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Por
PDG Laura Szakiel
Club de Leones de Lomas de Zamora
Distrito
O5 – Argentina
Aceptar la invitación a integrar un Club de Leones, es un acto total y
definitivamente voluntario.
Si
uno tiene vocación de servicio, se interesa por los objetivos de
nuestra Asociación, se encuentra a gusto con los integrantes del Club y
está dispuesto a cumplir con el Código de Ética y con las demás
obligaciones que impone nuestro movimiento, aceptará la invitación. Si
uno no está de acuerdo con alguno de estos requerimientos, dirá
"Muchas gracias, pero no".... y nadie le pondrá un revólver
en el pecho para que acepte. Cualquiera de las dos actitudes es
absolutamente respetable.
Lo que no es tan respetable es aceptar un compromiso y después buscar
excusas para no cumplirlo. Y es que, justamente, cualquier acto en
el que interviene nuestra voluntad nos obliga mucho más que aquellos
que nos son impuestos. Y si bien todos reconocemos que se están
viviendo tiempos difíciles, y también que hay casos puntuales en los
cuales la situación personal impide afrontar algunas obligaciones - y
que generalmente se resuelven en la intimidad de cada club -, en muchos
otros casos se percibe un tufillo a excusa transigente que resulta muy
desagradable.
Sobre todo, porque revela una suerte de falta de consideración y
respeto por los demás integrantes de la institución a la que
pertenecemos. Y porque en definitiva, resulta injusta para quienes, con
muchos esfuerzo seguramente, continúan luchando y cumpliendo para
detener la caída e impulsar el crecimiento del Leonismo.
Cuando votamos por un candidato a Gobernador, le estamos dando no sólo
un gran honor sino también una tremenda obligación. Y no parece muy
justo que luego algunos le nieguen la posibilidad de cumplir con esa
obligación por lo menos con cierta tranquilidad, escurriendo el bulto
al momento de afrontar el pago de cuotas. Una cosa es exigirle al
Gobernador una administración austera de los dineros del Distrito y
otra bien distinta es hacerse los desentendidos y pretender que esa
persona a
quien hemos elegido, haga milagros para cumplir con las obligaciones de
la Gobernación. Cumplir con el Distrito Múltiple; cumplir con los
Leos; afrontar los gastos de Funcionarios; pagar los impuestos y
servicios y al personal de la Sede Administrativa; editar algún periódico
o boletín distrital.... y podría seguir la lista de dolores de cabeza.
Pero también es injusto para los clubes que sí cumplen con sus
obligaciones. Pues gracias a esos clubes que no saben, no pueden o no
quieren respetar sus compromisos, muchos proyectos que podrían
beneficiar a todos no se realizan. La tan necesaria difusión, con
un buen programa de relaciones públicas; un mejor sistema de
comunicaciones; la realización de seminarios, cursos o talleres, sobre
temas que nos permitiera crecer a todos y mejorar nuestra acción leonística;
ecología, salud y tantos otros.... Y también podría seguir la lista
de acciones positivas que no se pueden concretar pues no se cuenta con
los medios necesarios.
Nadie tiene derecho a impedir que una gestión se desarrolle de acuerdo
a todo su potencial. Y lo peor es que se dan algunas razones que son
francamente inadmisibles: "...el Jefe de Zona o de Región no nos
reclama los pagos...", "...según nuestro Tesorero tenemos una
diferencia de cincuenta y dos centavos con lo que reclaman, así que no
pagaremos nada hasta tanto se aclare esa diferencia...",
"...lo que teníamos para pagar la cuota se usó en obras de
servicio...", "...el Club está descontento porque el
Gobernador no hizo tal o cual cosa..." ¿Qué es esto? Anarquía?
¿Qué derecho tenemos, como Clubes, a complicar la vida de quienes
asumieron el compromiso que en definitiva, nosotros le asignamos?
¿Qué derecho tenemos como Leones, a impedir que algún Funcionario con
buenas ideas, disposición y energía, pueda llevar a la práctica
proyectos convenientes para todo el Distrito? Si realizar el pago total
o parcial de las cuotas requiere sólo de cierto orden administrativo
dentro del Club, si enviar los informes en término lleva sólo unos
minutos del tiempo del secretario... ¿por qué algunos creen que
tienen el privilegio de poder ignorar alegremente estas obligaciones básicas?
Y lo más desagradable es que muchos de estos "incumplidores"
no se privan
de criticar y pontificar.
Y lo peor del caso, es que no conozco ningún Club que se haya hecho
grande postergando sus obligaciones. Al contrario, acumulando
deuda, postergando decisiones, lo único que se logra es la
desmoralización de los integrantes que lleva, en muchos casos, a la
desaparición del Club.
¿Es esto lo que queremos?
Como no creo que ningún León quiera realmente que su Club o el
Leonismo desaparezcan, pienso que llegó el momento de ponerse las pilas
y replantear honestamente nuestras posiciones, sin vueltas y sin
excusas.
Si asumimos obligaciones, debemos cumplirlas. En algunos casos
habrá que poner más empeño o más creatividad para lograrlo; en otros
habrá que dejar de lado alguna actitud de soberbia; en otros habrá que
pedir ayuda; y en algunos, simplemente habrá que tomar la decisión de
retornar a la buena senda.
Porque nos comprometimos. Porque el Leonismo nos pertenece a
todos.
Porque para crecer lo primero que tenemos que hacer es tener la casa en
orden. Y porque por lo menos moralmente, entiendo que perdemos nuestros
derechos en el momento mismo en que empezamos a ignorar nuestras
obligaciones. |