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Recopilado por: CL. Gonzalo Retamal M.
Chile
Cuando mencionamos la palabra LÍDER,
inmediatamente evocamos los sentimientos de motivación, confianza,
respeto, y admiración, entre otros aspectos. Por ello, la expresión de
un líder es el espejo de su propia personalidad, de su mundo interior.
Esa intimidad que se transparenta con cada una de sus acciones, de sus
comportamientos ante y con los demás. Es una verdad que no se puede
ocultar, porque es muy difícil, hoy día, asumir actitudes disímiles con
nuestra realidad.
Por ello, la expresión desarrolla la personalidad, y, de acuerdo con
ésta, se es popular o no. La expresión es el intento más o menos exitoso
de manifestar los pensamientos y sentimientos, especialmente en estos
días cuando se busca, cuando se exige una dosis de espiritualidad en
nuestro comportamiento.
El líder debe hacer especial hincapié en estos aspectos de la expresión,
puesto que su VALOR COMUNICACIONAL RESIDE EN EL USO DE LOS RECURSOS
MENTALES Y ESPIRITUALES, para que sus conocimientos sean claros y evitar
la ruptura entre el pensamiento y la acción. Debe ser un artífice de la
comunicación, un actor de expresión corporal y verbal envidiables, dado
que el saber hablar con propiedad conduce al éxito.
La voz del líder, es una indicación de su carácter, de la reputación y
de la vida mental que desarrolla. En consecuencia, todo líder debe PONER
CALOR Y VIDA EN LO QUE DICE, en lo que expone, para demostrar que se
está convencido de la verdad y de la bondad de su doctrina.
En el lenguaje de un líder se debe descubrir: SOLIDARIDAD, COMPAÑERISMO,
CORDIALIDAD, SENCILLEZ, SENSIBILIDAD, VERACIDAD, EQUIDAD, Y RESPETO, ya
que el auténtico movedor de masas, conquistador de hombres, debe saber
atraer a otros, con magia, con carisma, ese don que Dios le concede a
algunos mortales. Él está llamado a ser un virtuoso comunicador,
consciente de que el cambio amerita compromiso, un compromiso
fehaciente.
LA EXPRESIÓN DE UN LÍDER, ES SU MEJOR TARJETA DE PRESENTACIÓN
Cuando se habla de liderazgo, inmediatamente se vienen a la mente
imágenes como multitudes, protestas e ideas de cambio. Sin embargo, hoy
día, y dadas las condiciones del nuevo ciudadano inmerso en los procesos
de globalización, acariciado por la evidente transculturización, la
figura del líder común o general, ha sufrido una metamorfosis, es decir
una transformación inexorable en pro de su cabal desempeño, pues los
otrora mítines demagogos plenos de frases hechas y lugares comunes, han
perdido vigencia, aunque aún como los fósiles, quedan unos que otros.
La comunicación del líder debe establecer una relación empática con sus
seguidores, y no a través de discursos escritos por otros. El líder debe
hacer un esfuerzo personal que excluya todo fingimiento y crear una
verdadera comunión entre su corazón y su mente, una comunión espiritual,
donde la argumentación del tema tratado sea tan fehaciente, que persuada
sin duda alguna, a los receptores.
En su discurso debe sentir, ver, juzgar y actuar, porque si la palabra
no conduce a la acción, entonces es palabra estéril, vacía de
significado. Por ello, este motivador de masas, debe evitar las frases
hechas y los lugares comunes, que otrora dieron tantos resultados, pues
la ingenuidad de este pueblo creyente y noble no tenía límites.
La expresión del líder, es el reflejo de su mundo interior, en tal
sentido el que aspire a conducir gentes, debe fortalecer sus valores y
principios. Se debe convertir en un virtuoso, dado que el valor
comunicacional de un líder reside en el apropiado uso de sus recursos
mentales para evitar la ruptura entre el pensamiento y la acción. Calor,
color y vida ha de estar implícito en las palabras, para lograr
persuadir, orientar, controlar y planificar sus obras y alcanzar las
metas propuestas.
La mirada, los gestos y ademanes, coadyuvan o desdicen mucho desde su
grado de probidad y puede o no, transmitir confidencialidad y seguridad
a sus oyentes ya que ser transparente implica aprender a deshacerse de
las máscaras, ser congruente con lo que dice y hace, y ante todo, creer
ciento por ciento en su doctrina.
Asimismo, el líder debe estar consciente de que la palabra es un arma de
doble filo, que cuando no es utilizada con asertividad y justicia, puede
volverse contra él, destruyéndolo ineluctablemente.
En consecuencia, si un líder quiere optimar sus estrategias como buen
comunicador debe demostrar su pensar y sentir a través de las palabras,
manejar con propiedad la intensidad y el volumen de la voz, utilizar la
técnica del silencio, como respuesta sabia y establecer un lazo sólido y
diáfano con su gente.
"Habla para que te pueda ver" Citaba un filósofo. Cuando una persona
habla dice quién es y hasta donde llega su grado cultural, su
preparación intelectual. No hay mejor tarjeta de presentación que el
lenguaje. Hablar bien genera grandes dividendos, respeto, admiración y
seguidores.
En síntesis, usted decide ser uno más del montón o ser UN LÍDER DE
CALIDAD.
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