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Por: C.L. PDI Luis Murad
Argentina
El síntoma de una enfermedad
"Las personas que abandonan el leonismo,
no son Leones, sino simplemente
socios de un Club de Leones que no llegaron a ser Leones".
P.D.G. Leopoldo Bernard
Uno de los rasgos negativos de mucho tiempo es el incremento progresivo
de una cultura relativista, que lleva a la gente a ocuparse más de lo
coyuntural en detrimento de lo fundamental. Tal es el caso de una
situación que viene desde los albores mismos del Leonismo y es la
preocupación por la pérdida, lenta e inexorable hasta ahora, cual es la
pérdida de socios.
Es de pensar que esto no se puede considerar como un hecho aislado,
sino, más bien, como la consecuencia de una serie de factores
incidentes.
Por un momento pensemos que el Leonismo es un ser humano cuyo primer
signo de una enfermedad son uno o más síntomas. Si lo tratamos atacando
únicamente los síntomas, utilizando paliativos, llámese antibióticos,
analgésicos, antiinflamatorios y todo lo que la farmacopea nos ofrece,
obtendremos una mejoría que produce un ligero bienestar, que para nada
es definitivo; su curación es aparente, pasajera e incompleta. Para
lograr un restablecimiento definitivo debemos atacar las causas que
determinan los síntomas. En medicina, es hacer un tratamiento
etiológico y no sintomático.
Si el Leonismo funcionara a la perfección, no habría enfermedad. Pero
teniendo en cuenta que esto es imposible, dado que nuestro movimiento
está formado por seres humanos que de ningún modo son perfectos. Por lo
tanto, puede enfermarse y uno de sus síntomas es la pérdida de socios.
¿A quien atacamos entonces? A la causa que lo determina o a los efectos
que produce, que es lo que se siente. Para ser efectivo y duradera, a
las causas. ¿Donde están?. Debemos buscarlas en la buena elección del
candidato a ingresar, en el adoctrinamiento permanente de los miembros
del Club para lograr que se integre al Leonismo practicándolo,
despertar al que se adormece y se aburre, mantenerlo activo, destacar
los valores positivos, exigir conducta, para que el León se empape de
nuestro movimiento, establecer con claridad que los derechos de cada
uno tiene un límite infranqueable que debe respetarse y que está
marcado por el punto en el que comienza los derechos del otro. Cuando
se logre, se minimizarán los inconvenientes del camino y la cuota
social no parecerá tan cara. Debemos hacer que el Leonismo le guste
fervientemente; si se logra, la cuota no resultará cara, porque nunca
es caro lo que gusta.
Si la sintomatología es el reflejo de una enfermedad, combatiendo la o
las causas, automáticamente desparecerán los efectos. En medicina es
hacer un tratamiento etiológico, no el sintomático. Con el primer
procedimiento el restablecimiento de la salud será definitivo; con el
segundo, temporario, el que volverá a reaparecer cuando se deje de
administrar la medicación indicada. Por lo tanto, la pérdida de socios,
no es un hecho aislado. Se produce por fallas que hay que corregir.
Ya se ha dicho que el Leonismo está constituido por seres humanos, por
lo cual no podemos pedirle que no cometa errores. No lo podríamos
eliminar totalmente para convertirlo en una máquina perfecta, no sería
una Asociación de seres humanos. Pero debemos tratar de llegar a la
menor cantidad posible para acercarnos al ideal de ser una organización
lo más perfecta posible. ¿Todo anda bien en el Leonismo?. Sin duda, no.
Por lo tanto mejoremos la maquinaria hasta lograr un grado aceptable de
funcionamiento. Si lo logramos, parcial o totalmente, habremos
eliminado todas o casi todas las consecuencias.
En la lucha debemos alinearnos todos. EL QUE SE EXCUSA SE ACUSA.
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