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Por
PDG Mario H. Marcucci Guma
Club
Rosario Corazones Unidos
Distrito
O-2 - Argentina
Los leones acostumbramos a "rompernos" la cabeza
buscando y rebuscando sistemas y/o motivaciones, que nos permitan de la
mejor manera posible aumentar la cantidad de voluntades en cada selva. Y
si no lo encontramos (o nos resulta más cómodo no pensar) le echamos
la culpa a la situación del país (y en estos momentos empezaremos a
decir: la situación mundial; total el desastre terrorista pasará a
justificar cualquier cosa).
Escuchamos y repetimos hasta el cansancio que al movimiento hay que
saber venderlo. Y entonces nos entra la gran preocupación de cómo se
hace para vender un producto, y comenzamos a pensar y a
"idear" formas sofisticadas de marketing, aplicando términos
que las más de las veces la audiencia no sabe de que se trata.
Que sencillo nos resultaría si solamente buscáramos a nuestro
alrededor. Y tomáramos en cuenta el ejemplo de un extraordinario ser
humano como lo fue el Dr.Albert Schweitzer. Él escribió en una
oportunidad lo siguiente:
"La gente suele decir:... me gustaría llevar a
cabo algunas buenas obras. Pero la familia y mis ocupaciones no me dejan
un minuto libre. Embargado por mis propios afanes minúsculos, nunca
hallaré ocasión de hacer de mi vida algo que valga la pena. Error tan
común como peligroso. Ayudar al prójimo pone al alcance de cualquiera
ocasiones de acometer empresas espirituales que son fuente segurísima
de paz interior, de un contento que dura tanto como la vida.
Para conocer esta dicha no necesitamos desatender nuestras obligaciones
ni ejecutar actos extraordinarios. A tales empresas las llamo la segunda
ocupación."
El Dr.Schweitzer no era león, pero nos dejó un simple y hermoso
Sistema para convencer a nuestro amigo o conocido lo extraordinario que
es la segunda ocupación: ser
León.
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