partir de los aconecimientos  la claridad que permite reconocer el camino hacia el éxito”  I CHING

“La peor alteración del juicio es ver las cosas como uno quiere que sean en lugar de verlas  tal cual son” BOSSUET

“El cielo sigue siendo azul aunque un ciego no lo vea”  - Refrán danés –

“La verdad es la realidad de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí alcanzamos la verdad; de otra suerte, caemos en error” JAIME BALMES