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Algunas personas creen que la gran tarea de ayudar a las personas a
desarrollarse plenamente, y convertirlos en líderes es un caso muchas
veces perdido.
"Se nace, ó se hace con ello" dicen... y, la gran mayoría de las
personas, al parecer no ha nacido con ello como parte integral de su
ser personal.
Aún, si aceptáramos está simple suposición tan pesimista, y dijéramos
que tan sólo una persona de cada cien cuenta con un gran potencial de
liderazgo, muchas veces escondido porque no se le ha descubierto, hoy
contaríamos con más de 60 millones de personas en el mundo, con
"capacidades de liderazgo". Esto es... ¡muchísimas personas!
Si podemos contribuir a desarrollar dicho potencial, con charlas
instructivas y algo de motivación individual, para sacar a flote toda
esa poderosa capacidad en un individuo, contaremos con una buena
proporción de liderazgo para dirigir eficazmente y con mayor
efectividad nuestro mundo.
Los próximos años, estaremos totalmente inmersos en muchos cambios y
también en transformaciones cada vez más rápidas y profundas.
¿Cómo podríamos hacer para "incubar liderazgo efectivo"?
Debemos primero aprender... durante toda la vida.
El desarrollo del "potencial de liderazgo", no se da simplemente en un
curso rápido de dos semanas, ni siquiera en un programa universitario
de cuatro años.
Si bien ambos pueden contribuir de forma eficaz a ello, la mayor parte
de las complejas habilidades surgen a lo largo de décadas, motivo por
el cual, cada vez más hablamos de: "aprender durante toda la vida".
"Aprender... en el trabajo"
Como la gran mayoría de nosotros, dedica la mayor cantidad del tiempo
que está despierto a trabajar, gran parte de nuestro desarrollo tiene
lugar, ó no lo tiene, en nuestro empleo.
Este hecho plausible tan simple, tiene grandes implicaciones, enormes.
Si el tiempo que pasamos en nuestro trabajo diario nos estimula y a la
vez contribuye a desarrollar aptitudes de liderazgo, con el tiempo,
pondremos en práctica el gran potencial que tengamos en nuestro ser.
Por el contrario, si el tiempo que pasamos en nuestro trabajo diario,
contribuye muy poco ó nada a desarrollar a plenitud dichas habilidades,
es muy probable que jamás llevemos a la práctica nuestro potencial que
no ha sido desarrollado a plenitud.
"Permitir el aprendizaje"
Las organizaciones muy controladoras, con mucha frecuencia destruyen el
liderazgo en sí mismo, al no permitir que los individuos florezcan, se
pongan a prueba, y a la vez crezcan como individuos.
En burocracias muy rígidas, es característico que los jóvenes con
potencial importante, perciban muy pocos modelos de crecimiento, y no
se ven estimulados para dirigir, e incluso sean castigados, si van más
allá de los límites, si desafían la situación prevaleciente ó si corren
riesgos.
Está clase de organizaciones, tiende a rechazar a las personas con
potencial de liderazgo efectivo, ó a aceptar a tales individuos sólo
para enseñarles la administración burocrática.
Las organizaciones triunfadoras del futuro inmediato, serán aquellas
que funcionen como incubadoras de liderazgo efectivo.
El desperdicio de talento, resultará cada vez más costoso en un mundo
en el que prevalece el cambio rápido y efectivo.
El desarrollo de dicho liderazgo efectivo, a su vez exigirá estructuras
mucho más planas y delgadas, con culturas menos controladoras, y mucho
más tendientes a correr riesgos.
Lo único que va a ocurrir, si se pretende ubicar a personas con mucho
potencial, en pequeños cajones y administrarlas es que las
consecuencias negativas, van a incrementarse de forma diaria dentro del
contexto individual.
"Estimular a las personas"
Es preciso estimular a las personas para que traten de dirigir de forma
eficaz, primero en pequeña escala, tanto para contribuir a que la
organización se adapte a las circunstancias cambiantes, como para
ayudarse a sí misma a crecer de una forma eficiente.
De esta manera, a través de miles de horas de pruebas y errores, la
orientación y el estímulo necesario para alcanzar su potencial.
Tan sólo en los últimos diez años, hemos avanzado de una forma ordenada
y mucho en la creación de está clase de ambientes.
Cualquiera que se sienta pesimista respecto a la gran idea de construir
estructuras, para incubar liderazgo efectivo, debería de alguna manera
analizar meticulosamente lo que ha ocurrido por no haber hecho nada
hasta ahora sobre ese tema que es muy importante.
Los empleos con definiciones estrechas, las culturas opuestas a los
riesgos, y los jefes que tienden a "administrar individuos", siguen
siendo la norma en demasiados sitios, especialmente en aquellos en que
las grandes compañías, que no están logrando absolutamente nada en
relación y captación de nuevas personas para que logren sus aptitudes
especiales, y ni se diga de las organizaciones gubernamentales, que
pierden un precioso tiempo en burocracias, sin percibir cambio alguno
en sus lineamientos.
Lamentablemente, falta un largo y tortuoso camino por recorrer para
lograr de una manera efectiva los cambio efectivos para lograr un
liderazgo efectivo y real en el medio.
Por: Autor Desconocido.
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