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Por: C.L. PDI Luis Murad
Argentina
Desde hace tiempo se viene escuchando en el ambiente noticias
relacionadas con la necesidad de normalizar numéricamente a los Clubes,
llevándolos al ideal de 20 miembros y los Distritos a contar, por lo
menos, con 35 clubes y 1250 Socios, atendiendo a una mejor
administración y mayor potencial de servicios. Esto es indiscutible, lo
que es discutible es la manera de hacerlo para alcanzar los valores
propuestos.
Los más duros aplican inexorablemente estas cifras para la
subsistencia. Es cierto que solo así la Asociación Internacional
funcionará mejor.
Los más blandos, diría los más flexibles, son benévolos, porque también
los aflige el trauma que significa esta resolución y sus consecuencias.
De una u otra forma cabe una serena reflexión.
En lo que a los Distritos se refiere, de no lograr el objetivo
requerido, cabe la reestructuración de los mismos. Vale este ejemplo.
Convertir cinco distritos transicionales en tres, con las cifras
requeridas.
Pero ¿es practicable? Las distancias
aumentan considerablemente haciendo más difícil la atención a los Clubes
por parte de los funcionarios. La computadora acerca notablemente, esto
es bueno, pero todavía no alcanza a cubrir los beneficios del contacto
personal, con su irrenunciable motivación. Los costos podrán ser
cubiertos por una mayor cantidad de socios, aunque no siempre.
Con respecto a los clubes, el pago obligatorio por 20 miembros a
quienes tienen menos de esa cifra, es factible en los clubes de 18 o 15
socios, que se supone que son selvas de un funcionamiento normal. Pero
¿los que tienen 8 o 10, que no son pocos, lamentablemente?
Prácticamente es extenderles un certificado de defunción, ya que los
valores diferenciales son muchos. Un club con estos cifras, está más
cerca del arpa que de la guitarra (muerte) y esta exigencia los empuja
hacia el abismo, muy especialmente teniendo en cuenta que no funciona
bien (por eso llegaron a 8 o 10 leones) y el costo exigido está lejos
de sus posibilidades.
Y
desgraciadamente las grandes deudas no se pagan, ya que es imposible
hacerlo por unos pocos que, para peor, el espíritu leonístico de varios
de ellos se fué a otra parte.
De una u otra manera, el corte drástico de los que no llegaron a 20
traería aparejado una reducción notable en el número de clubes y
distritos. ¿Conviene? ¿A quienes satisfacen?
Este tema obliga a un prolongado debate para determinar la conducta a
seguir en el futuro. No es simple y la discusión ya debería comenzar,
para evitar las sorpresas que traen los tratados no debidamente
analizados.
Atento a la diversificación de regiones, cada León podrá elaborar su
propia opinión y la estrategia aplicar. No todo es igual en el mundo.
Hay que tenerlo en cuenta.
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