LA SOLIDARIDAD Y EL RESPETO MUTUO

Por: C.L. PDG Eduardo Torres Montes
Chile

Hay muchas metas en el porvenir del hombre, pero ninguna es más valiosa y más noble que la solidaridad, como adhesión fraterna a la vida de los demás, colaboración recíproca indispensable para el perfeccionamiento individual y colectivo.

La solidaridad implica una relación de personas que es necesario construir, buscar la unión de las individualidades que nos haga equitativa y correspondientemente hermanos y responsables de un destino común. La solidaridad, más allá de las palabras, es acción, es activo caminar en la vida, con hechos que realicen y concreten la unión , la interdependencia, la comprensión, la justicia y la bondad del alma. Ser solidario es vivir las enseñanzas fraternales, es sentir a los hombres como nosotros nos sentimos en nuestra propia estimación, es valorar a las otras personas en sus necesidades espirituales como nosotros nos valoramos en la profundidad de nuestro ser.

A través de la palabra ponemos nuestro mundo interior en contacto con nuestros semejantes manifestando tanto nuestro pensamiento como el amor y la oración, como el deseo y el dolor, la ilusión y la esperanza.

Por medio de este gran don de la palabra debemos tratar siempre a los demás con sencillo respeto, como a iguales, aprendiendo tanto a escuchar como a callar, cuidando mucho que no salga de nuestros labios una queja contra la vida o a los hombres. No hay que presumir de los defectos, ni enfadarnos, ni decir todas las cosas a la cara. Las cosas tienen muchas facetas, debiendo siempre buscar la verdad, aunque todo el mundo opine en contra. No hay que hablar bajo la pasión aprendiendo a esperar. Hay que hablar sin humillar, sin calumnias ni murmuraciones, No emplear jamás el chismorreo en la conversación. No es verdad que cuando el río suena algo lleva. Cuando el río suena no lleva más que la mentira y la envidia de los eternos descontentos, incapaces de una labor de ayuda y colaboración. El sembrador de cizaña siembra su propia desgracia.

Se debe hablar con claridad y conociendo debidamente el tema, por lo que hay que tener ideas claras y en orden, seguro de la propia verdad y dispuesto a aceptar las posibilidades, enmiendas y equivocaciones.

Cuando se va en busca de lo humano y de las relaciones humanas, las palabras han de ser graciosas, oportunas y llenas de paz, contribuyendo así a la concreción de la solidaridad. Hoy por hoy, la facilidad de las comunicaciones y los medios de transporte como la universalización de los idiomas, hacen que el mundo y las distancias se acorten, permitiendo la realización de actos solidarios entre las personas, descubriendo así cualidades insospechadas. Sólo hay que saber descubrirlas.

Si embargo me pregunto ¿ Cómo puedo ser solidario con aquellos que están más cerca de mí? y la primera respuesta que surge es: conociendo principalmente sus necesidades. Pero ¿cómo puedo conocerlas si ellos no me las cuentan? ¿Quiere decir esto, que debo esperar a que vengan a decirme qué necesitan? O más bien, ¿la solidaridad bien entendida es una acción proactiva hacia el semejante?. Creo que esto último es lo correcto.

Si aún no somos capaces de llamarnos por nuestro nombre de pila entre cada uno de nuestros amigos. Tampoco sabemos si están o han estado bien de salud, o si tienen algún tipo de problema. ¿Hemos sido solidarios? Esto requiere más dedicación para conocer, y más fraternidad, para acercarme a mi igual. Más tolerancia para aceptar los problemas desde su punto de vista. Más igualdad en el trato para hacer ver que cada uno de nosotros no tiene toda la verdad. En resumen ser más humilde.

"EL LEONISMO ES UN ESFUERZO DE TODOS"