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Recopilación
Todo líder que aspira a que su organización
crezca, necesita conducir a las personas de la compañía hacia niveles de
desempeño cada vez más altos. Para lograrlo, tendrá que inspirarlas,
cautivar su imaginación, movilizar sus recursos interiores y ganarse su
compromiso. Contar con una visión que muestre una imagen positiva del
futuro de la organización (y de sus miembros) facilita considerablemente
este reto. Pero con eso no alcanza...
Que la dirección sepa hacia dónde se dirige la empresa, no garantiza que
se llegará a ese lugar. Todos necesitan estar tocando la misma
partitura. Un líder puede tener una gran visión para su organización,
pero si no logra comunicarla a quienes le ayudarán a alcanzarla... es
como si no la tuviera! Si una visión no se comunica correcta y
suficientemente, las personas no la comprenden y -por consiguiente- no
se comprometen con ella.
Esto plantea un segundo reto para un líder. Una visión es algo muy
difícil de comunicar. Poner en palabras una imagen, de forma tal que
resulte clara, atractiva, coherente y movilizadora, exige un gran
esfuerzo. ¿Cómo comunica usted, como líder, la visión corporativa para
que las personas la sigan de buena gana y, haciéndolo, logren un gran
desempeño? Aquí le damos algunas pistas...
Razones: las personas no son ovejas. No siguen algo -o a alguien-
"porque sí". La visión tiene que ser comunicada junto con una
justificación, que explique claramente por qué debe tomarse esa
dirección. Explique por qué la organización quiere llegar a ciertos
mercados, por qué es importante deslumbrar a los clientes, o mantener un
armonioso ambiente de trabajo. Si bien es verdad que muchos empleados
hacen lo que la empresa les dice para mantener sus empleos, el real
fortalecimiento y compromiso proviene de aquellos que, conociendo las
razones de la compañía, trabajan voluntariamente hacia la visión de la
misma. No olvide que, para sentirse motivadas, las personas necesitan
"motivos" para la acción.
Repetición: la repetición es parte de todo aprendizaje. Observe los
discursos políticos -o publicitarios- y verá cómo los autores intentan
desarrollar una "frase gancho" en la que el público se enfoque. Una y
otra vez oirá repetir esta frase. La visión no puede comunicarse sólo
una vez, con la esperanza de que "pegará", porque para el 96% de las
personas no será así. El líder necesita comunicarla en todas las
ocasiones y circunstancias que le sea posible, utilizando todos los
recursos lingüísticos, corporales y emocionales de los que disponga. La
gerencia media también necesita comunicarla una y otra vez, así como los
empleados de todos los niveles.
Orientación de la acción: los enunciados de visión necesitan orientarse
a la acción. Si su enunciado de visión contiene verbos de acción en
lugar del verbo "ser", motivará a las personas para ponerlo en práctica
y resultará más dinámico y memorable. Decir: "Nosotros nos ganaremos la
lealtad del cliente, demostrando un extraordinario servicio todo el
tiempo" es mejor que: "Nosotros seremos los mejores en servicio al
cliente"... Incluso, hay que ir más lejos: dar vida a la visión en las
medidas de desempeño. Por ejemplo, un centro de atención al cliente en
una compañía que tuviera la visión antes mencionada, mediría el número
de quejas diarias y se enfocaría a reducir esos números. Esto se llama
hacer lo que se dice.
Educación multi-sensorial: comunicar una visión organizacional no es
otra cosa que educar. Las personas aprenden de maneras diferentes: a
algunas les gusta oír las cosas, son "aprendices auditivos"; otras son
"aprendices visuales" y precisan ver la prueba. Algunos aprenden
leyendo; otros, haciendo. Entonces... ¿cuál es la manera correcta de
educar a toda la compañía, acerca de la visión? Todas. Esto significa
apelar a tantos sentidos como sea posible, para estimular los esquemas
de aprendizaje de todos. Incluir un elemento de la visión en sus
trabajos, ayudará a aquellos que aprenden principalmente haciendo.
Colocar hojas informativas y enviar e-mails ayudará a aquellos que
prefieren lo visual. Repitiéndola en todas las reuniones, y hasta
incluso entregando cassettes explicando la visión de la compañía,
funcionará con aquellos que prefieren oír.
Estímulo de emociones: las personas actúan basadas en sus emociones y
después, si lo necesitan, justifican sus acciones con hechos. Cada
vendedor especializado sabe esto... Pues bien, un líder que intenta
comunicar la visión corporativa es algo así como un gigantesco vendedor.
¿Cómo puede estimular la emoción masiva? Miremos nuevamente a los
políticos: cuando le hablan a una nación, pintan el cuadro de cómo será
la vida de sus habitantes si sus visiones se cumplen. ¿A quién no le
gustaría crecer en un mundo donde sus niños estuvieran a salvo de
cualquier tipo de violencia? Es el trabajo del líder pintar el cuadro
que muestre cómo mejorará la vida de cada uno de los miembros de una
compañía, cuando la visión se logre. Los logros personales estimulan
mejor. Si su frase fuera, por ejemplo: "Usted ganará más y tendrá más
tiempo para estar con su familia" y realmente creyera en esto y
estuviera dispuesto a trabajar por eso, sería una declaración muy
poderosa sobre la dirección
que le está dando a su compañía.
Empoderamiento: a todos nos gusta sentir que tenemos algún grado de
control sobre las situaciones; que tenemos poder para decidir sobre
aquello que nos sucede. Cuando las personas se preguntan qué transporte
es más seguro, si el avión o el automóvil, la mayoría responde que el
automóvil, aunque sepa que todas las estadísticas basadas en el número
de accidentes refutan esa creencia. Pero el razonamiento es simple: no
pilotean un avión, pero sí manejan un automóvil. En el aire, sienten que
no tienen ningún tipo de control, que están completamente a merced del
piloto. En un automóvil -en cambio- su ego les dice que podrían evitar
un accidente. En cierta forma, en el automóvil se sienten potenciadas.
Usted necesita de todas las personas de su organización para alcanzar la
visión, así que pídales su ayuda y poténcielas para que la brinden.
Provea todos los recursos que necesiten para ser efectivos y poder
seguir su liderazgo. Si la visión de la compañía declara que todos los
empleados serán los mejores en su especialidad y luego la dirección no
puede proveer los fondos necesarios para capacitarlos, la visión es
hipócrita.
Proponer una visión organizacional es sólo la mitad de la batalla.
Comunicarla a todas las personas de la organización es el resto.
Estimule las emociones y los sentidos; oriente la acción; explique las
razones; repita el mensaje a menudo; potencie a las personas para
ayudarle y verá como su visión toma forma, despega y supera todo lo
imaginado!
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