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INFORME
1 Las
religiones y la donación de órganos: Las
diferentes religiones existentes en el mundo dan cuenta de un abanico de
posiciones frente al tema que nos ocupa. En líneas generales, las distintas religiones no se oponen a
la donación y el trasplante de órganos, aún cuando los preceptos de
algunas de ellas vuelvan en la práctica imposible que tal acto se realice.
También en términos generales las religiones dejan en libertad de
conciencia a sus fieles para decidir sobre la cuestión y se pronuncian
casi unánimemente en contra de la compra venta de órganos, resaltando el
carácter solidario inherente a la donación.
Algunas religiones sostienen una polémica con la ciencia respecto
del diagnóstico de muerte y del momento en que se considera que una
persona ha fallecido. A
continuación presentamos la posición que sostienen los principales
cultos respecto del tema que nos ocupa El
catolicismo:
entiende a la donación como un acto de generosidad y amor al prójimo,
dado que San Pablo habla del principio del amor a los demás a través de
la entrega de uno mismo en el Capítulo 13 de su carta a los corintios.
Por otra parte, el Papa Juan Pablo lI, sumo pontífice de la
Iglesia Católica, se ha pronunciado explícitamente a favor de la donación
de órganos en un mensaje a los participantes del Congreso Internacional
de Trasplante reunido en Roma. El
protestantismo:
hace campaña en favor de la donación de órganos, dentro de su filosofía
de ayudar a los demás en todas las esferas.
Los protestantes entienden como un acto de amor sublime la donación
de órganos de una persona viva a otra que lo necesita, aunque no se le
exige a la comunidad religiosa como algo preceptivo, Se pronuncian a favor
de una legislación que no permita a los familiares de un difunto negarse
a la donación si esa persona en vida había manifestado su voluntad de
hacerlo. El
anglicanísmo: no
se ha pronunciado ni a favor ni en contra de la donación y plantea que
cada cual elija en conciencia si quiere o no ser donante, aunque comparten
los principios de la Iglesia Católica.
No distingue entre donación a un familiar o a un desconocido, ya
que a ambos los mueve la intención de salvar una vida. Considera aceptable que los familiares del difunto decidan
sobre la donación. No admite
la transacción económica en los injertos. La
Iglesia Ortodoxa:
si bien no se opone a la práctica de los trasplantes, exige el respeto
hacia el cuerpo humano fallecido y desconfía de cómo se manipulan los
cuerpos muertos. Consideran
que es una cuestión de la libertad individual de parte del donante o de
sus familiares, y por lo tanto, la iglesia no interviene.
De todos modos cada Iglesia local toma las decisiones según las
circunstancias. De tal modo,
la lglesia Ortodoxa de Grecia se pronunció a favor de las donaciones. El
Judaismo:
aunque los religiosos más ortodoxos no aceptan el trasplante de órganos,
en todos los hospitales de Israel (excepto en el hospital religioso Shaare
Tzedek) se efectúan trasplantes y en la renovación del carnet de
conducir se adjunta un formulario en que se invita a donar los órganos.
Así las leyes civiles y religiosas se contradicen en las
comunidades judías radicadas en el estado de Israel. El
evangelista:
se pronuncia a favor de la donación, aunque reconoce que es un acto
estrictamente voluntario y defiende la libertad de conciencia El
budismo:
muchos sectores y pueblos adscriptos a las enseñanzas de Buda insisten en
no tocar el cuerpo de la persona recién fallecida durante tres días
completos, ya que consideran que el proceso de la muerte no es instantáneo
sino gradual y se necesitan de esos tres días para acceder en las mejores
condiciones a su siguiente reencarnación. Esto vuelve en los hechos Imposible los trasplantes.
Sin embargo, en otros pueblos se acepta la donación -
especialmente entre personas vivas - y la extracción de órganos cadavéricos
siempre y cuando la persona fallecida se hubiera pronunciado a favor en un
testamento. El
zen:
en tanto la donación beneficia a otros seres vivientes y no perjudica la
propia existencia, es aceptada. Dé todos modos mantiene el principio budista de conservación
del cadáver por tres días, lo que vuelve imposible la ablación en la práctica. Testigos
de Jehová:
no se oponen a la donación si se trata de órganos cadavéricos pero se
niegan terminantemente si el trasplante es entre personas vivas.
Sin embargo se oponen a las transfusiones sanguíneas, lo que
vuelve casi imposible en la práctica la realización de trasplantes.
Condenan taxativamente el tráfico de órganos. El
hinduismo:
no se pronuncia frente al tema. En
los hospitales privados hindúes se pueden adquirir órganos, del mismo
modo que es lícito venderlos, aun que mucha gente realiza la donación
sin exigir intercambio de dinero. Hay que resaltar que en la India no existe ningún sistema de
Seguridad Social gratuita o semigratuita. El
islamismo:
la donación es un acto voluntario y desinteresado que puede provenir de
un donante cadavérico o se puede realizar entre personas vivas si no
corre peligro la vida del donante. Está
prohibido el tráfico de órganos. Los
mormones:
la Iglesia mormona es fuertemente partidaria de los trasplantes, al punto
que tiene un departamento específico para apoyar los avances en esta práctica
médica. Se opone al tráfico
de órganos y considera que debe respetarse la voluntad del difunto
respecto de la donación. Las
comunidades mormonas se orientan sobre todo hacia el trasplante
artificial. ____________ |
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