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Por: Daniel Tigani.
Autor.
Los cuatro elementos básicos que el liderazgo efectivo debe brindar son
los siguientes, a saber:
a.. Estabilidad.
b.. Justicia.
c.. Seguridad.
d.. Soluciones.
Hay también una serie de elementos básicos que están directamente
asociados al liderazgo, y que son los siguientes:
1) La gente espera que un liderazgo sea equilibrado.-
Los líderes tambaleantes no pueden esperar que su gente los sostenga
todo el tiempo. La responsabilidad de su posición debe manifestar un
alto grado de estabilidad, ante los movimientos externos. El camino
hacia la excelencia que transitamos, tiene algunos tramos cuesta arriba
y otros hacia abajo. Quien acepta la autoridad, recibe la vara que debe
utilizar para poder avanzar, debe tener ante todo un equilibrio
dinámico.
Significa que debe dejar de apoyarse en el pasado anterior, si quiere
de verdad construir realmente un futuro prometedor. No estoy hablando
de olvidar por completo nuestras experiencias anteriores, si no de
mantener el equilibrio estable en movimiento, para avanzar hacia el
futuro que puede ser prometedor.
Nadie es llamado a una posición de autoridad, para luego escucharlo
lamentándose por falta de apoyo.
Para eso se le ha entregado una vara y la gente espera que sepa usarla
correctamente. El equilibrio estático es muy fácil de lograr. El
equilibrio dinámico requiere mayor habilidad. Si el líder es
desequilibrado e inestable, su liderazgo también será inestable, y por
ende ira irremediablemente al fracaso.
2) La gente espera un liderazgo con las medidas justas.-
La vara se utilizaba como un instrumento para medir con justicia,.
Tener una vara patrón, evitaba la arbitrariedad de medir todas las
cosas con pasos, palmos, codos y pies.
Actualmente estas medidas están normalizadas, es decir son normales, se
ajustan a una norma común.
Aquellas que no se ajustan son anormales, arbitrarias y en
consecuencia, injustas. La justicia es lo que mantiene la paz y la
unidad en cualquier grupo, equipo de trabajo ó nación.
Se espera que el líder tenga la capacidad de medir con justicia, sin
arbitrariedades y a la vez aplicando normas y procedimientos parejas
para todos, sin ningún privilegio de ningún tipo para cualquier
persona.
Todo se debe medir con la misma vara, con aquella que representa la
justicia. Que un líder pierda su imparcialidad, es absolutamente
vergonzoso. Cuando un líder pierde la vergüenza, la gente le pierde el
respeto y se divide buscando su propia conveniencia.
3) La gente espera un liderazgo que les brinde protección y seguridad.-
La vara del pastor, su báculo, es un emblema de defensa, protección y
seguridad. Se espera que ante la amenaza de un lobo, coyote u otro
intruso, la vara entre entonces en acción, y espante al enemigo.
Aquellos que están en autoridad deben velar por la seguridad,
protección y defensa de aquellos que se les ha confiado, para lograr de
que se sientan seguros en su medio.
La intimidación externa siempre se presentará cuando un equipo de
trabajo, una empresa y una nación se lanzan en busca de la excelencia
en el servicio.
Es ingenio pensar que se presentarán resistencias activas para impedir
a toda costa que se alcancen las metas y proyecciones de la excelencia
en el servicio.
Siempre que se intenta superar algo, se incomodará a alguien. Los
deportistas y las empresas lo saben perfectamente, y están siempre a la
expectativa.
No se conquista un torneo ó un mercado nuevo sin luchar con otro. Los
líderes deben defender a toda costa a su gente, pues para eso han
recibido la vara para protegerlos, darles seguridad y protección.
Los deportistas y las empresas tienen muchos competidores, y estos
muchas veces son fuertes y poderosos. ¿No los tendrán también las
naciones?
4) La gente espera que el liderazgo tenga capacidad de vencer la
inercia.-
La palanca es una herramienta elemental que se estudia en la física
clásica, y consiste simplemente y prácticamente en una simple vara.
Su principio básico implica una multiplicación de la fuerza. Mediante
ella se logra vencer la inercia de cosas pesadas, que sin ella no se
podrían mover y trasladar a otro sitio.
El líder es prácticamente un facilitador, no puede detenerse ante la
dificultad que implica mover obstáculos que se interponen a sus metas y
objetivos, en el camino hacia la excelencia en el servicio.
Un ejemplo lo podría ser: Moisés, que uso la vara para hacer milagros
palpables, y permítame decirle, que la gente espera milagros de sus
líderes en todo el campo de acción.
Confían en que sus fuerzas superaran todo obstáculo y lograrán el
promedio deseado. Su capacidad para mover cosas pesadas en el camino (
hablando metafóricamente ), es lo que los sacará de esa mediocridad.
El líder debe tener ante todo el poder de simplificar de forma notable
lo que es difícil para la gente y a la vez liberarlos de pesadas
cargas.
Un equipo de trabajo, un grupo y también una nación, se fortalecerá
notablemente cuando observe un modelo de fortaleza.
No estoy hablando en ningún momento del carisma, en este caso
específico, sino de fortaleza de voluntad, moral, intelectual y
emocional.
Esto implica contar con la habilidad de multiplicar en algún momento
las fuerzas, para alcanzar las soluciones factibles, aún en las
situaciones extremas que llevan mucho tiempo inertes.
Nunca, se conoce realmente el verdadero carácter de las personas, hasta
que se les da autoridad.
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