|
Recopilación por:
CL Gonzalo Retamal Moya
Chile
INTRODUCCIÓN.
Muchas personas afirman que tienen tantos problemas que no pueden salir
adelante y lograr colocar sus vidas al nivel en el que desearían
tenerla. Es cierto que no todos cuentan con las mismas oportunidades, el
mismo nivel de Autoestima, la misma preparación intelectual ni la misma
base económica.
Sin embargo es factible persuadir que se tiende a engrandecer las
dificultades, a convertirlas en nuestros verdugos y a disminuir y
subestimar nuestra capacidad para resolverlas y avanzar creativamente.
En esta investigación se estudiará un poco más el interior de lo que
engloba la palabra AUTOESTIMA para una mejor comprensión de su
significado, ya que es un tema del que tanto se dice y tan poco se
comprende.
Para ello se citará su concepto desde distintos tipos de vista, cómo se
forma, la vida con y sin ella, porqué se necesita, algunos
comportamientos dependiendo del nivel de Autoestima poseído, cómo incide
sobre las relaciones sociales y sobre el trabajo y su relación con la
sociedad.
QUÉ ES LA AUTOESTIMA.
No existe un concepto único sobre Autoestima, más bien hay diferentes
formas de entender lo que significa. Como todo, el significado de
Autoestima puede entenderse a partir de varios niveles, el energético
y el psicológico.
Desde el punto de vista energético,
se entiende que:
Autoestima es la fuerza innata que impulsa al organismo hacia la vida,
hacia la ejecución armónica de todas sus funciones y hacia su
desarrollo; que le dota de organización y direccionalidad en todas sus
funciones y procesos, ya sean éstos cognitivos, emocionales o motores.
De aquí se desprende:
_ Existe una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.
_ Esa fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas
armónicamente.
_ Esa fuerza nos permite desarrollarnos.
_ Esa fuerza nos permite tener una organización, una estructura.
_ Esa fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y
tiene que ver con nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y
nuestros actos.
Desde el punto de vista psicológico,
puede decirse que:
Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia,
conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; de
amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos,
independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las
circunstancias externas generadas por los distintos contextos en los que
nos corresponda interactuar.
De aquí se desprende lo siguiente:
_ La Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural en
el ser humano.
_ La Autoestima es desarrollable.
_ La Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.
_ La Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de
nuestras potencialidades y
necesidades.
_ La Autoestima está relacionada con la
confianza en uno mismo.
_ Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así lo
pensemos.
_ La Autoestima está relacionada con el amor incondicional hacia uno
mismo.
_ La Autoestima orienta la acción hacia el logro de los objetivos y el
bienestar general.
_ Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener Autoestima.
_ Los eventos externos, las contingencias, no necesariamente deben
afectar nuestra Autoestima., al
menos no de manera estable o permanente.
Otros conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que
ya hemos expuesto arriba, sugieren que:
_ Es el juicio que hago de mi mismo.
_ La sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.
_ La convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no tengo
que incorporar nada nuevo a
mi vida, sino reconocer aspectos de mí que
no he concientizado, para luego integrarlos.
_ La reputación que tengo ante mí mismo.
_ Es una manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la
salud y el respeto por mis particularidades.
Para efectos de facilitar la comprensión de todo lo expresado
anteriormente, asumiremos que la Autoestima es siempre cuestión de
grados y puede ser aumentada, ya que si lo vemos con cuidado,
concluiremos que siempre es posible amarnos más, respetarnos más o estar
más conscientes de nosotros y de la relación que tenemos con todo lo que
nos rodea, sin llegar a caer en el narcisismo o egoísmo, que es cuando
sólo podemos amarnos a nosotros mismos. Por eso utilizaremos expresiones
como aumentar, elevar o desarrollar la Autoestima, para aludir al hecho
de que alguien pueda mejorar en los aspectos citados.
De manera que sí es posible una potenciación de este recurso de
conocimiento, aceptación y valoración de uno mismo.
Cuando nos referimos a personas o situaciones de poco amor o respeto
hacia nosotros mismos, utilizaremos los términos "DESVALORIZACIÓN" o
"DESESTIMA", como palabras que se refieren a una manera inconsciente de
vivir que niega, ignora o desconoce nuestros dones, recursos,
potencialidades y alternativas.
También es conveniente aclarar, que podemos tener comportamientos de
baja Autoestima, en algún momento, aunque nuestra tendencia sea vivir
conscientes, siendo quienes somos, amándonos y respetándonos. Puede
también suceder lo contrario: vivir una vida sin rumbo, tendiente al
Autosabotaje y a la inconsciencia, pero podemos experimentar momentos de
encuentro con nuestra verdadera esencia. Fragmentos de tiempo de
inconsciencia y desconfianza en uno, no son igual que una vida
inconsciente regida por el miedo como emoción fundamental. Lo uno es
actitud pasajera, lo otro es forma de vida. Hay que distinguir.
CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA.
Desde el momento mismo en que somos concebidos, cuando el vínculo entre
nuestros padres se consuma y las células sexuales masculina y femenina
se funden para originarnos, ya comienza la carga de mensajes que
recibimos, primero de manera energética y luego psicológica.
Debido a que los pensamientos y emociones son manifestaciones de energía
y en el organismo se presentan en forma de reacciones eléctricas y
químicas, cada vez que una mujer embarazada piensa o siente algo con
respecto al niño en formación, su cerebro produce una serie de químicos
que se esparcen por todo su cuerpo y que la criatura recibe y graba en
su naciente sistema nervioso, sin tener la suficiente consciencia como
para comprender o rechazar lo que recibe a través de un lenguaje químico
intraorgánico.
El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como un
problema la llegada del niño, es captado por éste emocionalmente, y su
efecto formará parte del archivo inconsciente del pequeño y tendrá
repercusiones más adelante, cuando reaccione de diferentes formas y no
logre comprender las causas generadoras de sus conflictos. Igualmente,
cuando ya se ha producido el alumbramiento, todo estímulo externo
influirá en el recién nacido y le irá creando una impresión emocional
que influirá sus comportamientos futuros. Los padres y otras figuras de
autoridad, serán piezas claves para el desarrollo de la Autoestima del
niño, quien dependiendo de los mensajes recibidos, reflejará como espejo
lo que piensan de él y se asumirá como un ser apto, sano, atractivo,
inteligente, valioso, capaz, digno, respetado, amado y apoyado o, por el
contrario, como alguien enfermo, feo, ignorante, desvalorizado, incapaz,
indigno, irrespetado, odiado y abandonado. La forma como nos tratan
define la forma como nos trataremos, porque esa es la que consideraremos
como la más normal.
Con la llegada de la pubertad y la
adolescencia, se da la bienvenida a la sexualidad y a la necesidad del
joven de encontrarse a sí mismo. Se inicia la llamada "brecha
generacional" y el tránsito hacia una mayor definición de la
personalidad. Esta etapa es crucial ya que en ella surgen con fuerza la
competencia y el deseo de ser mejor que los demás. El joven experimenta
una gran necesidad de aprobación por parte de su grupo cercano y aprende
a dirigirse hacia quienes lo aplauden y a huir de quienes lo pitan.
Desarrolla, con tal de ser querido, conductas muy específicas que se
generalizarán hacia la vida adulta.
El ingreso al mundo laboral complica el
asunto de la formación y manifestación de la Autoestima, ya que en ese
contexto se nos mide por lo que hacemos y no por lo que somos. Si
produces, te quedas y si no te vas. Esa es la medida cuando de dinero se
trata.
Finalmente en la pareja y el matrimonio se
expresa mucho de lo aprendido en los años precedentes: grabaciones,
condicionamientos, tradiciones; lo que fue vertido en el molde durante
muchos años y que hemos llegado a creer que somos. En este tiempo,
formamos parte de una sociedad uniformada en la que muchos han
renunciado a expresar su originalidad y tienen ideas fijas de las cosas,
que casi siempre siguen aunque no les funcionen. La inconsciencia y
falta de comprensión de lo que ocurre, induce a culpar, a resentir, a
atacar, a agredir a los demás, a quienes se ve "como malos que no nos
comprenden".
Para entonces, ya hemos construido una
imagen de nosotros (autoimagen), puesto que habremos aprendido una forma
de funcionar, y llevamos como marca en la piel de vaca, el sello de lo
que creemos que podemos o no ser, hacer y tener.
LOS MAPAS.
Es pertinente definir un término al que ya nos hemos referido sin darle
nombre: LOS MAPAS.
La Autoestima, como lo hemos visto, obedece a un conjunto de
programaciones que define la forma como el individuo funcionará y
procesará sus experiencias, los mapas son informaciones codificadas,
obtenidas de nuestros padres, maestros, personas importantes más
cercanas, que hemos ido guardando desde que nacemos. Experiencias del
ayer que quedaron codificadas, ancladas en el sistema nervioso central o
periférico.
Incluyen todo lo vivido, experienciado, lo aprendido, lo informado.
Si nos preguntamos cuándo nuestro mapa mental es adecuado o positivo,
podemos encontrar la respuesta en las palabras del famoso terapeuta
Fritz Perls: "Un mapa adecuado es aquel que representa la realidad tan
fielmente como sea posible en un momento determinado".
En líneas generales, cada quien percibe la realidad (su realidad) de
acuerdo con sus mapas personales.
POR QUÉ NECESITAMOS AUTOESTIMA.
La vida humana es el transcurrir de experiencias y eventos con los que
entramos en contacto; un transcurrir en ritmos y fluctuaciones; un ir y
venir de flujos y reflujos. En este devenir, podemos llegar a vivir
momentos altos y momentos bajos.
La relación social, generalmente signada por cambios rápidos y
frecuentes, y por una elevada competitividad, nos obligan a permanentes
readaptaciones. En ciertas circunstancias, nuestro sentido de valor
personal y de confianza en las propias capacidades pueden verse
afectados y hacernos creer que vivimos a merced de las contingencias. En
esos momentos la confusión, la impotencia y la frustración producidas
por el no logro, nos lleva a dudar de nuestro poder creador, de la
capacidad natural de restablecernos, y es entonces cuando optamos por
crear y a veces sostener conductas autodestructivas, lejanas al
bienestar generado por la Autoestima, es decir, por la consciencia, el
amor incondicional y la confianza en uno mismo. Los seres humanos, somos
"la única especie capaz de traicionar y actuar contra nuestros medios de
supervivencia".
En estado de desequilibrio, el hombre opta por manejarse de formas
diversas aunque nocivas y elige, generalmente, los siguientes caminos:
PARÁLISIS.
La frustración es interpretada de forma tal que incapacita para la
acción creativa. La apatía es una forma de manifestación de esta
reacción.
NEGACIÓN.
La impotencia induce un bloqueo perceptivo, un autoengaño severo basado
en el miedo al dolor. El adicto que asegura no tener adicción, es una
muestra de este mecanismo.
EVASIÓN.
Aquí la estrategia es hacer todo lo que nos impida ver la situación a la
cara. Se conoce su presencia pero se teme enfrentarla y se pospone. La
diversión compulsiva es una forma de evasión bastante común.
ENFERMEDAD.
Aunque cualquiera de las manifestaciones anteriores conducen, si se
prolongan, a estados de desequilibrio orgánico, en ocasiones se toma el
camino corto y la reacción a la frustración es violenta, y se manifiesta
en forma de enfermedad.
Todos estos modos de reacción, de manejo inadecuado de la energía
interior, reflejan ausencia de Autoestima, de conciencia de la capacidad
para responder creativamente a las circunstancias. Es por eso, por la
tendencia creciente que exhibe el humano de hoy a la autodestrucción,
por lo que necesitamos un recurso protector que nos guíe hasta nuestro
poder personal, hacia el restablecimiento del ritmo, del equilibrio, de
la conciencia, de la integración. Ese recurso es la Autoestima, con él
nacemos pero debemos reencontrarlo.
LA VIDA SIN AUTOESTIMA.
Es factible para el observador atento o entrenado, detectar los niveles
de Autoestima o Desestima en las personas, ya que su manifestación se
extiende a pensamientos, palabras, estados emocionales, hábitos y otras
maneras de experiencias. La manera como vive un ser autoestimado es
bastante diferente de la forma como funciona un desestimado.
COMPORTAMIENTOS CARACTERÍSTICOS DEL DESESTIMADO.
Algunos comportamientos característicos de las personas desestimadas
son:
INCONSCIENCIA.
Ignora quien es y el potencial que posee; funciona automáticamente y
depende de las circunstancias, eventualidades y contingencias; desconoce
sus verdaderas necesidades y por eso toma la vida con indiferencia o se
dedica a hacer mil cosas que no le satisfacen; ignora las motivaciones,
creencias, criterios y valores que le hacen funcionar. Muchas áreas de
su vida reflejan el caos que se desprende del hecho de no conocerse.
Parte de ese caos, generalmente autoinducido, se observa en conductas
autodestructivas de distinta índole. El desestimado vive desfasado en el
universo temporal; tiene preferencia por el futuro o el pasado y le
cuesta vivir la experiencia del hoy: se distrae con facilidad. Pensar y
hablar de eventos pasados o soñar con el futuro, son conductas típicas
del ser que vive en baja Autoestima.
DESCONFIANZA.
El desestimado no confía en sí mismo, teme enfrentar las situaciones de
la vida y se siente incapaz de abordar exitosamente los retos
cotidianos; se percibe incompleto y vacío; carece de control sobre su
vida y opta por inhibirse y esperar un mejor momento que casi nunca
llega. Tiende a ocultar sus limitaciones tras una "careta", pues al no
aceptarse, teme no ser aceptado. Eso lo lleva a desconfiar de todos y a
usar su energía para defenderse de los demás, a quienes percibe como
seres malos y peligrosos; siempre necesita estar seguro y le es fácil
encontrar excusas para no moverse. La vida, desde aquí, parece una lucha
llena de injusticia.
IRRESPONSABILIDAD.
Niega o evade sus dificultades, problemas o conflictos. Culpa a los
demás por lo que sucede y opta por no ver, oír o entender todo aquello
que le conduzca hacia su responsabilidad. Sus expresiones favoritas son:
"Si yo tuviera", "Si me hubieran dado", "Ojalá algún día", y otras
similares que utiliza como recurso para no aclarar su panorama y tomar
decisiones de cambio.
En su irresponsabilidad, el desestimado acude fácilmente a la mentira.
Se miente a sí mismo, se autoengaña y engaña a los demás. Esto lo hace
para no asumir desde la consciencia adulta las consecuencias de sus
actos, de su interacción con el mundo. Ninguna cantidad de nubes puede
tapar por mucho tiempo el sol.
INCOHERENCIA.
El desestimado dice una cosa y hace otra. Asegura querer cambiar pero se
aferra a sus tradiciones y creencias antiguas aunque no le estén
funcionando. Vive en el sueño de un futuro mejor pero hace poco o nada
para ayudar a su cristalización. Critica pero no se autocrítica, habla
de amor pero no ama, quiere aprender pero no estudia, se queja pero no
actúa en concordancia con lo que dice anhelar. Su espejo no lo refleja.
|