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Recopilado por: CL Gonzalo Retamal Moya
Club de Leones Santiago - Los Guindos
Chile
1. La incapacidad para organizar detalles. Un liderazgo eficiente
requiere capacidad para organizar y controlar los detalles. Ningún líder
genuino está jamás 'demasiado ocupado' para hacer cualquier cosa que se
le pueda pedir en su condición de líder. Cuando un hombre, ya sea en
calidad de líder o de asistente, admite que está "demasiado ocupado"
para cambiar de planes, o para prestar atención a una emergencia, está
admitiendo su incompetencia. El líder de éxito debe ser quien controle
todos los detalles relacionados con su posición. Esto significa, por
supuesto, que ha de adquirir el hábito de relegar los detalles a
asistentes capaces.
2. Mala disposición para prestar servicios modestos. Los líderes están
siempre dispuestos, cuando la ocasión lo exige, a llevar a cabo
cualquier tipo de labor que se les pida que hagan. Que 'el mejor de
entre vosotros será el sirviente de todos' es una verdad que todos los
líderes capaces observan y respetan.
3. Expectativas de gratificación por "lo que saben" y no por lo que
hacen con aquello "que saben". El mundo no paga a los hombres por lo que
'saben'. Les pagan por lo que hacen, o impulsan a hacer a otros.
4. Temor ante la competencia de su gente. El líder que teme que uno de
sus seguidores pueda ocupar su puesto está prácticamente conde- nado a
ver cumplidos sus temores tarde o temprano. El líder capaz en- trena a
suplente en quienes pueda delegar, a voluntad, cualquiera de los
detalles de su posición. Sólo de ese modo un líder puede multipli- carse
y prepararse para estar en mu- chos lugares, y prestar atención a muchas
cosas al mismo tiempo. Es una verdad eterna que los hombres reciben más
paga "por su ha- bilidad para hacer que los demás tra- bajen" que lo que
ganarían por su propio esfuerzo.
Un líder eficiente pue- de, a través del cono- cimiento de su trabajo y
del magnetismo de su personalidad, aumentar en gran medida la eficacia
de los demás, e inducirlos a rendir más y mejores servicios que los que
rendirían sin su ayuda.
5. Falta de imaginación. Sin ima- ginación, el líder es incapaz de
superar las emergencias, y de crear planes que le permitan guiar con
eficacia a sus seguidores.
6. Egoísmo. El líder que reclama todo el honor por el trabajo de sus
seguidores está condenado a gene- rar resentimientos. El verdadero líder
no exige honor alguno. Le alegra ver que los honores, cuando los hay,
son para sus seguidores, porque sabe que la mayoría de los hombres
trabajarán con más entusiasmo por recomendaciones y reconocimientos, que
sólo por dinero.
7. Intemperancia. Los seguidores no respetan a los líderes intem-
perantes. Además, la intempe- rancia en cualquiera de sus diver- sas
formas destruye la resistencia y la vitalidad de cualquiera que se deje
llevar por ella.
8. Deslealtad. Quizá esta causa debería encabezar la lista. El líder que
no sea leal con su organización y con su equipo, con quienes están por
encima de él y con quienes están por debajo, no podrá man- tener mucho
tiempo su liderazgo. La deslealtad le señala a uno como alguien que está
en el nivel del polvo que pisamos, atrae sobre su cabeza el desprecio
que se merece. La falta de lealtad es una de las principales causas de
fracaso en todos los terrenos de la vida.
9. Acentuar la autoridad del Liderazgo. El líder eficiente enseña
mediante el estímulo y no intenta atemorizar a sus seguidores. El líder
que trata de impresionar a sus seguidores con su 'autoridad' entra en la
categoría del liderazgo por la fuerza. Si un líder lo es de verdad, no
necesitará anunciarlo, a no ser mediante su conducta, es decir, con su
simpatía, comprensión y sentido de la justicia, y demostrando, ade- más,
que conoce su trabajo.
10. Insistir en el título. El líder competente no necesita 'títulos'
para obtener el respeto de sus seguidores. El hombre que insiste
demasiado en su título, general- mente no tiene mucho más en qué
apoyarse. Las puertas de la oficina de un verdadero líder permanecen
abiertas para todos aquellos que deseen entrar, y su lugar de trabajo
está tan libre de formalidad como de ostentación.
Daniel Cestau Liz, colaborador de MERCADEO.COM es un destacado consultor
internacional de marketing, que reside en Ciudad de México.
Pero ¿por qué se fracasa en el liderazgo? He aquí algunas de las
principales causas:
1.Incapacidad para organizar detalles.
Un liderazgo eficiente requiere capacidad para organizar y controlar los
detalles. Ningún líder genuino está jamás ´demasiado ocupado´ para hacer
cualquier cosa que se le pueda pedir en su condición de líder.
Cuando un hombre, ya sea en calidad de líder o de asistente, admite que
está ´demasiado ocupado´ para cambiar de planes, o para prestar atención
a una emergencia, está admitiendo su incompetencia. El líder de éxito
debe ser quien controle todos los detalles relacionados con su posición.
Esto significa, por supuesto, que ha de adquirir el hábito de relegar
los detalles a asistentes capaces.
2.Mala disposición para prestar servicios modestos. Los líderes
realmente grandes están siempre dispuestos, cuando la ocasión lo exige,
a llevar a cabo cualquier tipo de labor que se les pida que hagan. Que
´el mejor de entre vosotros será el sirviente de todos´ es una verdad
que todos los líderes capaces observan y respetan.
3.Expectativas de gratificación por lo que ´saben´ y no por lo que hacen
con aquello que saben. El mundo no paga a los hombres por lo que ´saben´.
Les pagan por lo que hacen, o impulsan a hacer a otros.
4.Temor ante la competencia de los seguidores. El líder que teme que uno
de sus seguidores pueda ocupar su puesto está prácticamente condenado a
ver cumplidos sus temores tarde o temprano. El líder capaz entrena a
suplentes en quienes pueda delegar, a voluntad, cualquiera de los
detalles de su posición. Sólo de ese modo un líder puede multiplicarse y
prepararse para estar en muchos lugares, y prestar atención a muchas
cosas al mismo tiempo. Es una verdad eterna que los hombres reciben más
paga por su habilidad para hacer que los demás trabajen, que lo que
ganarían por su propio esfuerzo. Un líder eficiente puede, a través del
conocimiento de su trabajo y del magnetismo de su personalidad, aumentar
en gran medida la eficacia de los demás, e inducirlos a rendir más y
mejores servicios que los que rendirían sin su ayuda.
5.Falta de imaginación. Sin imaginación, el líder es incapaz de superar
las emergencias, y de crear planes que le permitan guiar con eficacia a
sus seguidores.
6.Egoísmo. El líder que reclama todo el honor por el trabajo de sus
seguidores está condenado a generar resentimientos. El verdadero líder
no exige honor alguno. Le alegra ver que los honores, cuando los hay,
son para sus seguidores, porque sabe que la mayoría de los hombres
trabajarán con más entusiasmo por recomendaciones y reconocimientos, que
sólo por dinero.
7.Intemperancia. Los seguidores no respetan a los líderes intemperantes.
Además, la intemperancia en cualquiera de sus diversas formas destruye
la resistencia y la vitalidad de cualquiera que se deje llevar por ella.
8.Deslealtad. Quizá esta causa debería encabezar la lista. El líder que
no sea leal con su organización y con su equipo, con quienes está por
encima de él y con quienes están por debajo, no podrá mantener mucho
tiempo su liderazgo. La deslealtad le señala a uno como alguien que está
en el nivel del polvo que pisamos, y atrae sobre su cabeza el desprecio
que se merece. La falta de lealtad es una de las principales causas de
fracaso en todos los terrenos de la vida.
9.Acentuar la ´autoridad´ del liderazgo. El líder eficiente enseña
mediante el estímulo y no intenta atemorizar a sus seguidores. El líder
que trata de impresionar a sus seguidores con su ´autoridad´ entra en la
categoría del liderazgo por la fuerza. Si un líder lo es de verdad, no
necesitará anunciarlo, a no ser mediante su conducta, es decir, con su
simpatía, comprensión y sentido de la justicia, y demostrando, además,
que conoce su trabajo.
10.Insistir en el título. El líder competente no necesita títulos para
obtener el respeto de sus seguidores. El hombre que insiste demasiado en
su título, generalmente no tiene mucho más en qué apoyarse. Las puertas
de la oficina de un verdadero líder permanecen abiertas para todos
aquellos que deseen entrar, y su lugar de trabajo está tan libre de
formalidad como de ostentación.
Daniel Cestau Liz |