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Por: PDI Luis
Lucho Murad
Argentina
Los programas asistenciales son solamente
válidos para atender el hambre y las urgencias, todo esto muy apreciable
por cierto, pero no alcanzan para el desarrollo del potencial humano.
Algunos niños se presentan a la sociedad invadiendo calles, plazas,
estaciones del subterráneo; muchos muestran su destreza haciendo
malabares en los semáforos con la intención de despertar en los
automovilistas la sonrisa que ellos perdieron y conseguir una moneda a
cambio. Otros menos visibles, están condenados al triste papel de
víctimas de la explotación. Ellos viven al día, sin un futuro que los
espere con sus miradas tristes, sin sueños.!Qué dejos están las tan
promocionadas promesas de los políticos un proyecto que ayude a tener
una sociedad más equitativa, donde todos tengan las mismas
oportunidades para desarrollarse!.
Las estadísticas nos muestran en parte la gravedad del problema.
Mientras los sectores de mayores ingresos se guían por las ofertas y
las demandas, hay una gran parte que está fuera del mercado y necesitan
una financiación especial para acceder a una vivienda digna. Pero la
ayuda en un mediano plazo, aún resulta insuficiente si la familia no
tiene donde vivir o lo hace en condiciones infrahumanas.
Los resultados obtenidos de familias con niños menores de 13 años,
mostraron que más de un 10 % de los hogares de clase baja y muy baja
informó haber sufrido episodios de hambre frecuentemente; en la mayoría
de esos hogares no cuentan con un seguro de salud y los problemas
económicos hicieron que muchos no recibieran asistencia sanitaria o
medicamentos; uno de cada dos hogares de estratos bajo y medio bajo
carecían de un hábitat adecuado, ; en uno de cada tres hogares con
niños menores de 13 años, al menos uno de ellos fue víctima de un
delito.
Llegar a los que están excluido, una inexcusable obligación de las
organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, cuidando a los
sectores de menores recursos que no están incluidos en las soluciones,
con creatividad y buenas gestiones, construyendo una Sociedad con lugar
para todos.
Ya no se trata solamente de dar de comer,
que es mucho, sino de la integración de la familia restableciendo el
vínculo familiar a los chicos que deben ocupar un lugar de privilegio
en la ansiada recomposición familiar y la integración en la Sociedad
actual.
Todos estos conceptos laman a la puerta del Leonismo que con su
acostumbrada sensibilidad, sabrá recepcionarlos, encarpetarlos y
ponerlos en marcha, utilizando su formidable red que cubre la mayor
parte del mundo, para realizar una tarea fructífera hacia una comunidad
que tiene fe en nuestros esfuerzos , no con pocas expectativas y que
esperan respuesta, presionadas por sus constantes necesidades.
Casi nada. |