|
Por: CL PID Luis
"Lucho"
Murad
Argentina
En varias ocasiones se ha destacado el
invalorable trabajo que vienen llevando a cabo las organizaciones no
gubernamentales en diversos países del mundo.
Este extraordinario movimiento solidario comenzó a cobrar fuerza a
medida que la miseria, en mayor o menor grado, fue invadiendo con
variada intensidad las capas sociales, destruyendo lentamente a la clase
media, cuyo límite de pobreza suele alcanzar hasta el 60 %, llamando la
atención a los hombres de la economía, dado que recorre con variada
intensidad los diversos estratos sociales.
Encuestas dignas de confianza demostraron que el número de personas que
realizan trabajos voluntarios en Argentina, por ejemplo, pasó el 20 % de
la población en 1997, el 26 % en el 2000, 32 % en 2001 y continúa en
ascenso, afortunadamente.
Las principales organizaciones de bien público
han duplicado el voluntariado en los últimos 5 años. Cabe agregar a los
ciudadanos que participan fuera del marco organizacional, tales como en
comedores escolares, iglesias, clubes barriales, colegios y
universidades. Estudios confiables aseguran que América Latina cuenta
con 4 millones de personas, participando de alguna manera en
organizaciones de la red civil, algo así como el 11 % de la población de
Argentina. El hecho es incontrastable. Según proyecciones autorizadas en
el año 2015 el sector social movilizará en el mundo mas de 10 billones
de dólares.
Este incremento en la participación de organizaciones no
gubernamentales, dotadas de una profunda difusión, hacen que el accionar
del Leonismo no aflore en la sociedad moderna como hace algunos años,
cuando con el Rotary Club y otras instituciones compartíamos la casi
exclusiva actividad de servicios, ocupando los mayores titulares de los
medios de comunicaciones.
Hoy el Leonismo, con sus programas internacionales especialmente, ha
incrementado espectacularmente su actitud de servicios en relación a los
tiempos que la actividad de los Clubes se circunscribía exclusivamente a
su jurisdicción, sin poder trascender demasiado a otras latitudes. Ahora
con los medios de comunicación en grado superlativo se llega fácilmente
a todos los rincones del mundo transmitiendo la loable tarea leonística.
Es por tal motivo que haciendo mucho más se nota menos, por la
abrumadora difusión del voluntariado, como se ha dicho al principio.
En una sociedad civil pobre en recursos pero con un capital social de
muy importante potencial, se puede lograr un formidable apoyo para el
logro de un mejor bienestar para un importante sector de la población,
afectada por una pobreza empecinada en corroerla, acosada por las
angustias que generan la desocupación, la exclusión y la consiguiente
marginación. El creciente protagonismo del Leonismo en todos sus niveles
a pleno promoverá el desarrollo constante de un sector, fundamental
para la recuperación de una sociedad que se siente lastimada por el
sufrimiento de buena parte de su población.
Con un capital social movilizado, se podrá abrir círculos virtuosos de
crecimiento, desarrollo y equidad social. En este aspecto, el Leonismo
con su enorme estructura y potencial humano, está capacitado para
ejercer un protagonismo en medio de una sociedad que a veces muestra
perder su brújula orientadora.
Es muy grande el compromiso que hemos asumido en nuestras respectivas
comunidades, para que el resultado se traduzca en obras de envergadura
que nos proyecten hacia esa comunidad, penetrando en la conciencia de la
población.
“ Por sus obras los conoceréis. ( Jesucristo ).
|