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PCG Javier Caro Infantas
Perú
Extractado del tema presentado en el XXXII
FOLAC de Montevideo, Enero 2003
La Autoestima es el sentimiento valorativo
de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quiénes somos nosotros, del
conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran
nuestra
personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar:
recordemos que a partir de los 5 ó 6 años, empezamos a formarnos un
concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros, compañeros,
amigos, etc.) y de las experiencias que vamos adquiriendo durante
nuestro cotidiano quehacer.
La Autoestima es esencial para la supervivencia psicológica. Es el
concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los
pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias, que sobre
nosotros mismos hemos recogido durante nuestra vida. Podemos creer que
somos listos o tontos, que nos sentimos antipáticos o graciosos, nos
gustamos o no. Las millares de impresiones y experiencias así reunidas,
se conjugan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el
contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos.
Uno de los principales factores que diferencian al ser humano de los
demás animales, es la conciencia de sí mismo. La capacidad de establecer
una identidad y darle valor.
Según como se encuentre nuestra Autoestima, ésta es responsable de
muchos fracasos y éxitos; puesto que una Autoestima adecuada, vinculada
a un concepto positivo de uno mismo, potenciará la
capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará
el nivel de seguridad personal, mientras que una Autoestima baja,
enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.
Actitudes o posturas habituales que indican Autoestima deficiente.
La persona que se desestima suele manifestar
alguno de los síntomas siguientes:
-
Autocrítica rígida, y desmesurada, que
mantiene a la persona en un estado de insatisfacción consigo misma.
-
Hipersensibilidad a la crítica, por lo que
se siente exageradamente atacada y herida; culpa de sus fracasos a los
demás y a las circunstancias; cultiva resentimientos pertinaces contra
sus
críticos.
-
Indecisión crónica, no por falta de
información sino por miedo exagerado a equivocarse.
-
Deseo innecesario de complacer, por lo que
no se atreve a decir NO, por miedo a desagradar y a perder la
benevolencia o buena opinión del peticionario.
-
Perfeccionismo, autoexigencia
esclavizadora de hacer "perfectamente" todo lo que intenta, que
conduce a un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la
perfección exigida.
-
Culpabilidad neurótica, por la que se
acusa y condena por conductas que no siempre son objetivamente malas;
exagera la magnitud de sus errores y delitos o los lamenta
indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo.
-
Hostilidad flotante, irritabilidad a flor
de piel, siempre a punto de estallar, aún por cosas sin importancia,
propia del supercrítico a quien todo le asienta mal, todo le disgusta,
todo le decepciona, nada le satisface.
-
Tendencias depresivas, negativismo
generalizado (todo lo ve sombrío: su vida, su futuro y sobre todo, su
SÍ mismo); y una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la
vida misma.
Es importante tener en cuenta que no es tan
sencillo reconocer a las personas con Autoestima baja; pues, con el
propósito de encubrirse, la Autoestima baja puede usar diferentes
máscaras. Veamos algunas de las más comunes:
-
El Impostor: Aunque se muestra feliz y
exitoso, en realidad, le aterra el fracaso y vive en constante miedo
de "ser descubierto". Necesita triunfos externos constantes para
tratar de mantener la máscara de alta Autoestima; lo cual le podría
conducir a problemas con el perfeccionismo, competencia o sobre
exigencia.
-
El Rebelde: Actúa como si no importaran
las opiniones o buenas intenciones de otros, especialmente, de las
personas importantes o poderosas. Vive con una "rabia" constante de no
sentirse suficientemente bueno. Continuamente, necesita probar que los
juicios y críticas de los demás no le duelen; lo cual podría crear
problemas al culpar a otro excesivamente de sus tropiezos, romper la
reglas y leyes o desafiar y pelear con las figuras de autoridad.
-
El Perdedor: Se muestra desvalido e
incapaz de valerse por sí mismo y espera que alguien venga a
rescatarlo. Usa la autocompasión o la indiferencia como una barrera
contra el miedo a asumir la responsabilidad de sus actos. Busca
siempre la guía de otros, lo cual podría llevarle a una falta de
logros propios y a una excesiva dependencia de los demás en sus
relaciones.
¿Nos identificamos con algunas de las
máscaras o actitudes señaladas?
Si es así, debemos alegrarnos; porque reconocer, es el primer paso para
solucionar y cambiar
Características de la Autoestima Positiva
-
El individuo cree firmemente en ciertos
valores y principios; está dispuesto a defenderlos, aún cuando
encuentre fuerte oposición colectiva; y se siente lo suficientemente
seguro como para
modificar esos valores y principios, si nuevas experiencias indican
que estaba equivocado.
-
Es capaz de obrar según sea más acertado,
confiando en su propio juicio; se siente culpable de malentendidos,
cuando a otros le parece mal lo que él haya dicho.
-
No emplea demasiado tiempo en preocuparse
por lo que haya ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en
el futuro.
-
Tiene confianza en su capacidad para
resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos
y dificultades que experimente.
-
Se considera - y realmente se siente -
igual, como persona, a cualquier otra persona; aunque reconoce
diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición
económica.
-
Da por supuesto que es una persona
interesante y valiosa para otros; por lo menos, para aquellos con
quienes se asocia.
-
No se deja manipular por los demás, aunque
está dispuesto a colaborar, si le parece apropiado y conveniente.
-
Reconoce y acepta, en sí mismo, una
variedad de sentimientos e inclinaciones, tanto positivas como
negativas; estando dispuesto a revelarlas a otros, si le parece que
vale la pena.
-
Es capaz de disfrutar diversas
actividades, como trabajar, descansar, caminar, estar con amigos, etc.
-
Es sensible a las necesidades de otros;
respeta las normas de convivencia generalmente aceptadas y reconoce,
sinceramente, que no tiene derecho a medrar o divertirse a costa de
los demás.
Compañeros Leones:
Indiferentemente de cual sea nuestro nivel
de Autoestima actual, siempre podemos aumentarlo; y al hacerlo, mejorar
nuestra calidad de vida. Por eso, planteo esta acción de recrear nuestra
Autoestima Leonística, ya que ninguna persona y tampoco ninguna
organización pueden salir adelante, ni asumir un reto o una empresa
importante, si es que no tienen su Autoestima muy en alto.
Por lo tanto, como todos sabemos, nuestra "Autoestima Leonística" como
toda autoestima personal, se basa en dos pilares fundamentales:
¿Quiénes somos? Somos voluntarios que
libremente aceptamos pertenecer a la Asociación Internacional de Clubes
de Leones, una organización con 85 años de trayectoria global al
servicio de la Humanidad, con Objetivos, Declaración de Principios y
Código de Ética que trascienden en el tiempo y encarnan una filosofía,
una forma de vida. Que son como semillas llenas de energía vital,
capaces de
germinar en los corazones de personas dispuestas a servir. Como el
puñado de granos de trigo que alguien encontró en la milenaria tumba de
un faraón egipcio, las sembró, las regó y para general asombro, tomaron
vida y retoñaron al cabo de miles de años. Objetivos, Declaración de
Principios y Código de Ética que, además, en cada uno de sus enunciados
nos indican las características más elevadas que tiene una persona con
Autoestima alta.
Felizmente, los Leones tenemos el privilegio de disponer de una
excepcional guía para el desarrollo de nuestra Autoestima, si la
interiorizamos dentro de nuestras actitudes y hacemos de ella una
práctica cotidiana. Me refiero a nuestro Código de Ética, que además de
ser una norma de carácter moral, nos orienta para lograr una elevada
Autoestima.
Revisando nuestro Código de Etica concluiremos en que el Leonismo es
pues, una organización que ha dejado una huella indisoluble y continúa
haciéndolo en millones de corazones y espíritus, generando justificada
satisfacción y regocijo por pertenecer al mismo y practicar su doctrina.
Sin embargo, ¿la conocemos?, ¿nos reconocemos en ella...?
Compañeros Leones, no es suficiente conocer el pasado glorioso de
nuestra organización humanitaria, sino también nuestro presente
promisorio, nuestras potencialidades desperdiciadas; tener en cuenta
que el futuro no espera. Pero, sobre todo, debemos valorar y ponderar en
su verdadera dimensión, la mayor riqueza de nuestro movimiento, que es
su propia gente; es decir, nosotros compañeros Leones. Sin estos
requisitos, recrear nuestro Autoestima Leonística, será tarea muy
difícil.
En las actuales circunstancias de ebullición social y de tantas
dificultades económicas y sociales, con problemas serios de Afiliación y
Extensión, más que nunca, debemos hacer un ejercicio de
introspección para darnos cuenta de lo que somos y lo que valemos como
organización. Los Leones unidos lo podemos todo; pero en discordia y
desunión, aunque la frase parezca dura, estamos
condenados al fracaso. Por eso, debemos retomar los aspectos más
relevantes de nuestro glorioso pasado e identidad leonística para poner
el hombro, todos juntos, en este nuevo reto que se nos presenta.
Ahora, compañeros Leones, la sinergia producto de unidad leonística, es
la única que podrá hacer realidad este reto y hacernos tomar conciencia
del feliz compromiso que tenemos con los menos favorecidos y con
nosotros mismos.
Termino con una expresión de alguien que es fuente de inspiración en el
Leonismo, Hellen Keller: "Muchas personas tienen una idea equivocada de
cómo se logra la felicidad real. No se obtiene buscando nuestra propia
gratificación, sino a través de nuestra fidelidad a una causa que tenga
significado".
La causa de la Asociación Internacional de Clubes de Leones: "NOSOTROS
SERVIMOS" |