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Si
algo ha hecho evolucionar al hombre, amén de los inventos, esto ha sido
la educación. Desde los tiempos más remotos se conoce la existencia de
pautas sociales y normas de comportamiento. Desde que el hombre está
sobre la tierra siempre ha tenido ciertas formas de comportamiento ante
determinados eventos. Aunque todas estas reglas las encontramos
repartidas a lo largo de toda la historia, hay un hecho definitivo y
claro que nos da un punto de partida importante: la creación de la
corte. Esto dará un auge definitivo a las buenas maneras.
La nobleza, se comentaba en esa época, no se lleva solamente en la
sangre sino en la forma de comportarse ante el Rey y ante el pueblo. Un
hecho que debemos tener siempre presente en nuestra vida. Se puede ser
rico, culto e incluso un genio, pero todos somos personas y hay que
comportarse educadamente con los demás. El auge de la buenas maneras
era glosado por trovadores y novelas de caballería donde se daban
consejos sobre como ser una dama o un caballero educado.
Ser educado no es una moda, aunque algunos piensen lo contrario. Ahora
bien, tampoco se debe abusar, y caer en la pedantería. Todos los
excesos son malos. La buena educación abre muchas puertas y dice mucho
de las personas. Dice una conocida frase de Tayllerand, Príncipe de
Benevento: "Solo los tontos se ríen de la buena educación".
Hay que ser natural en sus modales, y no forzarlos. Y una frase que será
muy utilizada en esta Web: si no sabe, es mejor no fingir (puede caer en
un ridículo espantoso); observe al resto de la gente como se comporta.
Vestuario de los leones en Eventos de gran y también de relativa
importancia
Los leones, cual más, o cual menos, según la importancia de los
cargos, debemos asistir a diferentes reuniones, las cuales, muchas son
muy importantes y con bastante protocolo.
El vestuario es un elemento muy importante a la hora de causar una buena
impresión. Cuando nos presentamos en un sitio, en lo primero que se
fijan es en nuestra apariencia externa. Aunque los verdaderos valores de
una persona no sean su vestuario, hay que causar una buena primera
impresión. Saber estar no consiste solamente en ser educado , sino en
un conjunto de factores entre los que ocupa un lugar muy importante
nuestra apariencia, como nos vestimos.
Para ellos
El vestuario básico de un caballero debería incluir un conjunto de
prendas básicas que nos ayuden a cubrir la mayoría de los compromisos
que se nos puedan presentar, tanto en el ámbito familiar, como en el
social y laboral. Podemos citar como excepción, los trajes de etiqueta
que por su escasa utilización (a no ser que sea una personalidad) puede
optarse por el alquiler en vez de comprarlos.
******El vestuario básico masculino debería contar con dos trajes de
corte clásico, uno de ellos oscuro, válido para la mayor parte de
ocasiones. Media docena de corbatas, (alguna de ellas de seda) que
combinen bien con los trajes y las camisas; corbatas lisas y alguna
puede ser estampada; al menos dos chaquetas de corte moderno, para
vestir en ocasiones menos formales y que combinen con los pantalones y
las camisas o polos. Dos o tres pantalones, al menos uno de ellos de
vestir, para combinar.*** Media docena de camisas de vestir (con cuello
sin botones, ojal de gemelos o doble ojal: botón y gemelos y por
supuesto de manga larga) a ser posible lisas y de colores claros que
combinan mejor con cualquier prenda. Nunca debería llevarse corbata con
camisas de manga corta. También alguna camisa más informal, para
vestir de sport (pueden ser de manga corta y con botones en el
cuello).*** Varios pares de calcetines preferiblemente oscuros y de hilo
o seda; dos o tres pares de zapatos, al menos uno de ellos de vestir,
con cordones; algún jersey para vestir de una manera más informal,
cuando vamos de sport; respecto de la ropa interior, camisetas y
calzoncillos, al menos deberemos contar con una docena de mudas (una
muda para cada día de la semana como mínimo). Desde luego que el
ropero básico deberá contar con otros muchos elementos: cinturones,
chalecos, pañuelos, etc. así como algunos complementos básicos como
gemelos (colleras para puños de camisa) y alfiler de corbata. Pero no
solo vale con tener un buen ropero hay que saber combinar las prendas
para que el mismo sea de utilidad. Vestir correctamente es un
aprendizaje personal que debemos perfeccionar con el paso del tiempo. Y
si no estamos muy puestos, lo mejor es pedir consejo, para evitar
desaprovechar nuestro ropero e ir mal vestidos.
Consejos para vestir
El traje es el rey por excelencia, para el hombre. La chaqueta
(americana) deberá ajustar perfectamente en los hombros, y la caída debería distar al menos cerca de un palmo de las rodillas. Las mangas,
con los brazos rectos, deberán llegar hasta las muñecas, y con los
brazos doblados, tendrían que dejar ver los puños de la camisa. La caída
posterior de la misma deberá cubrir el asiento del pantalón. El pantalón
deberá quedar a la altura del tacón del zapato. Ni quedará corto, viéndose
los calcetines, ni arrastrará por el suelo (tres dedos al menos por
encima de la altura del suelo). Las chaquetas cruzadas son más clásicas
y se pasan menos de moda que las rectas. También son más
"formales" que las rectas. La chaqueta cruzada se viste
abrochando dos botones y la recta se viste abrochando solo el botón
superior. Las solapas y hechuras suelen variar con la moda, aunque todas
mantienen un estilo muy similar. Los mejores tejidos para los trajes de
caballero son la lana, la franela, el lino, algodón o la alpaca (hay
otras composiciones y mezclas). Respecto de las camisas los tejidos más
utilizados son algodón y seda (aunque las mezclas con sintéticos son
muy utilizadas). Los calcetines deberán combinar con los zapatos y/o
los pantalones. El cinturón deberá combinar con los zapatos. Aunque
vista de sport, no desabroche más de un botón de su camisa. Evite
combinar cuadros con rayas, y no mezcle más de tres colores a la vez.
Para vestir un traje, los complementos utilizados será unos colleras o
cubre-botones y una alfiler de corbata, leonísticos. Anillos, los mínimos
(una alianza y/o un solitario). Y recuerde se ponga lo que se ponga,
mantenga el buen gusto, sin perder su propio estilo personal.
LA CAMISA. Una buena camisa debe ser de seda o algodón,
preferiblemente, y debe cubrir por completo el brazo hasta la muñeca, e
incluso llegar hasta media mano con el brazo extendido. El puño debe
sobresalir de la chaqueta al menos dos dedos cuando se dobla el brazo.
La puntas del cuello, deben tocar la camisa, y no encontrarse
despegadas, ni deben moverse por tener falta de rigidez en los cuellos
de la misma. Las de vestir deben contar con el puño francés o doble puño,
para poder lucir gemelos. Actualmente, existen unos complementos
conocidos como cubre-botones, que sirven para las camisas que no tienen
doble puño y quieren lucir un aspecto más elegante, similar al de las
camisas con gemelos (colleras o tapabotones). Una camisa clásica (son
las que se encuentran en cualquier tienda masculina) debe llevar
"canesú", que es una costura vertical por la parte posterior
de la camisa, necesaria para que la camisa nos quede bien adaptada.
También suelen tener unas varillas o refuerzos en el cuello para que éste
se mantenga siempre bien rígido. Las puntadas mientras más sean mejor
"vida" tendrá la camisa. Los botones de nácar o imitación
de este material. El puño debe constar de varios pliegues, dos botones
y los ojales dispuestos de forma horizontal, para evitar que la manga no
se abra de forma muy antiestética.
1. Cuello inglés.
El cuello de las camisas de vestir por excelencia. Sus puntas son más
largas, que en las camisas de sport, y también es algo más estrecho.
El cuello también es un poco más ancho que el de las camisas
informales.
2. 2. Cuello italiano.
Es más corto y más ancho que el cuello inglés. Y las puntas están
algo más separadas. También es muy utilizado para vestir, al igual que
el cuello inglés. Las puntas deben ser perfectamente rígidas para
evitar que se doblen.
3. 3. Cuello abotonado.
También conocido como cuello "botton down". Muy similar en
tamaño, forma y abertura, al cuello de vestir pero "sujetado"
con botones en los picos del cuello. Es un cuello informal, y las
camisas que lo tienen no deberían utilizarse como camisa de
"vestir" para eventos o ceremonias formales. Es un cuello de
invención americana.
Para ellas, las Damas León o Damas Leonas, van estas otras
indicaciones.
El vestuario básico de una señora incluye un repertorio mucho más
amplio de prendas básicas que el vestuario masculino. Además su
incorporación al mundo laboral, le exige contar con prendas cómodas y
elegantes para cubrir esta nueva faceta en su vida. Las mujeres además
combinan estupendamente su vestuario, haciendo muchas combinaciones con
pocas prendas. El vestuario femenino es mucho más amplio y variado que
el masculino. Debemos marcar una clara diferencia entre la ropa de
trabajo y la de diario. El vestuario de trabajo debe mantener una línea
clásica y elegante. La de diario o sport puede ser más atrevida y
moderna. Un ropero básico deberá contar con dos trajes de chaqueta, de
corte clásico, que valen para la mayor parte de ocasiones, tipo cóctel.
Dos o tres faldas de corte clásico y por encima de la rodilla. Tres o
cuatro blusas (que combinen bien con el traje de chaqueta y con alguna
de las faldas). Media docena de sueters, jerseys o chalecos, que sirvan
para vestir más informal o de sport, y que puedan ponerse para
trabajar, también. Los zapatos, altos para las ocasiones más formales,
y alguno de tacón bajo, e incluso zapato plano, para sport. Las
medias no deberán faltar en nuestro ropero, en gran cantidad debido a
lo delicadas de las mismas. Los diseños y colores son tan variados que
usted misma será quien elija los más adecuados. Amén de trajes de
chaqueta, también puede contar en su ropero con algún atractivo
vestido. Para complementar puede contar con pañuelos (preferiblemente
de seda), foulards, etc. Ropa interior al menos para una muda diaria de
cada día de la semana. Respecto de lo trajes de noche, que
nuevamente han llegado en gloria y majestad, si no se sale mucho, será
suficiente con tener uno muy clásico que nos servirá para cualquier
ocasión, o en casos de mucha confianza se puede pedir prestado a una
amiga. También puede ser arrendados.
Consejos para un buen y elegante vestir
El gusto e ingenio de la mujeres, queda reflejado en la gran cantidad de
combinaciones que pueden realizar utilizando tres o cuatro prendas básicas.
Al igual que los caballeros no deberían combinar más de tres o cuatro
colores a la vez. Evitar las combinaciones de cuadros con rayas, de
estampados muy similares en dos prendas. En el tema de colores procurar
no utilizar demasiado una sola pieza de un traje, y después ponerse el
conjunto, pues se notará de colores diferentes (mas muerto o pálido la
prenda más usada). Y siguiendo con el tema de colores (sirve
también para los caballeros) tener en cuenta que los colores oscuros y
las rayas verticales hacen más delgado, y los colores claros y las
rayas horizontales hacen mas grueso. También los estampados hacen más
grueso que los colores lisos. Los pantalones disimulan mucho menos que
las faldas, al igual que la ropa muy ceñida. Las mujeres altas no deben
vestir volantes y vestidos con muchos vuelos. Las mujeres bajas, no
deben vestir ropas amplias que les hacen más bajitas. Los escotes
y espaldas al aire, no deben dejar a la vista, nunca, la ropa interior
(aunque algunos diseñadores se empeñen en ello), se ve muy ordinario y
de muy mal gusto. El ropero, es mejor poco y de calidad que mucho y
corriente. Los tejidos mejores para los trajes de chaqueta: lana, lino,
algodón y mezclas. Para los vestidos algodón, seda, gasa. Para las
blusas seda y algodón (también las hay muy buenas de mezcla). Para el
día los colores mas vivos y estampados más atrevidos. Para la noche
colores mas oscuros y brocados o bordados (el negro sigue siendo el rey
y esto va para damas que pueden tener uno o dos trajes de fiesta y
siempre se verán muy elegantes), aunque en la actualidad se usen todos
los colores. Respecto de los complementos: durante el día se
admiten diseños más atrevidos. La noche es más clásica, y las perlas
siguen siendo las reinas (aunque los brillantes, no al alcance de
cualquiera, también lo son). Al igual que el ropero es mejor poco y
bueno.
Comunicación verbal
A pesar de los grandes avances de la tecnología la palabra sigue siendo
uno de los medios de comunicación más eficaces que existen. Quien sabe
hablar bien, con corrección y perfección demuestra su buena educación
personal. Contar en una reunión con un buen conversador es un lujo
tanto para el anfitrión como para los invitados. La conversación es un
arte. Y como tal hay se saberlo apreciar y, si se puede, potenciar.
En la comunicación verbal, aunque es importante lo que se dice, también
es muy importante como se dice. (siempre recuerdo el dicho de mi madre:
a veces no se ofende por lo que se dice (letra) , sino por como se dice
(música)). Por eso tengamos en cuenta que a la hora de hablar es tan
importante la letra como la música. Y aún es más importante cuando no
está delante nuestro interlocutor (como es el caso del teléfono).
Tal y como decíamos anteriormente hay que cuidar la vocalización,
entonación y timbre siempre, pero mucho más cuando no tenemos delante
a la persona /s pues estamos perdiendo algo tan fundamental como la
comunicación no verbal, los gestos. Diferenciaremos de forma clara los
dos tipos de comunicación hablada: cuando hay alguien delante
(reuniones, conferencias, etc) y cuando no lo hay (teléfono,
intervenciones en radio, etc).
Cuando las Convenciones o foros leonísticos son en lugares públicos
La vida diaria nos hace compartir espacios públicos donde deberían
guardarse ciertas formas de comportamiento. Aunque la mayoría de ellas
ha evolucionado debido al tipo de vida que llevamos (si cedemos una
puerta a las mujeres en un sitio público es fácil que podamos pasarnos
mucho tiempo en la puerta dejando pasar), tampoco hay porque olvidar las
mínimas normas de cortesía que hacen que la vida diaria sea algo más
agradable para todos.
Colaboración:
León Gonzalo Retamal Moya |