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Autor Anónimo.
Colaboración del Presidente Honorario de CIRCLE
PID Titi Marinelli - Santa Rosa - La Pampa.
La palabra entusiasmo proviene del Griego y significa tener un Dios
dentro de sí.
La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era tomada por uno
de los dioses, guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría
transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que ocurrieran cosas.
Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo
cotidiano.
Era necesario por lo tanto entusiasmarse para resolver los problemas que
se presentaban y pasar a una nueva situación.
El entusiasmo no es una cualidad que se construye o que se desarrolla.
Es un estado de fe, de afirmación de sí mismo.
La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de
transformar las cosas, cree en si misma, cree en los demás, cree en la
fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad.
Está impulsada a actuar en el mundo, a transformarlo, movida por la
fuerza y la certeza en sus acciones.
El entusiasmo es lo que da una nueva visión de la vida.
Entusiasmo es distinto del optimismo. Mucha gente confunde el optimismo
con el entusiasmo. Optimismo significa creer que algo favorable va a
ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de
las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren.
En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación
entre uno mismo y los hechos, las cosas. Solo hay una manera de ser
entusiasta, actuando entusiastamente.
Si tuviéramos que esperar tener las condiciones ideales primero para
luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre
tendríamos razones para no entusiasmarnos.
No son "las cosas que van bien" lo que trae entusiasmo, es el entusiasmo
que nos hace hacer bien las cosas.
Hay personas que se quedan esperando que las condiciones mejoren, que
llegue el éxito, que mejore su trabajo, que mejore su relación de pareja
o de familia para luego entusiasmarse... la verdad es que jamás se
entusiasmarán por algo.
Si creemos que es imposible entusiasmarnos por las condiciones actuales
en las que nos tocó vivir, lo más probable será que jamás saldremos de
esa situación.
Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de
transformarse y transformar la realidad que nos rodea.
Dejar de un lado toda la negatividad, dejar de un lado todo el
escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con la vida, con
quienes nos rodean y con uno mismo.
¡¡ Vamos todavía !! |